Todas esas críticas


En el máster de guionismo, hay veces que vienen ponentes que nos mandan escribir alguna escena antes de que ellos lleguen para luego poder comentarla en clase y hablar de cómo se podría mejorar. Hace poco vino un guionista, cuyo nombre no mencionaré pero al que llamaré John Doe, que ha estrenado película hace poco. Nos hemos leído varias versiones de los guiones que ha escrito, concretamente la primera y la última, y fuimos al cine a ver la película. Vale. Bien. A mí no me gustó el guión, el punto de partida de la historia me parecía muy interesante, pero cómo la había desarrollado él, no tenía ningún encanto. No me gustaban los personajes, ni las escenas, no me gustaban los diálogos, no me gustaba el modo en el que se había rodado (aunque ésto último era culpa del director y no suya). (De hecho me dormí en el cine, pero éso es tema aparte).

En nuestras escenas teníamos que representar a un padre y a un hijo haciendo determinadas cosas. Las cosas las hacemos en grupos de tres, y en mi grupo escogimos a un hijo con autismo. John Doe nos machacó bastante, diciéndonos que no le gustaba la forma en la que hablaba el niño. (Sé que le que diré, lo digo porque soy una novata, pero que sea novata, no me hace ser idiota, ni mucho menos, llevo escribiendo desde que tengo seis años, y llevo inventándome y dibujando cuentos desde que tengo cinco, claro que cometo fallos porque sigo aprendiendo, pero desde luego que tengo instinto para ésto, y más para el diálogo que es lo que más me apasiona del tema guión). El niño era autista y por lo tanto soltaba frases cortas y las repetía, la madre del chaval hacía que todo fuera muy obvio al hablar porque el autismo que le habíamos dado al niño no entienden ni los cuentos ni las ironías. Vale. Sí que había cosillas que podríamos haber cambiado, porque para guión eran mejor. Pero otras veces era simplemente que él decía que aquello era redundante y antinatural. Y yo me acordaba de su pemlícula (y sí, he dicho pemlícula, no hay un fallo ahí) y de lo patéticos que eran los diálogos y no le tenía ningún respeto, todo lo que decía me entraba por un oído y me salía por el otro. ¿Qué me puede enseñar un señor que no sabe escribir un diálogo como dios manda? Así que hice anotaciones en mi escena, poniendo mucho cuidado de poner todo en paréntesis.

Soy idiota, pensaréis. Han herido tu orgullo y reaccionas mal. Pues en parte sí, la verdad, pero hace un par de semanas vino un guionista llamado Carlos Molinero que nos hizo escribir un par de escenas para su clase y terminamos riéndonos de nuestros propios fallos. Eran tan absurdos que no hacíamos más que reírnos por no haberlos visto antes.

John Doe es mal dialoguista, es mal profesor, es mal informador. Y es profesor de mi máster. Qué gran putada no tenerle respeto a un profesor, porque si lo mismo me lo llega a decir cualquier otro seguramente le haré mucho más caso a él, que nos habla de diálogos baratos cuando los suyos son de vergüenza.

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Un pensamiento en “Todas esas críticas

  1. Víctor M. dice:

    Jajajajaja, te has despachado a gusto, ¿eh?

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