Festín de cuervos, la transformación de Sansa a Alayne

Aviso a navegantes, voy a hablar del cuarto libro de la famosa serie Juego de tronos. Habrá espoilers.

Seguimos a lo nuestro.

Es bien elegir a mis personajes favoritos, porque son los de la mayoría: Tyrion y Arya. Y lo no tan fácil es decir quién no me ha caído bien (obviando Cersei que por razones psicológicas me encanta leer sus capítulos): Catelyn y Sansa. Son las dos… urgggghhh… Catelyn era siempre todo por la familia y mira chica, siento mucho que te cortaran el cuello, pero se llama karma. Cuidadín con John Snow.

Y Sansa… creo que a Sansa le daría una somanta de tortazos gratuitos por el simple hecho de ser tan damisela. Sí, es una niña. Pero Arya también lo es. Y Sansa nunca está sola, no está sola de verdad como su hermana, no pasa hambre, no debe matar a nadie, sólo tiene que sobrevivir. (Son historias diferentes para personalidades diferentes, lo sé). Pero lo que me mata de rabia es que cuando Sansa recuerda a su familia y piensa que todos andan muertos, nunca recuerda a Arya. Así que entre que Sansa me parece una niñita idiota que debería recibir un tortazo de realidad y lo poco que aprecia a su hermana… tenemos un conflicto de intereses.

Pero en Festín de cuervos, Sansa está alejada de toda protección del reino y por primera vez se da cuenta de que está sola, realmente sola. Han matado a la única familia que ella pensaba que estaba viva, y se aferra al clavo que le ofrece una alternativa a su vida junto a Tyrion y lejos de la reina regente: Petyr.

Sansa tiene un único capítulo en Festín de cuervos, hasta que te das cuenta que Sansa (al igual que Arya) cambia (¡por fin!) de identidad, dejando atrás las niñerías, cursiladas y pajaritos mentirosos.

Alayne se convierte en la chica que dice ser, una bastarda con buena educación, una hermosa adolescente de pelo oscuro. Sansa juega a Alayne y sabe moverse en ese jardín. Conoce cómo visten las criadas, cómo se considera a los bastardos. Sabe perfectamente que tiene que ser Alayne y ser hija de Petyr porque sino, su juego termina y ahora que ha dejado de ser quien era para madurar y enfrentarse a su realidad, su tablón se pone interesante.

Me gusta que Sansa salga de su burbuja de protección y ponga los pies en la tierra. Me gusta que Alayne comprenda que Petyr consigue lo que quiere manipulando a la gente a su alrededor, y que si ella aprende a hacerlo tan eficazmente como él, podrá ser tan astuta como su padre (su nuevo padre, se entiende).

Espero grandes cosas de esta nueva Piedra, olvidada hija de un asesinado Stark, bastarda de un meñique, hermana de una poderosa Jaqen H’ghar y personaje que POR FIN vale por sí misma.

The Night Circus y el maravilloso mundo circo nocturno

Tenía el libro The Night Circus apuntado en una lista de leer. Generalmente el libro suele quedarse en la lista durante varios años hasta que llega su turno, pero como estuve en Liverpool en febrero, me hice una lista de los libros que tenía en inglés, y por lo tanto no conseguiría aquí, y fui a la tienda con mi lista. Me dieron tres libros. The Night Circus es uno de ellos.

Lo descubrí leyendo este artículo que escribió Rebecca Kuitems en Hello Giggles.

¿De qué va esta novela?

TNC narra dos historias que desembocan en un mismo final. Tenemos la historia de una niña y un niño, que sin quererlo ni beberlo terminan en una competición de habilidad de magos en la que están obligados a competir. Y por otro lado la historia de un chico, un soñador de un pueblo perdido en Massachussets. Esta es la forma sencilla de describirlo, porque en realidad es la historia de un circo que sólo abre a las noches. Y usan magia de verdad, no trucos de magia que entretienen a los niños. Crean tiendas que están echas de sueños, de árboles de los deseos en velas, de botellas que huelen a cuentos y paraísos de hielo. TNC es una historia de amor aunque no se mencione en principio demasiado el tema.

La forma en la que la autora escribe es muy vívida y su talento en elegir las palabras que harán que en tu imaginación todo brille y crezca con la misma intensidad con la que los amantes del circo lo describen.

Hay mil y un personajes que hacen que esta aventura sea rica, complicada y merezca la pena. Pero yo me quedo con el circo, el personaje silencioso que nos acompaña allá donde viajemos y vayamos.

The Night Circus es una novela que salió en septiembre de 2011 y que ha escrito Erin Morgenstein. De momento es su primera novela pero espero ansiosa a que saque algo más de la magia que puedan crear esos dedos.

Orphan Black

Es ciencia ficción.

A los que no les interese la ciencia ficción, deberían dejar de leer, AUNQUE, yo recomiendo que lean, y le den una oportunidad a esta serie que de momento tiene una única temporada.

En el primer capítulo conocemos la historia de Sarah Manning, una chica inglesa viviendo en EE.UU. Tiene una hija, que lleva viviendo con la madre adoptiva de Sarah, desde hace casi un año. Sarah es un desastre de persona, no tiene practicamente dinero, acaba de huir de su novio y le ha robado cocaína para poder venderla y huir con su hija lejos.

Pero antes de que Sarah tenga tiempo de ordenar sus ideas ve cómo una chica se tira de las vías del tren y muere. Instantes antes de caer, Sarah y la chica se miran. Tienen la misma cara.

Y ahí empieza Orphan Black.

Sarah coge el bolso de la chica y se hace pasar por ella. Se folla a su novio, duerme en su casa y cuando ve cuánto dinero tiene en el banco, planea robar sus ingresos.

Pero lo que Sarah no sabe, es que Beth, la chica que se ha suicidado, no es la única mujer con su mismo rostro. De hecho, a medida que avanza la serie más y más personas aparecen, con distintas vidas, distintos orígenes y peinados, que son físicamente iguales que ella.

La intérprete de Sarah y el resto de sus caras, es la actriz Tatiana Maslany y los creadores de la serie son Graeme Manson y John Fawcett. Es una producción de BBC América – recordemos que la BBC es británica, pero los de más allá del charco han decidido tomar las riendas del asunto y comenzar a producir cosecha propia.

Orphan Black tiene diez capítulos de 40 minutos de duración. Ya se ha confirmado una segunda temporada, podéis respirar tranquilos cuando terminéis de ver el último episodio.

Orange is the New Black

Jonji Kohan ha vuelto. La creadora de la famosa serie Weeds ha creado otro bebé, que opino yo que es del mismo tono, aunque no vaya por el mismo camino.

La serie saldrá el 11 de julio, todo de una tacada, para gente que no tenga nada más que hacer que metérselo en vena (con suerte soy una de ellas).

¿De qué va Orange is the New Black? Es la historia de Paper, una chica de Brooklyn que acaba de entrar a la cárcel ya que Alex, una camello con la que estuvo saliendo en su momento, le pidió un favor un tanto ilegal. Precisamente por ello Paper tiene que pagar por lo que hizo. Es situación de pez fuera del agua, pero espero que lo sea del mismo modo en el que Weeds es madre sin dinero vende marihuana, pez fuera del agua. Ya se ve en el tráiler que acabará encontrando su hueco y su ‘panda’.

¿Os llama la atención o pasando olímpicamente?

Y 24 años después, me publicaron

Técnicamente, empecé a escribir cuentos con seis. Y empecé a publicarlos en Internet con doce, y empecé a mandarlos a concursos con dieciseis, así que sería Y 8 años después, me publicaron.

But who’s couting?

Este año, año sabático donde los haya, más por obligación de crisis actual que por amor al arte, decidí dedicarme a sacarme el C1 de euskera (¡que ya he conseguido!) el B2 de francés, (cuyo examen tengo mañana) y a escribir. Crear historias, reescribir mierda y darle mejor forma y terminar de una vez la historia de Sue y los merodeadores que empecé cuando estaba en primero de carrera. Intenté escribir a diario, no siempre lo conseguí, pero hice más de lo que he hecho en mucho tiempo. Escribí para mí lo que quise y puede que no cuanto quise pero sí bastante.

Creé una historia sobre Ted Hughes, una historia sobre una madre que hace sombra sobre su hija, la historia de la ilusión de un sueño y un cortometraje sobre unos niños cantantes. Traduje mi mejor cuento a euskera, para intentar ser publicada de una puta vez. Y escribí la sinopsis de un largometraje y su tratamiento en menos de un mes.

Me prometí (y cumplí) mandar por lo menos un cuento al mes (aunque hay meses en los que han sido tres o cuatro) a concursos literarios. Y una vez, encontré un concurso que pedían un microcuento, uno cortito, de tema libre. Vi que tenía suficiente tiempo libre como para poder escribir una pequeña historia sobre una baile, un baile sobre lo que aparenta ser un agresor y un agredido, pero no son humanos, son fuego y son agua. Pero tampoco son materiales. Lo que estaba describiendo mediante un baile era cómo el fuego atrapó al agua y entonces se creó la tierra.

Y coló.

A alguien le gustó.

Y me publicaron.

Claro que el asunto tiene trampa, ya que emocionada por haber sido publicada por primera vez en mi vida pagué 11 euros para que me mandaran el libro a casa, así que en realidad pagué para que me publicaran. Pero no quiero hablar de cómo me han timado. Quiero hablar de que después de toda la vida esperando ver mi nombre escrito en algún lado como persona que puede escribir. Que no sólo dice saber escribir alguna bobada, sino que han publicado una bobada mía.

Guardaré ese libro con cariño, quizá incluso me lo firme a mí misma, para que mis hijos o mis nietos lo lean.

Pero, este año, que prometía ser el primer año que salía de la universidad y conseguía trabajo (¡ja!) se ha convertido en el año en el que di un paso más para poder conseguir publicar algo. Convertirme en la siguiente Neil Gaiman.

Por aspirar a poco.