Kontu kontari


Generalmente no soy de las de dejar las cosas para el último minuto, pero desde que acabé exámenes no consigo quitarme la pereza de encima. Antes solía escribir mínimo una hora al día, después de acabar de hacer los deberes y antes de atiborrarme a series. Pero ahora me paso el día a series, y a salir a tomar algo, así que adiós al tiempo de escribir.

Y se me acumula el trabajo, sí, sigo haciéndolo, en clase, en los cuadernos, pero tardo en pasarlo a limpio al ordenador y el tiempo apremia.

Sigo con éso, de doce meses, doce cuentos. Pero por exámenes y adorables trabajos no pude mandar un cuento ni en enero ni en febrero, así que ahora me he propuesto mandar dos en marzo y dos en abril. Las ideas ya están, pero todavía tengo que escribirlos – y gracias a Zeus que no todos los cuentos tienen que ser de mínimo diez hojas.

¿Resultados? Cero. Todavía no sé nada de ninguno de los sitios a los que mandé. ¡Qué vergüenza! Tendría que llamar para saber qué ha pasado, o qué hacen con su vida, pero odio hablar por teléfono, aunque supongo que… tarde o temprano me tocará hacerlo.

Pero es que ahora no son sólo los cuentos, sino que los cortos también se acumulan. Hace tiempo escribí un cuento para cuentacuentos que me gustó mucho y decidí pasarlo a guión. Un amigo que estudia Audiovisuales se ha ofrecido a coger las cámaras de su universidad y a traerlas aquí para grabarlo. Pero claro, comenta que el corto, es demasiado corto y le gustaría que lo alargara.

Otra amiga mía se ha puesto a salir con un chico, cuyo mejor amigo, es director aficionado y busca cortometrajes. Yo busco director. Pero no tengo, al contrario de cuentos, cortos de reserva que podría sacar del cajón en cualquier momento.

¿Resultado? Tengo que escribir dos historias para el mes de marzo, dos para el mes de abril, alargar el corto y escribir otro nuevo.

Así que hoy he arrastrado a dos amigas a la costa a que me ayudaran a escribir uno de los guiones, a inspirarnos con el mar, las montañas y el atardecer, y aunque el asunto no está terminado, he avanzado muchísimo y de hecho nos hemos planteado crear una serie y colgarlo en youtube. Pero he dicho nos hemos planteado, no vamos a hacer fijo.

Así que podría decir que estoy un tanto agobiada. No me ha venido nada mal cuando volvíamos hacia el coche y un par de jovenzuelos se nos han cruzado y uno de ellos me ha sonreído y me ha saludado.

Las musas me envían señales, tiene que ser éso. ¿No?

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3 pensamientos en “Kontu kontari

  1. Synn dice:

    Ánimo Scry!!!
    A mi también me cuesta escriibir, y eso que yo no tengo la motivación de TENER QUE ESCRIBIR. Quizá entonces tendría miedo escénico, y tampoco escribiría nada… no sé… se está tan bien viendo series…

    Un besote

  2. Víctor M. dice:

    Bien, parece que no soy el único que odia hablar por teléfono.
    Qué bien está eso de que tengas tantos proyectos. En la vida hay que ser ambicioso. El mar, la montaña, el atardecer… Desde luego sabes dónde buscar la inspiración, me ha llegado hasta a mí sólo con la descripción. Supongo que ya lo haces, pero en esos momentos, el acompañamiento musical es clave, al menos en mi caso funciona de maravilla. Buscas música que vaya con el tono que le quieres dar a la historia que tienes pensada, te pones los cascos, cierras los ojos, y si tienes un buen día, las imágenes empiezan a llegar por sí solas a la cabeza.

    Mucho ánimo.

  3. Por favor, haced una serie!!! *_*
    Y keep on trying, estoy seguro de que lo harás (todo)

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