¿Final feliz? Abril 5, 2008
Contemos la interminable historia entre EL y yo. Interminable, y por lo visto, ya aburrida.
Las últimas noticias fueron éstas. Y quedé con él y todo fue bien, nos reímos, nos tocamos las narices y nos tumbamos en el parque de Doña Casilda. Dándonos dulces besos. Quizá ahora, un mes y medio más tarde lo miro con ironía.
¿Que qué pasó? Lo que suponía que pasaría, pero no dolió tanto, porque mintió, o puede que no, pero el resultado ha sido el mismo. El domingo, dos días más tarde de quedar con él, pregunté a dónde iría todo. Me encontré con las mismas respuestas de que última vez:
- No lo sé… es que… no lo sé…
- ¿Pero me estás utilizando?
- A ver… no… pero, no sé qué me pasó el otro día que te entré, no me acordaba de la última vez… soy idiota.
Sí, lo eres.
- ¿Volverás a dejarme tirada, verdad? - cuando estoy triste y frustada no tengo pelos en la lengua. Ninguno. Lo digo tal cual lo siento - ¿Y me besaste y ahora me utilizarás otra vez?
- No lo sé…
La historia se repite… y me reía, por no llorar…
- Pero esta vez me gustas, sé que me gustas, pero no quiero precipitar las cosas - y me consolé con esas palabras - volveremos a quedar e iremos poco a poco.
- Gracias.
Patético. Lo sé, lo sé. Pero era un alivio que me dijera éso.
- ¿Y… qué pasa con la exclusividad? - pregunté yo.
- Ahí quería llegar.
Una hora y media de conversación y perdona, pero si hubieras querido sacar el tema no hubieras esperado a que lo hiciera yo… cómo me tocó los cojones ése comentario.
- Es que mira, si estamos un mes sin vernos o lo que sea, y yo estoy en Vitoria y estoy de fiesta…
- ¡Ah! ¿Pero vamos a estar un mes sin vernos?
No teníamos la misma idea de lo que estar con alguien, aunque sin estar serio, se refería. Yo me imaginaba quedando, una vez a la semana o quizá una vez cada dos semanas, él se refería a que cuando estuviéramos de fiesta. Pero lo que más me jode es que no me lo dice. Y la siguiente semana yo le saludaba siempre por el msn, las conversaciones eran aburridas, forzadas y al final incómodas. Así que acabé saludándole cada vez menos y al final nada. Me lo encontré un fin de semana antes de ir a Nueva York, fuimos al concierto de Habeas Corpus y nos encontró cuando él ya se iba para casa, a éso de las 2. Se acercó, nos saludó dijo que se iba y la borracha de Scry preguntó cuando él había dado dos pasos:
- ¿No me das un beso?
Pero entre EL y yo siempre está el beso de despedida, en la mejilla por supuesto. Pero está. Me lo dio y se fue. Y no he vuelto a saber nada de él. Nada. En Nueva York tomé la sabia (pero dura) decisión de que pasaba de él. Que no podía seguir ese ritmo de yoyo de “utilizarme” cuando quisiera y que si yo le gustaba habría mostrado un poquito más de interés.
Así que aquí estoy dos semanas más tarde de haber tomado esa decisión, de lo más nerviosa (exagero) porque hoy le volveré a ver. No me importa verle y hablar con él, mejor si es un poco lejos porque el olor de EL puede conmigo. Puede… demasiado, causándome un corto circuito y ganas de pegarme un tiro. Que putada que tenga este efecto en mí.
Y ya veremos cómo va… ya veremos…
Mándalo a la mierda pero yaaaaaaaaaaaaa
Y es duro pero no dejes que te vuelva a besar, ponte en tu sitio.
Si realmente tuviera interés lo demostraría
Totalmente de acuerdo con lo que dice Fran, mándalo bien lejos y si de verdad le interesas que lo demuestre.
Otra cosa, cuando puedas pásate por mi blog que tienes un premio jejeje