Mis series de verano II


DEXTER

La segunda temporada de Dexter prometía mucho. La primera había dado la vuelta a todo éso del bueno y del malo. ¿Podía haber un ente bueno y malo al mismo tiempo? ¿Capaz de querer, de vivir una vida normal, de ser un asesino en serie que limpia las calles de Miami? Y entonces parece que es descubierto y se mete a un programa para dejar su adicción y conoce a Lila, quen sacude su vida de arriba a abajo. Al final de la temporada me parece que suceden demasiadas casualidades en los que respecta a Lila, ha habido momentos en los que me he preguntado para qué servía. ¿Era sólo una herramienta para que el final fuera así o era un personaje para causar el huracán que crea en toda la segunda temporada?

La segunda temporada no es la obra de arte que la primera fue, los últimos capítulos parece que era un borracho el personaje, ¿ser o no ser? No dejaba de repetirlo a cada minuto que pasaba. Y comenzaba a aburrir. Algo que he aprendido a lo largo de los años de escribir historias es que la gente se suele cansar muy fácilmente. Si tu personaje está triste y ésto es una comedia, no le hagas estar triste mucho tiempo, que se lamente lo justo para dar realismo, pero que no se pase ojas y ojas lamentándose como haces los seres humanos durante días o semanas.  O si lo es necesario que esté triste también podrían pasarle cosas divertidas, putaditas de la vida. Si es un drama y ya no hay nada que hacer, que no se esté lamentando las 100 ojas que dura la historia, que siga su vida mientras de vez en cuando recuerda su problema, su dolor. Yo soy el primer ejemplo de alguien que se cansa muy rápido de las cosas.

Así que… sí, la recomiendo, pero ya veremos cómo nos enfocan la tercera temporada y dependiendo de éso veremos si seguir adelante o no.

GOSSIP GIRL

Acabo de terminar de ver el capítulo 4 de la segunda temporada. ¿Resultado? Si ves bien, si no ves, bien. Sigo viendo la serie porque en algún momento en la primera temporada me enganché. Me hacían gracia las características de los personajes, las historias complicadísimas (y absurdas) y sobre todo el morbo. Éso engancha a cualquiera.

Con la huelga de guionistas, hubo un parón en la serie y los cuatro últimos capítulos de la temporada, parece que pertenecen a una mini pequeñísima temporada aparte. Y ahora que he empezado con la segunda… pues veo, por ver. Pero si le cortan el riego de dinero a esta serie no será el fin de mis días. Los líos se han tornado complicadísimos de creer – incluso más que antes – rozan un límite de absurdo y me recuerda a historias imposibles de amor que escribía yo con 14 años. Nadie en el mundo es tan retorcido para conseguir algo, que en realidad, tampoco es algo que quiera con toda su alma. (Y os lo digo yo, que soy MUY retorcida).

Los personajes han dejado de ser lo poco creíbles que eran, la trama ha tomado un sentido loco y yo he perdido interés, así que pequeños lectores, ésta será la última vez que informe sobre esta serie, aunque de momento continuaré viéndola.

THE TUDORS

Oh… Shakespeare. El año pasado cuando le estudié, la profesora de literatura inglesa nos hizo primero una pequeña introducción. Henry VIII, padre de Elizabeth I y de sus tres primeras mujeres. Me encantó la historia de Anne Boleyn. Luego sacaron la película de Las hermanas Boleyn y perdí un poco el interés. Lo que en mi cabeza se había creado, en la gran pantalla aunque era magnífico… no me producía el mismo efecto de misterio que yo le había dado.

The Tudors sabe darle ese toque de misterio. En fin, es la Edad Media, no es que en mi imaginación sea la época más próspera y luminosa de la historia. Pero saben transmitirlo bien. Aquí también hay muchas complicaciones, políticas, sexuales y amistosas. Y me las creo todas, porque la verdad, después de haber estudiado literatura inglesa este año, ya nada me sorprende. Los cotilleos se inventaron mucho antes de que llegara la prensa rosa y amarilla. Y los escándalos también.

Henry VIII era un hijo de puta que se creía Dios. Jonathan Rhys Meyers, que hace de rey (uno demasiado delgado teniendo en cuenta las imágenes que nos llegan) hace bien su papel, pero no me entusiasma. Quizá es que le haya cogido manía al actor desde que le vi en Match Point. (No me gusta NADA Woody Allen, ¿¿¿vale???) Natalie Dormer hace de la codiciosa Anne Boleyn, a veces creo que exagera su gesto de asco, pero puede que su cara habitual sea ésa, quién sabe. Para mí Anne es un icono de valentía al que seguir (no tengo intenciones de que nadie me corte la cabeza, ¡por supuesto que no!) y aquí no está retratada a cómo yo me la imagino.

Me parece fatal que Catalina de Aragón sea una actriz irlandesa que cada vez que habla castellano a mí me entra la risa. ¿Ninguna española era ideal para el papel o es que iban a ser demasiado caras? No me lo explico.

Pero ya veremos cómo termina todo, tiempo al tiempo…

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