Consejos para escribir


Hoy estoy de humor para dar consejos a esos pobres lectores que quieran leerme y seguir mis instrucciones.

1) Realmente lo que voy a escribir es una chorrada, claro que os puede ayudar, pero generalmente será una mezcla de experiencia de la vida lo que haga que cojáis un ritmo a la hora de escribir, os podéis guiar con consejos que los grandes escritores de todos los tiempos den, pero a la hora de la verdad, delante de una hoja en blanco, Stoker, Shakespeare y Brönte… nos dan igual. Y además han muerto.

2) Lo primero que hay que tener, y no sólo lo digo yo, lo dice cualquier hijo de vecino al que le preguntes por cualquier cosa, es ganas. Las ganas es lo más importante casi. Porque miradlo así: puede que haya un genio entre nosotros, alguien que supere cualquier cosa escrita hasta ahora, alguien que haga que el mundo tiemble, que deje de respirar y nos haga estremecernos, pero si a esa persona le gusta escribir como a mí cocinar, estamos jodidos. Coño, me encanta comer, y estoy segura que a él/ella también leer, pero ‘qué pereza ponerme ahora a escribir’, el talento está muy bien, el talento es maravilloso, pero si no sabes utilizarlo, con talento no haces mucho. Yo creo, y es mi blog así que me hecho las flores que quiera, que podría haber llegado muy, muy lejos en el mundo del piano, éso sí, me daba una pereza lo de sentarme y tocar las mismas piezas una y otra vez, que no era ni medio normal.

3) Vale, así que tenemos, un poco de talento, y encima tenemos ganas de aprovecharlo. Ahora tendría que venir la idea. A mí las ideas me vienen de repente, pero generalmente es cuando voy caminando por la calle sola. La mayoría de las ideas que se me ocurren mientras estoy con mis amigas, luego no consigo encontrarles el punto. Mi musa sólo viene de visita cuando estoy caminando. Pero quizá alguno se inspire corriendo, bailando o quietos mirando un par de abuelos pasear por el parque.

4) Cómo poner esa idea en marcha. Yo suelo ser más fluida con el lápiz y el papel, pero es infinitamente más cómodo el ordenador, lo sé, y por éso a lápiz y a papel aparte de mi diario, no escribo gran cosa más. Cuando voy de viaje sí, todo va a mano, pero pasarlo al ordenador, es otra historia. Quizá algo que podría hacerse en una hora, yo tardo un mes, porque sentarme a reescribir lo ya escrito, sin ni siquiera corregirlo, me mata. Pero veamos, cómo comenzar a escribir… dicen que el escritor tiene miedo de la página en blanco. No sé quién diría esa chorrada, pero tuvo cojones para decirla. Una hoja en blanco para mí es un mundo, lo es todo. ¿Qué existe hoy en día a mi alrededor que no pueda dibujar en ella por medio de mis palabras? No existe nada. La hoja es poder, es el futuro de la imaginación, la hoja en blanco es mi aliada, no es mi enemiga.

5) Es una gran verdad éso que dicen que lo mejor que puedes hacer es escribir todos los días. Yo no lo hago, y sé que hago mal, pero a veces no tengo ganas de escribir porque la historia me da miedo, o porque no quiero acabarla. Ahora mismo, lo que tengo entre manos es una historia dedicada, es una historia que tiene vida propia y aunque me gustaría domarla y decidir las cosas de otra manera, la historia no se deja hacer. No quiero terminarla. Me da miedo del vacío que habrá después de ella. Leí en algún lado que Hemingway escribía por la mañana, y por la tarde pensaba lo que iba a escribir al día siguiente. No escribía todo lo que había pensado, era como si dejara miguitas de pan en su historia para luego conseguir seguirla. Yo a veces hago éso. Pero lo que mejor me funciona a mí es sentarme a escribir, sin más. Sin mucha idea de cómo será la siguiente escena, sólo a grandes rasgos, sin definiciones concretas, yo soy muy amiga de lo abstracto.

6) Y qué putada bloquearte en medio de una escena. En casa de mi madre lo que hago es levantarme y caminar por el hall con los ojos cerrados. Me imagino la escena desde cada personaje e interpreto con gestos y silenciosas palabras lo que ellos dirían. En Swansea me he recorrido mi cuarto y el pasillo en busca de cómo seguir, pero creo que el hall de casa de mi madre funciona mejor que ésto.

7) Cómo organizar la historia. Éste punto tendría que venir antes, pero qué querías, tampoco fui nunca amiga del orden. Cojamos la idea de Los diez negritos. Si a estas alturas de la vida no lo habéis leído… mal vamos. Todo el mundo se maravilla con ese final, qué curioso oye, nunca me lo habría imaginado. No, la verdad, yo tampoco. Pero lo primero que me vino a la cabeza fue cómo se le habría ocurrido a Agatha Christie aquéllo. Ai, me encantan las estructuras de las historias. Yo generalmente tengo la idea general que desemboca directamente en el final, luego es cuando le voy dando forma al comienzo y al nudo – no necesariamente en ese orden, también puede ser primero al nudo y luego al planteamiento. Yo habría pensado primero ¿por qué no escribir una historia de crimen/misterio en la que acabe la historia y quede todo sin resolver? Luego lo demás habría venido. Una pena no poder saber cómo lo hizo ella.

Espero haber aportado algo de luz sobre vuestras dudas… sino menuda pérdida de tiempo…

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