Polvo de oro


Sí que había entrado en la biblioteca de la uni, pero nunca me había adentrado en ella. El día de la presentación nuestros tutores iban con prisa por terminar y la bibliotecaria ni siquiera perdió el tiempo en informarnos de cómo iba a funcionar el método con el que pedir los libros a través de los ordenadores.

Así que hará un par de semanas, cuando dejé a Pe esperando que le dieran un libro, me metí por la puerta de la derecha en vez de seguir todo recto. Sí, mi mayor motivo era huir de Pe, pero la estanteria llena de libros hasta el techo también llamaba mi atención. Y fue entonces… silencio. A través de las ventanas veía la ría, podía oír la silenciosa lluvia y respirar aquel polvo, polvo de libros viejos, de 20 años, 50 años o puede que incluso de 50 años de antiguedad. Entonces entró la rechoncha bibliotecaria:

– ¿Puedo ayudarte?

– No – dije mirándola sonriente – sólo venía a mirar.

– ¿No te enseñaron ésto el día de la presentación? – preguntó sorprendida.

Negué y haciéndome un gesto para que la siguiera desaparecí entre corredores de libros. Quizá estuve en aquel laberinto de libros de historia, literatura, euskera, filología, teología, diccionarios… durante 20 minutos. Quizá fueran 5. Aprecié cada uno de ellos, intentando respirar cada segundo para poder absorber ese polvo de libros.

La biblioteca ocupa toda la fachada de mi facultad, y son tres pisos de biblioteca. Me entraron ganas de hacerme bibliotecaria sólo para poder resguardarme en un rinconcito a leer sin que nadie me molestara y poder respirar el aroma a sabiduría que desprenden.

Recordé la anécdota que contó el tutor de los de filología vasca cuando él estaba estudiando.

Entró el profesor en clase con un viejo y enorme volumen, lo posó sobre la mesa y lo abrió. Mandó a los alumnos que se levantaran y al hacerlo cerró el libro con fuerza.

– Respiren hondo, señores – dijo – están aspirando polvo del siglo XV.

Joder… ¿es o no es mágico?

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4 pensamientos en “Polvo de oro

  1. Kaffeine dice:

    Pues la verdad es que si.
    Por mucho que leamos por internet, una pantalla de ordenador jamás tendrás el tacto y el olor de las hojas de un libro, ya sea el olor a libro nuevo o el polvo y las hojas amarillentas de un viejo libro.

  2. nikani dice:

    es muy mágico, tanto que es muy dificil explicar la sensación de estar ante un libro antiguo, con años y años de polvo en sus tapas y en sus hojas.

    no hay nada como las bibliotecas con solera para entenderlo.

  3. synns dice:

    Me encantaa la sensación que describes… adoro los libros, y el detalle curioso del polvo de otro siglo ¡es genial! Me gustaría visitar tu biblioteca.

    1besote.

  4. Preciosa esa anécdota *_*

    Y sí, Iñaki es el mismo del video anterior, jajaja. Es que este hombre ocupa su tiempo libre en cargar videos en Youtube mientras los demás vemos películas. Raritos que somos…
    Algunas se pudieron algo más antes de salir, aunque otras no… xD
    Y realmente lo pasamos genial!! Ya verás lo que es la Erasmus ^^
    besazos!

    pd: a ver si aprendo a decir algo en euskera además de cumpleaños feliz y cantar sarri sarri, jajaja

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