La première fois
Una vez me enamoré. Fue hace muchísimo, así que sólo tengo oleadas de recuerdos, difusas por un mar de tiempo. Recuerdo que mientras me lavaba los dientes aquella noche pensé que podría conocer a algún tío, alguien inolvidable. Desde entonces cada vez que tengo una corazonada, la sigo.
He cerrado los ojos mil veces, a veces me he encogido, devorando los colores, intentado recordar su rostro. Sé cómo eran sus rasgos, pero no por éso los recuerdo. Tampoco consigo saber cómo olía, aunque pasé horas contando los días, minutos y segundos que quedaban para que volviéramos a vernos.
Se llamaba Anthony y vivía en Cazere sur Adour, al lado de Mont-de-Marsan. Tenía tres años más que yo, que para la época era como si ahora me lío con alguien que tenga 26 o 27 años. Llevaba la ropa ancha y una visera a la que había añadido unas pequeñas puas que le daban un punto punk. Usaba pendientes de coco y era la primera vez que veía a un chico llevar ese tipo de pendientes. Desde entonces me parecen irresistibles.
No me enamoré inmediatamente. Hablé con él, me reí, y me pareció muy… lento. Era de movimientos pausados, la forma de hablar relajada y de sonrisas discretas. Recuerdo que era aquel entonces en el que descubrí que me encantaba que los chicos tuvieran cicatrices. Él tenía una cerca del ojo derecho.
Más de mil veces reproduje el modo en el que me atreví a deslizar la yema de mis dedos por su rostro, palpando su cicatriz, fue uno de esos momentos que se detienen en los que recuerdas todo, inspiró pesadamente, intentando atrapar mi olor, le pregunté cómo se la había hecho y cerró los ojos antes de contestar, me tembló la mano, me dolía el corazón sólo de pensar en separarme de su tacto, la realidad volvió cuando habló. Cuando nos vimos rodeados de amigos, de mis nuevos amigos, de sus amigos de toda la vida, que habían estado allí en todo momento.
Una vez me enamoré. Era tan intenso que abrasaba, se me hundía en lo más hondo del alma, me atrapaba en recuerdos inexistente, me inventé un final diferente, porque la realidad no apaciguaba mis noches pensando en él. Incluso me planteé haberlo soñado. No podía una relación así haber sido real. Quizá aquella noche nunca salí y lo soñé…
You were for me that night, everything I always dreamt of a life… but now you are gone, you are far gone…
Junio 22, 2009 a 10:50 pm
k wai
Junio 23, 2009 a 12:00 am
Yo tengo una cicatriz justo encima de mi ojo izquierdo, cerca de la ceja. Me dieron siete puntos cuando tenía ocho o nueve años, pero si alguien me preguntara cómo me la hice seguramente se descojonaría, o tal vez no, no lo sé, todo depende del punto de vista. Por cierto, ahí también estuve cerca de palmarla.
Bonito relato.
Junio 23, 2009 a 9:45 am
¿Es el chico de las vacaciones en francia?
Es mejor tener el recuerdo, ese que te hace sonreir, a decir que núnca se enamoró una.
Un besote.
p.d. me encanta este post. Las frases escogidas. todo.
Agosto 29, 2009 a 7:04 pm
[...] Anthony ya le conocéis, flechazo donde los haya, amor imposible, recuerdo imborrable. Tres años después [...]