Ser guionista no es lo mismo que ser creador

Como soy algo inocente e idiota, di por hecho, sin pensar demasiado en ello, que cuando escribes, escribas lo que escribas, creas. Lo cual en el estricto significado de la palabra, es cierto, pero en realidad, yo por crear, me refería a imaginar escenas, historias, relatos y sueños plasmados en papel o pantalla.

Error.

Puede que consiga trabajo de guionista este septiembre. Es todo a través de un enchufe y seguramente no lo consiga porque a pesar de haber dicho que me llamaría si conseguía vender el producto que yo podría guionizar, no sé por qué me da que no será mi número el que marque cuando necesite esclavos al teclado.

Pero la idea de trabajar en el proyecto me hizo pensar. Durante el Máster hablábamos de los guionistas que en sus buenos días habían trabajado en series españolas y en estas horas bajas escribían para programas de cotilleo de Tele5. Yo era de la opinión de: sacarte un dinero (bien pagado) por escribir tonterías no debía de ser nada por lo que frustrarse o enfadarse, después de todo, te pagan por escribir absurdidades con un puñado de colegas. Pero éso es lo que pensé entonces, cuando tenía dieciocho meses menos y no era consciente de lo que es tener 24 y seguir viviendo con la mamma. Pero no nos desviemos del tema.

Si me dan trabajo en el proyecto eso querrá decir que seré guionista, pero no escritora. Y yo quiero ser guionista porque quiero ser escritora, necesito contar cuentos, puede que sean cuentos de mierda, o cuentos absurdos, divertidos o demasiado infantiles, pero es una necesidad que florece cada día en cada idea y cada pensamiento que tengo. Los hay que son ninfómanos y no paran de pensar en sexo, hay quien no para de soñar con alcohol, yo cada momento que paso sola y hay un mínimo silencio en una habitación, pienso en una historia.

Así que si consigo en trabajo habré conseguido lo que ansiaba durante tanto tiempo pero no en el formato en el que yo quería. Puede que me equivoque porque jamás he trabajado con un grupo de gente ‘de verdad’. Puede que sea súper gratificamente. Puede.

Ya sé de sobra que conseguir el trabajo de tu vida, si es que existe, es un lujo de muy pocos y otros muy pocos se dan cuenta de la suerte que tienen por haberlo conseguido.

Siempre me quedará la hoja en blanco, y el vaso medio lleno… ¿no?

El Zorro de Isabel Allende

Me gusta mucho el estilo de Isabel Allende, cómo camina en una fina línea entre la realidad y la magia, aunque por lo que tengo entendido es el ambiente que se respira en Latinoamérica. O igual es la frialdad con la que se vive en Europa y comparado con el otro continente, hay una gran diferencia de pensamiento.

Lo que sé de El Zorro me lo ha enseñado la película de Antonio Banderas y Anthony Hopkins. Y es una historia maravillosa, porque no sólo me presenta la historia y me introduce a personajes que desconocía totalmente, sino que gracias a la película tengo un final de cómo termina Diego de la Vega y cómo prosigue la historia del mejor amigo del pueblo en Baja California.

La novela de Allende nos sitúa unos cinco años antes del nacimiento de Diego de la Vega. Las primeras páginas narran cómo se conocieron sus padres, los orígenes de su madre y mil pequeños detalles que formarán parte de la historia del personaje principal, aún cuando todavía no ha llegado a este mundo. La escritora recorre la vida de Diego desde su tierna infancia y todas sus trastadas, hasta su adolescencia, edad en la que se fue a Barcelona a estudiar junto con su mejor amigo y hermano de leche, Bernardo, un indio de California. La vida en España y cómo se enemista con Rafael Moncada, terrible archienemigo del súper héroe con máscara. Para finalizar la novela hay una épica vuelta a casa en la que pocos pasos le faltan a Diego para convertirse en El Zorro, su animal totémico.

Durante las cientos de páginas hay muchísimo guiños a los conocedores de la historia, explicaciones que muestran por qué es bueno con la espada, el látigo, las volteretas en el aire o qué le impulsa a conseguir desesperadamente la justicia.

A mí me ha gustado mucho el libro, me ha parecido muy entretenido y me ha encantado cómo es escrito y descrito.

(Por si no teníais nada que hacer y pasabais una aburrida semana en la playa dando vuelta y vuelta en la toalla.)

Orange is the New Black, Jenji Kohan escribe Weeds pero en la cárcel

En realidad el título es una exageración, pero es más o menos lo que ocurre.

¿De qué va Orange Is the New Black?

Es la historia de Piper Chapman, a quien meten a la cárcel por transportar dinero de la droga de un país a otro. ¿Por qué una chica guapa, rubia, lista de familia burguesa haría algo así? Porque se enamoró, se enamoró de Alex, una mujer de armas tomar que era la encargada de mover la droga en un cartel de Estados Unidos. Han pasado diez años desde que Piper quiso salir corriendo en busca de aventuras, pero su delito no ha prescrito y tiene que ir a la cárcel durante algo más de doce meses.

Lo que encuentra en la cárcel da miedo: hay grupos raciales, cada cual se queda en su grupo, latinas con latinas, negras con negras, blancas con blancas… hay historias de amor, historias de lealtad, exorsión, concursos de adolescente terriblemente absurdos y mucha psicología. Cada capítulo dura unos 50 minutos. Pero a mí se me pasa como un parpadeo. Después de todo la escritora es Jenji Kohan, que escribió u produjo Weeds, la serie sobre una madre que vende maría para poder seguir manteniendo el nivel de vida que tiene después de que su marido pase a mejor vida. (Humor retorcido y realidad absurda por un tubo, serie que recomiendo muy mucho).

Pero sigamos con Orange Is the New Black. Lo que mola de esta historia es que a ti te guía Piper Chapman en su entrada a prisión, piensas como ella, porque todas somos blancas y puras y de clase media. Y estaríamos acojonadísimas de estar en la cárcel llena de gente que no conocemos y que no nos conoce. ¿Porque de todas formas quiénes somos nosotras sin nuestros puntos de referencia con el mundo? ¿Cómo te comportarías si entras como animal libre a la jungla y tienes que sobrevivir? Detrás de cada mujer hay una historia, una historia y miles de razones sobre las decisiones que tomaron y lo que hizo que su camino las llevara al mismo lugar que a Chapman.

Es un diamante en bruto de este verano.

Y yo estoy emocionada para que llegue el verano que viene y pueda ver la segunda temporada…

About a Boy escrito por Nick Hornby y con la fotografía de High Fidelity

No sé cuántos de vosotros habréis visto la película High Fidelity. Yo la vi en el instituto, en clase de música. Y me pareció maravillosa, claro que la profesora quería que nos fijásemos en la música que menciona y lo que se escucha, pero no yo pude evitar enamorarme de la historia. Y no es una historia terriblemente complicada ni demasiado dramática ni nada por el estilo. Es la historia que protagoniza John Cusack, a quien le rompen el corazón, y hace listas, durante tooodo el metraje no para de hacer listas, las cinco mejores canciones para enamorar a alguien, los cinco mejores músicos de todos los tiempos, las cinco chicas de su vida…

La historia es divertida, es original, pero es cierta, no me ha pasado a mí, pero le podría haber pasado a cualquiera. Compré High Fidelity la primera vez que fui a Londres. La he visto en mi casa un par de veces desde entonces. Pero en ningún momento miré quién la había escrito, ni sabía que estaba basada en una novela.

La novela es de Nick Hornby, y el guión también.

Dicho ésto, os explico la situación: este verano he tenido un trabajo que no me exigía demasiado y en el que podía pasarme entre tres y cuatro horas al día leyendo. Me he leído un media de un libro por semana. Entre ellos está About a Boy. Me lo dejó la mamma, que lo eligió entre cientos de libros de su biblioteca privada. Me leí la parte de atrás en el metro. ¡Y resulta que es el mismo escritor que ha escrito esa peli que tanto me gusta! Devoré el libro, lo ingerí sin dar tiempo a saborearlo. Y fue maravilloso, porque joyas así no puede esperar y olisquearlas. ¿Cuál es la historia?

Tenemos la historia de Will, un adolescente perpetua, encadenado al cuerpo de un hombre que ya ronda casi los 40. Y por otro lado tenemos a Marcus, un preadolescente de padres divorciados y madre depresiva. Y haces un cócktel con todo ésto y sale una comedia de humor negro. Se conocen por cosas de la vida, (porque Will intenta ligar con la mejor amiga de la madre de Marcus) y como el padre de Marcus vive en Cambrigde, él decide que Will va a ser su figura paterna. Por mucho que Will sepa más de moda, de música cool y de la adolescencia que Marcus, que vive un poco ahogado en su vida sin saber muy bien por dónde le da el aire. La historia en sí no es extraordinaria, es cómo está contada lo que la hace única. Ese humor afilado y estilo directo lo que hace que Nick Hornby sea una persona fascinante por escribir About a Boy.

Y lo más maravilloso de todo ésto fue que mientras la novela se iba representando en mi imaginación yo iba imaginándolo todo con la misma fotografía gastada que presentan en la película High Fidelity. Con el mismo tono real en el que no toman nada en serio. Tan irónico como la vida misma.