Salamanca terminó


Y el máster de guión también.

Ya soy guionista. Sólo necesito cobrar por ello. Entonces la gente comprenderá que lo soy. (No sé si os habéis fijado, pero si no cobras por algo la sociedad en general no te considera éso, es curioso. Yo quiero ser guionista y lo soy, aunque me pase dos o tres años sin poder ganarme la vida con mi oficio).

La verdad que no puedo comparar este máster con otros, pero de verdad que merece la pena, yo he aprendido muchísimo, por no decir todo lo que sé, a través de él. Esos malditos puntos de giro que al principio los tratas como si fueran una fórmula matemática y luego pasan a ser guías que puedes o no tener en cuenta. Cómo se entra tarde a una escena y se sale pronto, porqué no es recomendable estar siempre aquí, frente al ordenador y siempre es maravilloso salir a vivir y leer, leer mucho.

Salamanca no me ha gustado. No me ha gustado la gente, no me ha gustado la ciudad, no me ha gustado el clima, no me ha gustado mi trabajo. Pero este año… supongo que lo recordaré con cierto cariño, porque ha sido el año de la independencia, donde me he dado cuenta que sé que puedo sobrevivir sola perfectamente, que no depende de nadie para poder entretenerme, divertirme o tirar para adelante. La casa de las conchas se ha convertido en un templo este año, he pasado más tiempo ahí metida que en cualquier otro sitio de Salamanca.

Y bueno… puede que haya exagerado con la gente, no soy una persona fácil de tratar, soy algo arisca, irónica y agresiva. Sólo hay que saber colarse por la rendija, generalmente está bien abierta, sólo hay que saber acertar con el comentario. El viernes fue la despedida, con la gente muy elegante, profesores incluidos, cenamos muy bien y salimos de fiesta, y a medida que la gente se iba, nos despedíamos, a veces de dos en dos, a veces de uno en uno. Y el chico que primero conocí a través de este blog se puso a llorar y me dio muchísima pena, porque es verdad que no lo considero amigo mío, pero le tengo mucho cariño, y ahí bajé mis defensas… y dos horas más tarde, la chica que habría querido tener de mejor amiga del máster me dijo que le habría encantado que hubiéramos sido íntimas, me eché a llorar.

Así que maricona soy.

Pero ya tengo ganas de volver a mi mar, al norte, donde lo verde abunda y la hierba no está muerta y seca, donde no hay tanta pobreza y donde empiezan las fiestas que no consisten en matar a toros como modo de diversión. Tengo ganas de volver a estar con los de toda la vida y contarles con un poco más de calma cómo ha sido vivir aquí, qué me ha gustado y qué no. O puede que no cuente nada, quizá todo haya cambiado y la gente ya no esté muy por la labor de escuchar. No importa, yo sólo quiero volver.

Tampoco puedo decir que me vaya de manos vacías, he hecho una muy, muy, muy buena amiga, que seguramente se convertirá en una persona imprescindible en mi vida, que me invitará a su boda y me hará reír cuando recordamos los tiempos en los que vivíamos juntas y odíabamos a Oihane. (Aunque esta historia será para otra ocasión).

Sé cómo escribir guiones.

Sé cómo enfrentarme a la vida.

Sé hacer planes de viajar con mi nueva amiga, (sé hacerlos a escondidas para que Oihane no se entere).

Y sobretodo… sé que he sido Salamanca y Salamanca ha sido parte de mí. Por muy amarilla que haya sido y por muy verde que sea yo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s