August Rush Abril 10, 2008
Una de las cosas que más me emocionaba de ir a NYC era el avión. No porque me guste estar siete horas y media sentada, sino porque te entretienen. Y te entretienen con películas, y yo me siento divertida y feliz porque voy a ver películas.
Pusieron tres y tuve la suerte de sólo haber visto una, así que me dormí cuando echaron la última (Elizabeth, la edad de oro, que cuando fui al cine como que no me hizo mucha gracia). Primero echaron Giselle, que quería ver porque es totalmente mi estilo Disney y luego echaron August Rush.
Pero para entender cómo me llegó esa película hay que hacer un pequeño paréntesis y explicar qué es para mí la música.
Cuando tenía 5 añitos decidí que quería tocar el piano. Aita se sorprendió y como casi todo lo que yo he querido hacer en la vida porque sí, me dijo que seguramente era demasiado pequeña y que no me cogerían en el conservatorio. Pero cuando comencé el cole, con 6 años, madre me apuntó a piano y lenguaje musical. Y durante años estuve aprendiendo, primero jugando, luego estudiando música. Madre siempre dijo que tenía un don (y yo no lo creo, pero ponerlo aquí como que queda bien, ¿no?). Aunque sí es cierto que tengo una especie de sexto sentido para la música, veo la tele pero sólo escucho la música que suena, da igual lo que vendan, yo escucho la música.
Íbamos al cine cuando era pequeña y cuando empezaba la peli con tambores o violines o lo que fuera, yo agarraba a madre y le decía: ¿ves cómo empieza? éso es que va a pasar algo emocionante justo ahora. Y ella me miraba atónita. ¿Cómo podía saber éso una niña pequeña?
Toqué el piano durante 6 años y a veces lo echo de menos, pero sólo a veces. No es como escribir que es un placer, necesario para respirar. Tocar para mí es una pequeña carga, sí, se me da bien, pero no por eso me tiene que apasionar. Así que un día decidí que era demasiado tiempo invertido y sacrificio y dejé el piano, durante tres o cuatro años seguí con la manía de tamborilear las melodías que más me gustaban y que conocía de memoria y aún ahora cuando estoy nerviosa o voy muy inmersa en mis pensamientos lo sigo haciendo.
La película trata de la historia de un chaval que vive, bebe y siente la música, la escucha por todas partes, las ruidosas calles de Nueva York le susurran las notas de la ciudad. Sabe que sus padres no le han abandonado que están en algún lugar, pensando en él. La madre era una artista del contrabajo (creo recordar) que trabaja como profesora de música y el padre era el cantante y guitarrista de una banda que es su día prometía pero a la que dejó. Fue una noche de locura y pasión y el padre sigue enamorado de la madre, pero no saben dónde encontrarse. El niño espera en un orfanto a que alguien venga, pero se cansa de esperar y sale en su busca.
Lo estoy contando bastante mal, pero no podría seguir porque os contaría más detalles. La película tiene una banda sonora que me hizo llorar, que me puso la piel de gallina y me incitó a escribir.
Aquí un primer vídeo de la película, donde cantan y se pueden oír varias canciones. Os dejo el link, por si acaso falla el vídeo. Os recomiendo que lo escuchéis y no lo veáis porque igual os veis media peli con ésto…
El protagonista es el joven Freddie Highmore, su padre está interpretado por Jonathan Rhys Meyers, la madre Keri Russell, también aparecen Robin Williams y Terrence Howard. Dirigida por la irlandesa Kirsten Sheridan y escrita por Nick Castle y James V. Hart, aunque la historia es de Paul Castro y Nick Castle. Mark Mancia es el que compuso la música, y es un verdadero genio, a mi humilde parecer.
Lo único que no me gustó fue el final, todos sabemos que va a acabar bien, y si no lo sabíais os he jodido el final, lo siento. Pero la forma en la que lo hacen acabar, tooodo tan perfecto y antinatural que no acabó de convencerme. Pero quitando éso, el resto de la película me pareció mágica. Todo lo que dicen de la música, lo que sienten respecto a ella, es lo que yo siento por la escritura.
Y finalmente el tercero y para mí, el mejor:
No he podido evitar ver los videos aunque efectivamente hubiera como media película en ellos. Me encanta el crío éste, Freddie Highmore. Transmite muchísimo, igual que en Descubriendo Nunca jamás o Charlie y la Fábrica de Chocolate. Muy buena música, ya lo creo. Me ha gustado en especial el momento en el que Jonathan Rhys-Meyers toca la guitarra con Freddie. A mí las guitarras me superan, de verdad. Menudo repartazo tiene la película. El gamberro de Jonathan (siempre ha sido un chico conflictivo) ya tenía experiencia en esto, hizo Velvet Goldmine donde interpretaba a una estrella del rock, y vaya pintas tiene Robin Williams.
Estás hecha toda una artista. Qué pena que ya no toques el piano. Comparto tu afición por la música. Me encanta, aunque no creo que a tan alto nivel. Tengo amigos muy pesados que no hacen más que decirme que formemos un grupo. Casi siempre después de ver o recordar alguna película de tema musical. Se les va la olla porque no tenemos ni puta idea de tocar nada.
Besos, pianista.
jajajajajaja
creo q es cosa de grupos, porque a nosotras nos pasa lo mismo. Salvo que sí que tenemos idea, hay una pianista que lleva casi 12 años tocando, luego hay una batería que hizo un par de años, flauta travesera, unos 8 o así y una txistulari que hizo 3 o 4 años.
Pero nada, en sueño se ha quedado, porque una semana me propuse componer algo y bufff… pero qué perezón, si es que le pusimos nombre al grupo y todo…!!! pero nada.
De la ilusión se vive!!
un besazo guionista!