The Gun Seller


Madre me ordenó comprarlo hace algún tiempo. El autor es Hugh Lauria, Dr. Gregory House para algunos de vosotros. Madre está enamoradísima de House y en alguna parte leyó que el libro merecía la pena. Yo me lo he leído hace menos de un mes. Como la inmensa mayoría de ellos empecé a leerlo en el metro. Y no podía parar de reír. A carcajadas (exagero claro, estaba riéndome bastante pero tanto no) en mi primer vagón.

¿Y de qué va este libro? La verdad es que es todo muy confuso. Yo opino que en la mente de Hugh estaba todo clarísimo y en cuanto se puse frente al papel se le fue la historia de las manos y se pensó que nosotros, pobres lectores estábamos dentro de su mente y que entendíamos de qué iba todo lo que él narraba.

El comienzo es bien sencillo, el protagonista se encuentra en medio de una pequeña ‘guerra’ entre los poderosos británicos que se quieren hacer de un americano que parece ser un contrabandista de armas, éste tiene una hija de ojos grises que hace que al protagonista de tiemblen las piernas, y aunque por un lado está el gobierno, por el otro lado están los ojos grises que le dicen que su padre no es una mala persona. Vale, hasta aquí todo bien.

Las primeras cien páginas son divertidísimas, es una historia de acción pero con un humor inglés muy divertido… lo malo es que el libro tiene casi trescientas. Si queréis leerlo hasta la mitad y yo os cuento el final.

¿Merece la pena leerlo?

Es que las 100 primeras son realmente extraordinariamente divertidas, pero claro… os dejo un trozo de la primera parte para que veáis:

“Imagine that you have to break someone’s arm.

Right or left, doesn’t matter. The point is that you have to break it, because if you don’t … well, that doesn’t matter either. Let’s just say bad things will happen if you don’t.

Now, my question goes like this: do you break the arm quickly — snap, whoops, sorry, here let me help you with that improvised splint — or do you drag the whole business out for a good eight minutes, every now and then increasing the pressure in the tiniest of increments, until the pain becomes pink and green and hot and cold and altogether howlingly unbearable?

Well exactly. Of course. The right thing to do, the only thing to do, is to get it over with as quickly as possible. Break the arm, ply the brandy, be a good citizen. There can be no other answer.

Unless.

Unless unless unless.

What if you were to hate the person on the other end of the arm? I mean really, really hate them.

This was a thing I now had to consider.

I say now, meaning then, meaning the moment I am describing; the moment fractionally, oh so bloody fractionally, before my wrist reached the back of my neck and my left humerus broke into at least two, very possibly more, floppily joined-together pieces.

The arm we’ve been discussing, you see, is mine. It’s not an abstract, philosopher’s arm. The bone, the skin, the hairs, the small white scar on the point of the elbow, won from the corner of a storage heater at Gateshill Primary School — they all belong to me. And now is the moment when I must consider the possibility that the man standing behind me, gripping my wrist and driving it up my spine with an almost sexual degree of care, hates me. I mean, really, really hates me.”

Anuncios

Un pensamiento en “The Gun Seller

  1. Némesis dice:

    Me encanta que lo hayas podido leer en inglés, yo no lo puedo conseguir, y tengo una versión en español peninsular que es insufrible!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s