Hoja en blanco
Un día dejé de escribir. No fue repentino, y fue tan despacio que ni me di cuenta, intenté seguir con mis cuentos porque seguía teniendo ideas, pero no funcionaban. Era como intentar enmendar una aguja con manos de gigante. Algo no iba bien, el tono, quizá los personajes o puede que la idea. Pero algo no iba bien.
Me psicoanalicé un poco, Ordinary Boy y yo estábamos enfadados y lo habíamos dejado. Quizá fuera éso. No me paré a pensar que en cualquier otra ruptura, siempre me pongo a escribir desesperada. No escribo sobre el sufrimiento (o su ausencia) y desamor, generalmente suelo narrar alguna historia donde una niña conoce a un pony y se ponen a bailar bajo un arco iris.
Luego comencé a sentirlo. Era como el presentimiento de una ola enorme, el susurro de su llegada, a cambio del vacío de su sonido. No podía olerla, ni verla. Sólo era una sensación, como en Castillos de cartón, Marcos sabía que algo lo haría muy grande, así que dejó de pintar.
Yo me limité a leer y a seguir viendo series mientras mis cuadernos y lápices comenzaban a tener polvo. Incluso mi diario se convirtió en una suma de fechas y cortas frases donde resumía las últimas dos semanas, todo meticuloso, frío, robotizado.
Y entonces sucedió. Una tarde demasiado calurosa tuve una idea, la misma que había masticado hacía un año, pero era distinta, el enfoque, el lugar y los personajes.
Los cuentos se habían terminado. Había llegado la hora de los guiones.
Junio 12, 2009 a 7:04 pm
Que la fuerza y la inspiración estén contigo en este largo proceso pues. El talento también, que seguro que lo tienes, aunque está demostrado que al menos en este país eso es algo que les importa una mierda a los que controlan el monopolio del audiovisual (en la mayoría de los casos). De todas formas tampoco hay que rebajarse a su nivel.
Nunca dejes de escribir, que tu pluma le tiene que brindar grandes historias a la gente, sólo hay que persistir, ver más películas, ver más series, aprender de los mejores (más y más) y tener un poco de intuición para elegir lo que quieres contar.
Un abrazo y toda la fuerza y suerte del mundo.