Happy Birthday Letter, Dalton Trumbo

La mayoría no conoceréis a Dalton Trumbo. Yo tampoco le conocía hasta hace poco. Pero fue un gran hombre. Un gran borracho, y un maravilloso escribir. Fue uno de los diez de Hollywood. Uno de esos diez guionistas y directores que sufrieron prisión por tener pensamientos rojos.

Y aquí está uno de mis poemas preferidos, uno que escribe a su hijo, para su décimo cumpleaños.

Y con todos ustedes Liam Neeson, presentando con mucha excelencia esta alegoría…

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Ser guionista no es lo mismo que ser creador

Como soy algo inocente e idiota, di por hecho, sin pensar demasiado en ello, que cuando escribes, escribas lo que escribas, creas. Lo cual en el estricto significado de la palabra, es cierto, pero en realidad, yo por crear, me refería a imaginar escenas, historias, relatos y sueños plasmados en papel o pantalla.

Error.

Puede que consiga trabajo de guionista este septiembre. Es todo a través de un enchufe y seguramente no lo consiga porque a pesar de haber dicho que me llamaría si conseguía vender el producto que yo podría guionizar, no sé por qué me da que no será mi número el que marque cuando necesite esclavos al teclado.

Pero la idea de trabajar en el proyecto me hizo pensar. Durante el Máster hablábamos de los guionistas que en sus buenos días habían trabajado en series españolas y en estas horas bajas escribían para programas de cotilleo de Tele5. Yo era de la opinión de: sacarte un dinero (bien pagado) por escribir tonterías no debía de ser nada por lo que frustrarse o enfadarse, después de todo, te pagan por escribir absurdidades con un puñado de colegas. Pero éso es lo que pensé entonces, cuando tenía dieciocho meses menos y no era consciente de lo que es tener 24 y seguir viviendo con la mamma. Pero no nos desviemos del tema.

Si me dan trabajo en el proyecto eso querrá decir que seré guionista, pero no escritora. Y yo quiero ser guionista porque quiero ser escritora, necesito contar cuentos, puede que sean cuentos de mierda, o cuentos absurdos, divertidos o demasiado infantiles, pero es una necesidad que florece cada día en cada idea y cada pensamiento que tengo. Los hay que son ninfómanos y no paran de pensar en sexo, hay quien no para de soñar con alcohol, yo cada momento que paso sola y hay un mínimo silencio en una habitación, pienso en una historia.

Así que si consigo en trabajo habré conseguido lo que ansiaba durante tanto tiempo pero no en el formato en el que yo quería. Puede que me equivoque porque jamás he trabajado con un grupo de gente ‘de verdad’. Puede que sea súper gratificamente. Puede.

Ya sé de sobra que conseguir el trabajo de tu vida, si es que existe, es un lujo de muy pocos y otros muy pocos se dan cuenta de la suerte que tienen por haberlo conseguido.

Siempre me quedará la hoja en blanco, y el vaso medio lleno… ¿no?

Y 24 años después, me publicaron

Técnicamente, empecé a escribir cuentos con seis. Y empecé a publicarlos en Internet con doce, y empecé a mandarlos a concursos con dieciseis, así que sería Y 8 años después, me publicaron.

But who’s couting?

Este año, año sabático donde los haya, más por obligación de crisis actual que por amor al arte, decidí dedicarme a sacarme el C1 de euskera (¡que ya he conseguido!) el B2 de francés, (cuyo examen tengo mañana) y a escribir. Crear historias, reescribir mierda y darle mejor forma y terminar de una vez la historia de Sue y los merodeadores que empecé cuando estaba en primero de carrera. Intenté escribir a diario, no siempre lo conseguí, pero hice más de lo que he hecho en mucho tiempo. Escribí para mí lo que quise y puede que no cuanto quise pero sí bastante.

Creé una historia sobre Ted Hughes, una historia sobre una madre que hace sombra sobre su hija, la historia de la ilusión de un sueño y un cortometraje sobre unos niños cantantes. Traduje mi mejor cuento a euskera, para intentar ser publicada de una puta vez. Y escribí la sinopsis de un largometraje y su tratamiento en menos de un mes.

Me prometí (y cumplí) mandar por lo menos un cuento al mes (aunque hay meses en los que han sido tres o cuatro) a concursos literarios. Y una vez, encontré un concurso que pedían un microcuento, uno cortito, de tema libre. Vi que tenía suficiente tiempo libre como para poder escribir una pequeña historia sobre una baile, un baile sobre lo que aparenta ser un agresor y un agredido, pero no son humanos, son fuego y son agua. Pero tampoco son materiales. Lo que estaba describiendo mediante un baile era cómo el fuego atrapó al agua y entonces se creó la tierra.

Y coló.

A alguien le gustó.

Y me publicaron.

Claro que el asunto tiene trampa, ya que emocionada por haber sido publicada por primera vez en mi vida pagué 11 euros para que me mandaran el libro a casa, así que en realidad pagué para que me publicaran. Pero no quiero hablar de cómo me han timado. Quiero hablar de que después de toda la vida esperando ver mi nombre escrito en algún lado como persona que puede escribir. Que no sólo dice saber escribir alguna bobada, sino que han publicado una bobada mía.

Guardaré ese libro con cariño, quizá incluso me lo firme a mí misma, para que mis hijos o mis nietos lo lean.

Pero, este año, que prometía ser el primer año que salía de la universidad y conseguía trabajo (¡ja!) se ha convertido en el año en el que di un paso más para poder conseguir publicar algo. Convertirme en la siguiente Neil Gaiman.

Por aspirar a poco.

Here’s the thing: Lena Dunham, programa de radio

Hace unas pocas semanas, y ya que sigo a través de Twitter a Lena Dunham, la creadora de la serie Girls de la HBO, ella posteó que Alec Baldwin le hacía una entrevista en la radio. He aquí el link a la entrevista, dura unos 40 minutos, si mal no recuerdo. El programa se llama Here’s the Thing y la entrevista fue hecha hace un mes exactamente, el 21 de enero de 2013.

Habla de cómo empezó ella, cómo desarrolló la idea original para la serie, qué pasos siguió y cómo se imaginaba que iba a ser su vida. Habla un poco de su novio y obviamente de la serie y de los personajes. También compara Girls con Sexo en Nueva York.

A mí me pareció una entrevista muy interesante, y aunque es evidente que soy muy fan de esta chica, supongo que para gente que no la conoce es una buena oportunidad de oír su propia voz (y no lo que creemos que piensa a través de su personaje Hannah).

La entrevista está en inglés, así que por si acaso alguien no puede seguirlo del todo bien cuando hablan, os paso la conversación transcrita en este link.

Os dejo deleitaros con mi propuesta…

 

La poetisa

Tengo una amiga que escribe, aunque en realidad lo que hace es vivir, pensar y reflejarlo en palabras. Cuando hablamos me cuenta sus miedos, sus problemas, aunque supongo que son los de todos hoy en día, todos los que queremos vivir del arte y sabemos que no podremos, porque no venimos de familias dueñas de bancos que aseguran que sus hijos puedan hacer lo que quieran en la vida, desde restauradoras hasta médicos.

Ella ni siquiera es europea, pero aquí vive, sola. Dios, éso sí que me parece valor. Vive en países, con gente, sola, leyendo, absorta y conociendo gente a la que generalmente odia y admira al mismo tiempo, y escribe sobre esa gente.

Se ha pasado la vida trabajando, aunque sólo tiene un año más que yo, y aunque ella dirá lo contrario lo vive todo intensamente y lo transmite de esa manera, el modo que tiene de expresar las cosas, con palabras cortar que significan horas de recuerdos. Mueve muchísimo las manos cuando habla, tiene las manos de madre, echa hacia atrás el pulgar mucho cuando se enfada, pero le dan una elegancia que soy incapaz de describir.

Lee una barbaridad, como a mí me gustaría leer, pero claro, no ve apenas películas y series, y yo no podría vivir sin series, así que leo lo que puedo mientras admiro el séptimo arte y a su prima hermana. Le gusta mucho la poesía, y aunque escribe en prosa, escribe poemas locos, sin forma, con forma rebelde, libres de todo y de nada. Junta ideas con colores, olores con imágenes y realidades con ficción.

Una vez, borracha, le dije que era una de mis mejores amigas, pero aunque las dos vivamos en Europa, lejos una ciudad de la otra, nos vemos poco y no la beso todo lo que me gustaría, ni le digo todo lo que la quiero, ni lo que la admiro. Si fuera otro tipo de escritora, me encantaría escribir como lo hace ella. Aquí, unas líneas que reflejan su estilo.

Pequeñas grandes revoluciones se llama esto:

“La tarde va cayendo en la campiña milanesa. El tren Freccia Bianca en el que viajo va rápido y el cielo anaranjado llama poderosamente mi atención. Una gran sensación de paz, eso me transmite. Sentado enfrente, un hombre joven me espía por el vidrio de la ventanilla, me doy cuenta y sonrío. “Siempre el mismo jueguito de las miradas cruzadas” pienso divertida, sabiendo que es un momento que empieza y muere allí. Como todo. ¿Cómo todo?

Fito me canta el Amor después del amor y sigo sonriendo. ¡Qué loco! Y me río sola. El señor sentado a mi izquierda me observa curioso, debe pensar que tengo algún toquecito, pobrecita. Sin embargo, no parece tenerme lástima, todo lo contrario, creo que envidia algo de esa felicidad efímera en mi sonrisa. Qué loco todo esto. ¿La vida es esto, entonces? Justo unos minutos antes en Milano Centrale leo una frase de Boris Pasternak que dice algo así como que el hombre ha nacido para vivir y no para prepararse a vivir. Me quedo con eso, pensando en todos aquellos momentos desperdiciados, malusados, idos, muertos sin estrenar. ¿Cuántos presentes echados a perder proyectando futuros inexistentes? ¿Cuántos mañanas que nunca dejaron de ser ayeres para convertirse en hoy, ahora, ya? Nunca pasaron a ser presentes tangibles, se truncaron sin razón aparente, así puf paf. 
El sol ya se escondió del todo, pero todavía veo las vías y algún que otro árbol lejano. Vivir el presente, dicen. Lo que tiene de trivial lo tiene de verdadero. Qué loco. Me apoyo sobre el borde de la ventana, y el aire acondicionado está al máximo brrr. Creo que me está gustando todo esto. Son esas pequeñas grandes revoluciones necesarias que llegan un día y te sacuden el alma, estremeciéndote la piel. Cerrás los ojos y las imágenes se agolpan confundidas, si bien te parece todo tan claro. En el fondo, nunca hubo cosa más simple que ésta. Qué loco todo, qué loco.”

Estamos ante un mito

No sé hace cuánto le conocí. Cinco, cuatro, tres años… no recuerdo qué edad tenía cuando empecé a escribir en Cuentacuentos, fue rápidamente de mis cuentacuentos preferidos a la hora de relatar. Porque jóvenes lectores, habrá muchos tipos de escritores, pero clasificando a grandes (muy grandes) rasgos, hay dos tipos: los que tienen el vocabulario para contar historia y los que tienen imaginación para hacerlo. Brian tiene las dos.

No recuerdo el título del cuento que leí que me hizo darme cuenta de que aquel chaval iba a ser un día un grande de la literatura española. Alguien que más tarde yo podría presumir de haber conocido. Pero cuando quedé con mis amigas y les conté la historia y que se trataba de un chico de cc, recuerdo haber dicho éso. Un mito. La leyenda. Un genio con talento.

Y ahora va el señorito y gana, gana que le publiquen un libro, una novela. La envidia me corroe, no de una mala forma, sino con admiración, esa envidia de la buena que tanto se comenta. Éste es el texto que él nos pasó:

“El jiennense José Alberto Arias, con “La traición de Wendy”, ha obtenido el primer premio del Certamen Andalucía Joven de Narrativa, convocado del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ).

El jurado de este certamen, integrado por el editor David González; la poetisa y gestora cultural Teresa Suárez; y los escritores Antonio Molina, Manuel Moya, Francisco Huelva e Igor R. Iglesias, ha destacado la calidad y originalidad de esta reinterpretación de la obra “Peter Pan”, de J.M.Barrie, según un comunicado del Instituto Andaluz de la Juventud. José Alberto Arias, nacido en Bélmez de la Moraleda (Jaén), tiene 22 años y estudia Traducción e Interpretación en la Universidad de Granada.
Este joven comenzó a escribir a 15 años y con 19 ganó el Certamen Andaluz de Escritores Noveles del Pacto Andaluz por el Libro (PAPEL), en la categoría de relato, con la obra “Si llueve”, y actualmente cuenta con un blog literario (brianedwardhyde.blogspot.com) llamado como un personaje de su primera novela, ‘La dama de oriente’.

Según el joven autor, con “La traición de Wendy” pretendía “mostrar el reverso tenebroso o terrorífico del mito de Peter Pan, lo que nunca nos cuentan de esa historia”. La narración, concebida como una “continuación” de esa obra clásica, se centra en el crecimiento y el paso a la madurez de una niña. Arias ha explicado que el título de la obra ha sido tomado de un disco del cantautor Ismael Serrano, con la particularidad de que cada capítulo del libro corresponde también al nombre de las canciones que componen ese álbum. Tras obtener el primer premio del Certamen Joven de Narrativa del Instituto Andaluz de la Juventud, José Alberto Arias firmará un contrato con la Editorial Berenice para la publicación de su obra en los próximos meses.

Desde la puesta en marcha de este concurso, enmarcado en el Programa Arte y Creación Joven que en 2009 pasó a llamarse Desencaja (www.desencaja.es), han sido publicadas las obras ‘Mil perros dormidos’, de Antonio Ortega; ‘Francis Bacon se hace un río salvaje’, de Braulio Ortiz; ‘Podium’, de José Ramón Navarro; ‘Subterráneos’, de Vicente Luis Mora; ‘Boxeo sobre hielo’, de Mario Cuenca; ‘Fábrica Creátor’, de Patricia García-Rojo; y ‘Pasos para dar el salto’, de Juan Cruz López.”

Y ahora, no sé qué coño hacéis aquí, todos pasaros a leer su blog. YA.

Consejos para escribir

Hoy estoy de humor para dar consejos a esos pobres lectores que quieran leerme y seguir mis instrucciones.

1) Realmente lo que voy a escribir es una chorrada, claro que os puede ayudar, pero generalmente será una mezcla de experiencia de la vida lo que haga que cojáis un ritmo a la hora de escribir, os podéis guiar con consejos que los grandes escritores de todos los tiempos den, pero a la hora de la verdad, delante de una hoja en blanco, Stoker, Shakespeare y Brönte… nos dan igual. Y además han muerto.

2) Lo primero que hay que tener, y no sólo lo digo yo, lo dice cualquier hijo de vecino al que le preguntes por cualquier cosa, es ganas. Las ganas es lo más importante casi. Porque miradlo así: puede que haya un genio entre nosotros, alguien que supere cualquier cosa escrita hasta ahora, alguien que haga que el mundo tiemble, que deje de respirar y nos haga estremecernos, pero si a esa persona le gusta escribir como a mí cocinar, estamos jodidos. Coño, me encanta comer, y estoy segura que a él/ella también leer, pero ‘qué pereza ponerme ahora a escribir’, el talento está muy bien, el talento es maravilloso, pero si no sabes utilizarlo, con talento no haces mucho. Yo creo, y es mi blog así que me hecho las flores que quiera, que podría haber llegado muy, muy lejos en el mundo del piano, éso sí, me daba una pereza lo de sentarme y tocar las mismas piezas una y otra vez, que no era ni medio normal.

3) Vale, así que tenemos, un poco de talento, y encima tenemos ganas de aprovecharlo. Ahora tendría que venir la idea. A mí las ideas me vienen de repente, pero generalmente es cuando voy caminando por la calle sola. La mayoría de las ideas que se me ocurren mientras estoy con mis amigas, luego no consigo encontrarles el punto. Mi musa sólo viene de visita cuando estoy caminando. Pero quizá alguno se inspire corriendo, bailando o quietos mirando un par de abuelos pasear por el parque.

4) Cómo poner esa idea en marcha. Yo suelo ser más fluida con el lápiz y el papel, pero es infinitamente más cómodo el ordenador, lo sé, y por éso a lápiz y a papel aparte de mi diario, no escribo gran cosa más. Cuando voy de viaje sí, todo va a mano, pero pasarlo al ordenador, es otra historia. Quizá algo que podría hacerse en una hora, yo tardo un mes, porque sentarme a reescribir lo ya escrito, sin ni siquiera corregirlo, me mata. Pero veamos, cómo comenzar a escribir… dicen que el escritor tiene miedo de la página en blanco. No sé quién diría esa chorrada, pero tuvo cojones para decirla. Una hoja en blanco para mí es un mundo, lo es todo. ¿Qué existe hoy en día a mi alrededor que no pueda dibujar en ella por medio de mis palabras? No existe nada. La hoja es poder, es el futuro de la imaginación, la hoja en blanco es mi aliada, no es mi enemiga.

5) Es una gran verdad éso que dicen que lo mejor que puedes hacer es escribir todos los días. Yo no lo hago, y sé que hago mal, pero a veces no tengo ganas de escribir porque la historia me da miedo, o porque no quiero acabarla. Ahora mismo, lo que tengo entre manos es una historia dedicada, es una historia que tiene vida propia y aunque me gustaría domarla y decidir las cosas de otra manera, la historia no se deja hacer. No quiero terminarla. Me da miedo del vacío que habrá después de ella. Leí en algún lado que Hemingway escribía por la mañana, y por la tarde pensaba lo que iba a escribir al día siguiente. No escribía todo lo que había pensado, era como si dejara miguitas de pan en su historia para luego conseguir seguirla. Yo a veces hago éso. Pero lo que mejor me funciona a mí es sentarme a escribir, sin más. Sin mucha idea de cómo será la siguiente escena, sólo a grandes rasgos, sin definiciones concretas, yo soy muy amiga de lo abstracto.

6) Y qué putada bloquearte en medio de una escena. En casa de mi madre lo que hago es levantarme y caminar por el hall con los ojos cerrados. Me imagino la escena desde cada personaje e interpreto con gestos y silenciosas palabras lo que ellos dirían. En Swansea me he recorrido mi cuarto y el pasillo en busca de cómo seguir, pero creo que el hall de casa de mi madre funciona mejor que ésto.

7) Cómo organizar la historia. Éste punto tendría que venir antes, pero qué querías, tampoco fui nunca amiga del orden. Cojamos la idea de Los diez negritos. Si a estas alturas de la vida no lo habéis leído… mal vamos. Todo el mundo se maravilla con ese final, qué curioso oye, nunca me lo habría imaginado. No, la verdad, yo tampoco. Pero lo primero que me vino a la cabeza fue cómo se le habría ocurrido a Agatha Christie aquéllo. Ai, me encantan las estructuras de las historias. Yo generalmente tengo la idea general que desemboca directamente en el final, luego es cuando le voy dando forma al comienzo y al nudo – no necesariamente en ese orden, también puede ser primero al nudo y luego al planteamiento. Yo habría pensado primero ¿por qué no escribir una historia de crimen/misterio en la que acabe la historia y quede todo sin resolver? Luego lo demás habría venido. Una pena no poder saber cómo lo hizo ella.

Espero haber aportado algo de luz sobre vuestras dudas… sino menuda pérdida de tiempo…