Barcelona


He pasado cuatro días en Barcelona, nunca había estado y hacía ya un par de años que tenía muchas ganas de ir. Un día me desperté con ganas de ir, así que se lo propuse a dos de mis mejores amigas y tres días más tarde habíamos comprado los billetes de avión. De jueves por la mañana a domingo por la noche, cuatro días en Barcelona, ciudad que llevaba llamándome largo tiempo ya.

Había todo tipo de opiniones, las de a mí no me ha gustado demasiado, o las de mis erasmus que me decían, te va a encantar, es totalmente tú. Yo tenía altas espectativas, es mi rollo, mi ambiente, tenía un poco de miedo por si me fuera a defraudar. Llegamos al aeropuerto, Arguiñano iba en el mismo avión que nosotras, y tren y metro y nos bajamos en Liceu y vemos las Ramblas. Decepción. Me esperaba una avenida ancha, con jardines a los lados donde la gente estuviera tocando, lo que había en las Ramblas era previsible, pero la calle en sí… Nuestro hostal estaba en el barrio gótico, al parecer muy peligroso en cuanto caía la noche, no fue nuestro caso, nadie nos robó ni lo intentó. El sábado salimos de fiesta y volvimos a las 7 u 8 de la mañana (depende de cómo lo mires con el cambio de hora) y estábamos tan borrachas que todo nos hacía gracia, si hubieran venido a atracarnos nos hubiera entrado un ataque de risa histérica y el ladrón se tendría que haber ido un tanto aturdido.

Pero aparte de las Ramblas, Barcelona es mucho más de lo que me esperaba, era como lo imaginaba, pero multiplicado por cien, por mil. Las pequeñas tiendas de Gracia, la gente, el ambiente, el parque de la Ciudadela, donde hay gente tirada en el campo tocando y cantando, fumando y leyendo.

Siempre he pensado que era la gente la que hacía de una ciudad lo que era, pero Barcelona es única, es extraña, es personal… creo que en este caso es Barcelona la que forma a la gente, la que los hace ir en bicicleta por la calle, la que crea ese estilo de vestir y de vivir, la forma relajada de pensar. Quiero vivir en Barcelona, se lo decía a una amiga, venimos el año que viene, cuando acabe la carrera, venimos a vivir aquí.


El estilo de arquitectura de Gaudí, que se imita en otras casas, casas de juguete en medio de plazas en la plaza del Sol, la gente que se sienta en el suelo de la plaza y se tumba y susurra.

La gente es muy abierta, conocimos a más gente en cuatro días que en todo nuestro viaje de Interrail por Italia. Había un chico de EEUU que era más listo que el hambre, estaban los catalanes que te venían a hablar cuando te veían sola, el chico del hostal que nos tomaba el pelo, los porteros que comentan que ese día La Plataforma va a tener un estilo de música increíble (¡un portero simpático! ¿dónde se ha visto éso?)

El sol que brillaba en todas las esquinas de los grandes barrios, los colores que se evaporaban a nuestro paso, la explosión de idiomas allá donde íbamos, las joyas que vendían en todas las formas y estilos, los simpáticos comerciantes que insistían en hablarnos en catalán hasta que nos poníamos a hablar euskera entre nosotras y ya cambiaban al castellano…

Hay tanta vida en Barcelona que ya puedo escribir todas las líneas que quiera, que nunca llegará a explicar cómo me sentí estando allí.

Si yo fuera una ciudad, sería sin duda alguna Barcelona.

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Un pensamiento en “Barcelona

  1. Víctor M. dice:

    Desde luego que sí, estoy completamente de acuerdo contigo en todo, aunque las tiendas de Gracia de pequeñas no tienen nada, son todo lujo. Lo que dices de la gente es cierto, hay una cercanía y una amabilidad especial, y eso se nota sobre todo en la hostelería, tú entras a un sitio y el trato que hay hacia ti es maravilloso. Pero es que es todo, desde La Pedrera hasta el Parc Güell, la casa Batlló, la Plaza de Cataluña, el Barrio Gótico, el tranvía, la Sagrada Familia, y qué coño, hasta el metro, aunque tengan los piquetes al lado derecho y no al izquierdo.
    Lo que a mí me decepcionó de La Rambla la primera vez fue mi querida fuente de Canaletas, donde todos los barcelonistas van a celebrar los títulos del Barça, pero en fin, seguramente es mi ciudad europea favorita. Es llegar y encontrar una luz diferente desde el primer momento, es lo que tú dices: vida.

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