Ser guionista no es lo mismo que ser creador

Como soy algo inocente e idiota, di por hecho, sin pensar demasiado en ello, que cuando escribes, escribas lo que escribas, creas. Lo cual en el estricto significado de la palabra, es cierto, pero en realidad, yo por crear, me refería a imaginar escenas, historias, relatos y sueños plasmados en papel o pantalla.

Error.

Puede que consiga trabajo de guionista este septiembre. Es todo a través de un enchufe y seguramente no lo consiga porque a pesar de haber dicho que me llamaría si conseguía vender el producto que yo podría guionizar, no sé por qué me da que no será mi número el que marque cuando necesite esclavos al teclado.

Pero la idea de trabajar en el proyecto me hizo pensar. Durante el Máster hablábamos de los guionistas que en sus buenos días habían trabajado en series españolas y en estas horas bajas escribían para programas de cotilleo de Tele5. Yo era de la opinión de: sacarte un dinero (bien pagado) por escribir tonterías no debía de ser nada por lo que frustrarse o enfadarse, después de todo, te pagan por escribir absurdidades con un puñado de colegas. Pero éso es lo que pensé entonces, cuando tenía dieciocho meses menos y no era consciente de lo que es tener 24 y seguir viviendo con la mamma. Pero no nos desviemos del tema.

Si me dan trabajo en el proyecto eso querrá decir que seré guionista, pero no escritora. Y yo quiero ser guionista porque quiero ser escritora, necesito contar cuentos, puede que sean cuentos de mierda, o cuentos absurdos, divertidos o demasiado infantiles, pero es una necesidad que florece cada día en cada idea y cada pensamiento que tengo. Los hay que son ninfómanos y no paran de pensar en sexo, hay quien no para de soñar con alcohol, yo cada momento que paso sola y hay un mínimo silencio en una habitación, pienso en una historia.

Así que si consigo en trabajo habré conseguido lo que ansiaba durante tanto tiempo pero no en el formato en el que yo quería. Puede que me equivoque porque jamás he trabajado con un grupo de gente ‘de verdad’. Puede que sea súper gratificamente. Puede.

Ya sé de sobra que conseguir el trabajo de tu vida, si es que existe, es un lujo de muy pocos y otros muy pocos se dan cuenta de la suerte que tienen por haberlo conseguido.

Siempre me quedará la hoja en blanco, y el vaso medio lleno… ¿no?

El chiste del 3%

Por razones que ahora mismo no vienen a cuento no dispongo de mis cosas (libros, DVD’s y demás parafernalias que completan mi mundo) y por lo tanto los datos que daré serán poco aproximados, pero bueno, quedaos con la idea general.
Leí en el libro de Natxo López (creo que fue en su libro) que hay cosas que el escritor escribe que no gusta a la mayoría, pero al poco porciento que gustan, no gusta, encanta y maravilla. A éso se le llama en el 3%.
Por otro lado, tenemos la serie Studio 60, mi serie preferida en todo el mundo mundial, escrita por el Dios Aaron Sorkin. En el primer capítulo, hacia el final, después de muchas peripecias, problemas y personajes nuevos, hay una escena en la que Matt y Danny hablan sobre sus posibilidades. Danny ha consumido drogas cuando no debía, y saber por lo tanto que nadie le va a contratar para rodar ninguna película. Studio 60 es su única opción.
Entonces Matt le hace un chiste. Le hace este chiste exactamente:
DANNY
Matt, busca a otro director, puedes encontrar a alguien bueno.
MATT
No quiero a otro, te quiero a ti.
DANNY
El chiste es no quiero a nadie bueno, sino a ti.
MATT
Ya sé cuál es el chiste.
Lo que ocurrió fue lo siguiente. A mí el chiste me encantó. Os puede parecer el peor chiste del mundo o un humor sutil, inteligente y fantástico, sea como sea, lo que yo hice fue coger mi ratón y darle a copiar/pegar a esto.
Teníamos que escribir una escena para clase de serie en el Máster de guión de Salamanca y yo quise meter esta conversación. La cosa cambiaba, era sobre dos chicas, una le decía a la otra que tenía un esguince porque no quería bailar en la fiesta de Bar Coyote que había organizado la primera. Al final le contaba la verdad y hacían las paces. El chiste lo metí para aliviar la tensión.
Mandé el trabajo.
Lo corregimos en clase delante de todo el mundo. La profesora me dijo que no comprendió el chiste. Dice que igual ha sido ella que andaba espesita, la gente en mi clase lo confirma, ellos tampoco entienden el chiste. Lo expliqué.
– Me imaginaba que iban por ahí los tiros, pero es un poco rebuscado, ¿no?
Es lo malo que tiene copiar, que no puedes decir que lo ha escrito Aaron Sorkin para que nadie te diga que tu forma de escribir es rebuscada.
Me hundí en mi asiento y la chica que estaba detrás de mí se acercó a mi oído y me dijo.
– A mí me ha encantado el chiste. Es el típico chiste que suelo hacer yo con una amiga, y yo cuando me leí la escena me gustó precisamente por el chiste.
En éso consiste el 3%, hice un chiste para un pequeño público, y el pequeño público respondió. No gustó en su mayoría, pero a alguien le encantó. Y yo con éso me quedé.

Here’s the thing: Lena Dunham, programa de radio

Hace unas pocas semanas, y ya que sigo a través de Twitter a Lena Dunham, la creadora de la serie Girls de la HBO, ella posteó que Alec Baldwin le hacía una entrevista en la radio. He aquí el link a la entrevista, dura unos 40 minutos, si mal no recuerdo. El programa se llama Here’s the Thing y la entrevista fue hecha hace un mes exactamente, el 21 de enero de 2013.

Habla de cómo empezó ella, cómo desarrolló la idea original para la serie, qué pasos siguió y cómo se imaginaba que iba a ser su vida. Habla un poco de su novio y obviamente de la serie y de los personajes. También compara Girls con Sexo en Nueva York.

A mí me pareció una entrevista muy interesante, y aunque es evidente que soy muy fan de esta chica, supongo que para gente que no la conoce es una buena oportunidad de oír su propia voz (y no lo que creemos que piensa a través de su personaje Hannah).

La entrevista está en inglés, así que por si acaso alguien no puede seguirlo del todo bien cuando hablan, os paso la conversación transcrita en este link.

Os dejo deleitaros con mi propuesta…

 

Sí, ya soy libre

Me puse como fecha límite para entregar mi proyecto de guión el lunes 24 de septiembre. Pero hasta el martes no terminé de repasarlo e imprimirlo. ¿Qué pasó el martes? Llovió como si no hubiera mañana…

Era imposible ir a entregar mi proyecto a Bilbao. El miércoles entonces.

Huelga general.

Pues… hoy.

Iba a ir con Chandler, porque estaba seguro de que algo me ocurriría y que sería incapaz de encontrar el sitio o me perdería o pasaría algo terrible que me impediría entregarlo. Pero al final Chandler no ha podido venir, así que esta mañana me he vestido y he ido yo solita, cual chica mayor.

Por alguna razón que no comprendo, estaba hecha un flan. Un flan os digo. No oía de lo mucho que me robotaba el sonido de mi corazón en mis oídos, agarraba mi proyecto como si fuera mi hijo pródigo. Cuando he conseguido relajarme un poco, he pensado que quizá estaba tan nerviosa porque aquel iba a ser, y será, el único trabajo de guión que tenga que entregar con un tiempo y que si los planetas se alían, cabe la posibilidad de que llegue a buen puerto. Además siendo mañana el último día en el que se puede presentar, ¿qué pasaba si no me lo aceptaban y todo el trabajo de un mes se iba a la mierda?

Entro al edificio de la gran vía. Cojo un número. Vale, 20 personas y me toca. No espera, un momento… ¡120 personas!  ¡Eso es como la mita de mi vida! Gracias a los dioses que me había llevado un libro, y que por lo tanto he esperado en compañía durante 40 minutos (la verdad es que ha ido bastante rápido) y cuando he llegado a mi ventanilla me dice la chica. PERO SI CULTURA LO TIENES EN EL PISO DE ARRIBA, PUEDES SUBIR TU MISMA, O TE LO PUEDO MANDAR YO DESDE AQUÍ.

CUALTURA ESTABA EN EL PISO DE ARRIBA.

No es que yo sea retrasada, que podría haber sido, sino que no estaba explicado en ningún sitio. Subo arriba, pregunto… lo entrego… comprueban que no falte nada…

Falta algo. Por supuesto que falta algo.

Así que mañana he de volver, pero el proyecto ya está entregado, la suerte está echada…

Wish me luck!

Crear un proyecto de guión en un mes

Esto comienza tal que así.

Una amiga mía, gracias a los Dioses que tengo una persona así en mi círculo, tiene un don para encontrar becas y subvenciones, y cuando ve que podrían interesarnos, nos hace partícipes de su conociemiento. Y fue así como encontré la subvención que ofrecía el Gobierno Vasco para subvencionar seis largometrajes.

Ahora bien, hay dos categorías, una para mayores de 30 años que ya han trabajado en el mundo del cine, y otra para menores de 30 años cuyo nombre no sale en ningún largometraje producido. Yo formo parte de la segunda categoría. La primera ofrece más dinero que la segunda, pero ambas categorías rondan los 30.000 euros.

Se puede presentar tanto en euskera como en castellano y las dos categorías (las nombraré como mayores de edad y menores de edad) tienen que tener al menos un proyecto en castellano y al menos uno en euskera.

Leí esta subvención hacia finales de agosto, y cuando digo finales me refiero a algo así como el 25. La fecha límite es el 28 de septiembre. Pensé en mandar la historia de Chilly Queen, pero cuando lo pensé fríamente me di cuenta de que no tenía posibilidades.

¿Y si yo… ? Nah…

¿Pero y si yo hiciera…? ¿Sí?

¿Y si yo hiciera un proyecto de guión en menos de un mes? ¿Podría ser?

Podría ser y me puse manos a la obra en cuanto tuve claro que más oportunidades que ésa no tendría. No sólo porque siguen dando subvenciones en el País Vasco con los tiempos que corren, sino que me ha llegado esta oportunidad justo después de terminar el máster y no es para todas partes. Hay que haber nacido en Euskadi o llevar viviendo aquí un año. ¡Yupi!

Que lo que iba a escribir iba a ser para niños estaba claro, y que iba a ser animación también lo tenía claro. Genial, menos cosas que pensar. Y de repente me acordé de una idea que surgió hace un año en Antzarras, en fiestas de Lekeitio. ¿Y por qué no?

No os diré de qué va, no vaya a ser que se alinien los planetas y cojan mi idea y luego alguien decida plagiarla o algo por el estilo…

¿Cómo se puede escribir un proyecto en un mes y qué piden? Piden una sinopsis de menos de tres páginas y mínimo de una, lo mismo con la memoria del guionista (en la que hay que explicar qué valor añadido tiene tu historia que no tenga otra, qué te inspiró, cómo vas a trabajarla) y finalmente hay que entregar una escaleta del proyecto. La escaleta es obviamente lo que más trabajo lleva (la escaleta es una explicación escena por escena de lo que ocurre).

Primero hice una sinopsis larga, me conté la historia a mí misma, mientras iba averiguando a medida que escribía quién se convertía en la protagonista, iba creando más historia con la mala de la película e introducía al típico animalito graciosito que suele incluir Disney (Sebastián en La sirenita, el Genio en Aladdin o Flit y Mico en Pocahontas). Al principio no escribía tanto, pero cuando me puse seriamente, eran más o menos unas tres horas diarias, había días que era más tiempo, otros días menos tiempo, pero aunque estuviera tomando algo con mis amigas, en el fondo siempre había un runrun interior que estaba buscando cómo solucionar uno u otro problema.

Entrego el proyecto en diez días y estoy bastante histérica al respecto, así que ya comentaré cómo ha ido.

El largometraje III

El 19 de junio David Muñoz publicó en bloguionistas una entrada sobre el guión que he escrito yo con chico y chica.

Seguro que ya he comentado aquí más de una vez que desde hace unos años llevo el taller de escritura de guión de largometraje del Máster de guión de ficción para cine y televisión de la Universidad Pontificia de Salamanca.

El objetivo del taller es que cada grupo compuesto por tres alumnos escriba la primera versión del guión de una película. Algunos lo consiguen (este año, la mayoría), y otros no. Pero en realidad eso no es lo más importante. Lo importante no es acabar el guión, sino aprender a pensar como un guionista. Y eso es algo que solo depende de lo implicado que uno esté en todas las fases del proceso, independientemente de que pueda llegar a atascarse en alguna de ellas.

Uno de los guiones de este año que están ya listos para caer en las manos de un productor se llama “Chili Queen”. Se trata de una comedia protagonizada por adolescentes bastante divertida.

Y hace unos días les pedí a sus autores, Carmen, Irati y Álvaro, que escribieran ésta sinopsis de la película:

“Ana, como toda adolescente, quiere comerse el mundo. Su oportunidad se presenta en forma de intercambio académico: pasará el próximo curso en Estados Unidos.

Sin embargo, nada más poner el pie en tierra se da cuenta de que las cosas no son como esperaba; ¿dónde está aquella familia de acogida de aspecto chic y sonrisa de anuncio? ¿Quién es ese matrimonio afroamericano, de aspecto campechano, que la espera con un cartel, escrito a mano, en el que a “España” le falta su letra más importante?

Sin más opción que convivir con los Harmons, Ana tendrá que aprender a comer sin servilletas de tela y a aceptar que su nuevo instituto no es, ni mucho menos, como el de “High School Musical”

Junto con Talicka Harmons y su amigo Anwar, se embarcará, casi sin querer, en una cruzada contra las animadoras, capitaneada por la rubia de bote (como no podía ser de otra forma…) Hillary. El duelo: el campeonato bianual “Chili Queen”, un concurso en el que, tras pasar una serie de obstáculos -donde se ponen a prueba las cualidades culinarias, la capacidad de crear discursos sobre la salsa, y se come… se come como si no hubiera mañana- se elige a la joven que será imagen, en prensa y televisión, de la mejor marca de Chili del Estado.

Participar en el certamen supondrá para nuestra protagonista descubrir que las apariencias no son tan importantes y, sobre todo, entender qué es la verdadera amistad”.

Yo añadiría unos detalles que no sé si se entienden al leer la sinopsis:

-Ana, la protagonista, es una pija muy pija. Se ha criado entre algodones y está acostumbrada a hacer siempre lo que le da la gana.

-Básicamente ella cree que va a vivir con una familia como la de “Modern Family” y de pronto descubre que ha aterrizado en una de “The Wire”. Luego se da cuenta de que no es así y que en realidad los Harmons son buena gente, pero durante buena parte del primer acto ese malentendido da lugar a escenas bastante divertidas.

-Una vez en el instituto, Ana es solo una hispana más, o sea, una marginada, y para tener amigos se ve obligada a relacionarse con el tipo de frikis a los que despreciaba cuando vivía en Madrid.

Vamos, que se trata de la clásica historia de “pez fuera del agua”.

Y, por supuesto, el concurso para elegir la “Chili Queen” se merece cualquier adjetivo menos “glamuroso”. La Ana repija con la que se abre la película jamás habría participado en él.

Bueno, creo que más o menos se entiende de qué tipo de película estamos hablando, ¿no?

A mí me parece que se trata de un proyecto con bastante potencial comercial. Ahora solo hace falta encontrar un productor que piense lo mismo.

Y esa es la razón por las que estoy hablando de él hoy aquí.

“Chili Queen” se merece ser algún día una película.

¿Hay alguien ahí?

¿Nadie?

Sigamos.

Entre los proyectos de este año de Salamanca hay uno que me ha frustrado especialmente. Sus tres autores no han conseguido llegar a escribir la primera versión del guión, y sin embargo puede que su idea fuera la más interesante de entre las que se presentaron el primer día del taller.

Aunque el punto de partida con el que estaban trabajando sugería una posible película muy clara, esa no era la que ellos querían escribir, de modo que, buscando otro posible desarrollo argumental que les resultara más satisfactorio, han ido pasando los meses y han llegado al final del curso sin tener nada que les convenciera.

Pero ya se lo dije a ellos en clase: si te ocurre algo así no hay que agobiarse demasiado. Pasa a menudo. Tienes una idea que te interesa, y, cuando empiezas a explorarla, a construir una historia a partir de ella, no llegas a dar con nada que te resulte interesante. Y pueden pasar meses hasta que lo consigas. E incluso es posible que no llegues a conseguirlo nunca.

Repito que lo importante, sobre todo para no desanimarse, es tener claro que esto es algo que les ocurre de vez en cuando a todos los guionistas. De hecho, lo normal es que si eres de los que tantea varios posibles proyectos a la vez antes de decidir cuál es el que va a escribir, de cada tres, al menos uno no te dé lo que esperas de él. Lo peor es que a veces esos parones, ese no saber por dónde tirar, ocurren también con proyectos que en teoría tienes mucho más claros, o incluso te pillan cuando ya has empezado a escribirlos.

Pensando en todo esto, recordé algo al respecto que leí en el libro del making of de “Toy Story”, el primer largo de Pixar, dirigido por John Lasseter en 1995.

Parece ser que en Disney tienen asumido que tarde o temprano es inevitable que el desarrollo de una historia se “atasque”. Según el libro se trata de “un día que suele llegar a mitad de la creación de todos los relatos animados de Disney, un día en el que te das cuenta de que la narrativa tiene grandes debilidades que te obligan a hacer cambios muy importantes”.

En el caso de “Toy Story”, ocurrió cuando los miembros clave del equipo creativo se sentaron a ver la primera parte del story animado de la película y descubrieron que habían tomado muchas decisiones erróneas que provocaban que los dos protagonistas, Woody y Buzz Lightyear, te cayeran fatal. Por Ej., Woody tiraba a Buzz adrede por la ventana, se comportaba sádicamente con el perrito Slinky y en general quedaba como un capullo abusón por el que era imposible sentir empatía alguna. Por su parte, Buzz estaba caracterizado de forma algo confusa. Se creía un héroe espacial, pero a la vez sabía que tenía dueño, con lo que cuando se perdía con Woody lo que deseaba era también volver con Andy. Y no hay mejor manera de quedarse sin combustible narrativo en una “buddy movie” que darles el mismo objetivo a tus dos personajes protagonistas.

Así que el equipo de la película no tuvo más remedio que reescribir casi completamente esa primera parte.

¡Y esto ocurrió cuando ya habían escrito no sé cuántas versiones del guión y los animadores ya habían empezado a trabajar en muchas escenas!

Imaginaros el drama.

La pena es que poder replantearse la historia una y otra vez hasta casi el último momento solo te lo puedes permitir en animación. Como dice en el mismo libro Andrew Stanton, “Ese es el lujo de la animación (…) aprendimos a las malas que lo que hicimos bien fue estar dispuestos a cortar cosas aunque nos parecieran divertidas y a seguir adelante e intentarlo otra vez”.

Por eso, no es extraño que los procesos de desarrollo de las películas de Pixar se prolonguen durante años y que muchas veces los directores que arrancan los proyectos se vayan quedando por el camino (que yo sepa ha pasado dos veces, en “Ratatouille” y en “Brave”).

Pero es que a veces no hay otra manera de encontrar la permutación adecuada de una historia que dedicarle todo ese tiempo.

El problema es cuando ese tiempo no está pagado y das con un productor que más o menos pretende que te pases dos años escribiendo gratis, o casi. Porque cuando ponemos como Ej. a Pixar a veces se nos olvida que esos señores que tanto están esforzándose por hacer la mejor película posible, están cobrando un buen sueldo todos los meses. Se están ganando la vida y se la están ganando muy bien. Pero ese es tema para otra entrada.

En todo caso: o estás muy motivado, o el proceso de reescritura puede acabar con la resistencia del guionista más empecinado.

Imaginemos que ahora mismo hay 100 guionistas pensando en arrancar la escritura de un guión de largo. Pues bien, estoy seguro de que de esos 100 guiones potenciales, solo llegarán a escribirse como mucho cinco o seis. La mayor parte se quedarán por el camino. Y la mayoría serán sobre todo víctimas del cansancio de sus autores, que hartos de tratar de resolver los problemas de la historia sin conseguirlo, abandonarán al sentir que no están avanzando.

Por eso, tampoco quiero dar la impresión de que la única manera de escribir un buen guión es pasarse años reescribiéndolo. Sobre todo porque hay muchos ejemplos (alguno sufridos en mis propias carnes) de lo contrario. Reescribir por reescribir puede ser tan nefasto como dar por bueno lo primero que se te ocurra.

La reescritura compulsiva es otra amenaza que también se cierne a menudo sobre los guiones no natos.

A veces, una historia nace casi “hecha”, más que una idea es ya la base de una película, incluso puede que haya llegado al mundo con una estructura implícita. Vamos, que lo único que hace falta es ponerse a escribirla.

Entonces, nos pasa algo muy curioso a los guionistas, y es que desconfiamos. Empezamos a dudar. Parece demasiado fácil. Así que no puede ser bueno. Y en vez de saltar de alegría porque por una vez se nos ha ocurrido una idea que da para una película sin tener que escribir primero treinta y siete escaletas tanteando su desarrollo, empezamos a cuestionarla. Y en ese cuestionarla, acabamos enredándola y complicándola innecesariamente, hasta que acabamos metidos en un nuevo embolad .

Por supuesto, las dudas suelen provenir más de los directores o de los productores con los que trabaja el guionista, y así ocurre que dos años después de rescribir un guión puedes llegar a encontrarte con una versión que sigue sin gustar y en la que además no queda rastro de la razón por la que lo vendiste.

Y esa desconfianza es algo que he visto muchas veces también en Salamanca.

Aprender a confiar en las ideas propias, en las películas que pueden escribirse con ellas, es también un talento. Ver una obra maestra y reconocerla como tal es fácil. Pero hay que asumir que aunque lo que uno escribe (salvo casos de egolatría extrema) nunca te va parecer tan bueno como lo que han escrito (y rodado) los demás, eso no quiere decir que no vayas a poder escribir el guión de una película que llegue a rodarse.

Por otro lado, no hay que olvidar que acertar siempre es imposible. Si no fuera así, los directores no rodarían mas que obras maestras. Y en todas las filmografías hay películas que no entiendes cómo llegó a rodar el maravilloso director “X”.

Aceptar la propia falibilidad es la única manera de no bloquearse y seguir escribiendo. Aceptar que nos equivocamos, que cuando acertamos a veces no sabemos por qué, que muchas veces no sentiremos decepcionados con nosotros mismos.

Y tenerlo en cuenta te vale tanto como profesional, aspirante o alumno.

Lo importante es seguir intentándolo.

Ojalá mis alumnos de este año Salamanca no lo olviden y dentro de poco sus guiones estén haciendo la ronda por las productoras.

Pase lo que pase, de momento, “Chili Queen” ya está dando la cara.

Lo repito: ¿Hay alguien ahí?

¿Ehhh?

The 22 rules of storytelling, according to Pixar

#1: You admire a character for trying more than for their successes.

#2: You gotta keep in mind what’s interesting to you as an audience, not what’s fun to do as a writer. They can be v. different.

#3: Trying for theme is important, but you won’t see what the story is actually about til you’re at the end of it. Now rewrite.

#4: Once upon a time there was ___. Every day, ___. One day ___. Because of that, ___. Because of that, ___. Until finally ___.

#5: Simplify. Focus. Combine characters. Hop over detours. You’ll feel like you’re losing valuable stuff but it sets you free.

#6: What is your character good at, comfortable with? Throw the polar opposite at them. Challenge them. How do they deal?

#7: Come up with your ending before you figure out your middle. Seriously. Endings are hard, get yours working up front.

#8: Finish your story, let go even if it’s not perfect. In an ideal world you have both, but move on. Do better next time.

#9: When you’re stuck, make a list of what WOULDN’T happen next. Lots of times the material to get you unstuck will show up.

#10: Pull apart the stories you like. What you like in them is a part of you; you’ve got to recognize it before you can use it.

#11: Putting it on paper lets you start fixing it. If it stays in your head, a perfect idea, you’ll never share it with anyone.

#12: Discount the 1st thing that comes to mind. And the 2nd, 3rd, 4th, 5th – get the obvious out of the way. Surprise yourself.

#13: Give your characters opinions. Passive/malleable might seem likable to you as you write, but it’s poison to the audience.

#14: Why must you tell THIS story? What’s the belief burning within you that your story feeds off of? That’s the heart of it.

#15: If you were your character, in this situation, how would you feel? Honesty lends credibility to unbelievable situations.

#16: What are the stakes? Give us reason to root for the character. What happens if they don’t succeed? Stack the odds against.

#17: No work is ever wasted. If it’s not working, let go and move on – it’ll come back around to be useful later.

#18: You have to know yourself: the difference between doing your best & fussing. Story is testing, not refining.

#19: Coincidences to get characters into trouble are great; coincidences to get them out of it are cheating.

#20: Exercise: take the building blocks of a movie you dislike. How d’you rearrange them into what you DO like?

#21: You gotta identify with your situation/characters, can’t just write ‘cool’. What would make YOU act that way?

#22: What’s the essence of your story? Most economical telling of it? If you know that, you can build out from there.

Escrito por Emma Coats

El largometraje que evolucionó

Os hablé de aquel largometraje que estaba escribiendo junto con chico y chica. Algo que nos habían implantado y que habíamos escrito como un ejercicio, no como un hijo propio.

Dios, nos costó. No os hacéis una idea. Seis o siete sinopsis. SEIS O SIETE. Daros cuenta que éso significa que cogemos los mismos personajes, los metemos en una batidora e intentando que la estructura no cambie demasiado (porque recordad que somos novatos, el detonante, primer punto de giro, midpoint, segundo punto de giro y clímax es para nosotros una fórmula matemática inquebrantable, si nos salimos de ahí, la hemos liado). Así que pasaron las versiones, cuanto más tiempo pasaba, la comedia menos gracia tenía. La comedia desaparecía. Qué bien. Le entregábamos una versión a David Muñoz – el coordinador del taller de largometraje – y se reía – siempre a buenas y siempre haciéndote partícipe de esa broma, pero se reía. Y te dabas cuenta que cada vez te alejabas más de la historia que tienes en tu cabeza.

Porque os voy a contar un secreto. Un secreto que yo aprendí al comienzo del máster y que parecía ser muy obvio para el resto del mundo. Escribir literatura es fácil. MUY, MUY FÁCIL. Todo lo que quieres decir, lo puedes decir. De hecho ahora estoy leyendo El palacio de medianoche de Carlos Ruiz Zafón y me doy cuenta de lo mal construidos que están los personajes, por el simple hecho de que el escritor escribe en los párrafos que los personajes son así o asá, pero cuando los personajes hablan o hacen cosas… son todos iguales. Y las partes en las que ‘tienen voz propia’ a mí me da la impresión de que están metidas con calzador. Pero me estoy desviando del tema. Escribir literatura es fácil comparado con guión. En guión tienes que escribir lo que ves. No puedes poner «Ella estaba triste por la ausencia de él, hacía días que no comía y lo único que hacía era pasarse horas y horas en la cama, acurrucándose bajo las sábanas, asustada del mundo exterior». Algo así se tendría que reflejar con la protagonista en la cama, dando vueltas. Se podría levantar y abrir la nevera, donde no hay comida. Volver a meterse en la cama y follar. Digamos que es como pasar de ser Dios todo poderoso, digamos Zeus, a pasar a ser un dios menor, por ejemplo Mercurio. Qué putada. Antes lo dominabas todo. Ahora sólo dominas parte del trabajo. Porque un guión son indicaciones que cogerán otros profesionales para montar una película. Tú lo haces lo mejor que sepas y puedas que se irán los actores, sonido, fotografía, dirección, vestuario y montaje a hacer lo mejor que sepan.

Total, que un chico de clase nos dio una idea para encaminar el largo y tiramos de ahí y conseguimos crear por fin una historia con sentido. David nos mandó dos o tres versiones de escaleta y en una semana nos pusimos a dialogar. (Que como dice un buen amigo del máster, dialogar es el caramelo después del sufrimiento de escaletar). Y nos salió una historia que no estaba mal. De hecho no estuvo nada mal, porque cuando acabó el módulo de cine, David nos eligió a nosotros para seguir tutorizando el proyecto hasta finales de curso.

Y tras cuatro versiones donde se fueron cambiando cosillas, como quién era la mala de la historia, la relación entre la prota y su amante, o incluir que la familia de la prota vende drogas. Y ya en la cuarta versión, David Muños la dio por buena, aunque él dijo algo así como: «Es una buena primera versión para enseñar». Se ve que todas las reescrituras anteriores no cuentan. Así que chico decidió presentarlo a una beca madrileña que te tutoriza el proyecto durante un mes y medio. Son cuatro horas al día de lunes a viernes. A la gente que no es de Madrid se les proporciona alojamiento y comida. Y aunque la gente del jurado no es, muchos de los profesores que trabajan ahí han sido ponentes del máster así que sería volver a ver a caras conocidas. Sería genial que nos cogieran, pero ya doy por hecho de que no. ¡Ah, por cierto! Cuando se termina el mes y medio y la reescritura y esas cosillas, te ponen en contacto con productorias.

Ahora sé que todo ese sufrimiento ha valido la pena, aunque sea simplemente tener un guión de 104 páginas que ya hemos registrado como nuestro. He sido mamá.

Mi largometraje

En el máster de guión de Salamanca en el primer semestre que dura de octubre a marzo hay que escribir un largometraje.

El guionista David Muñoz es quien nos guía en tan arduo trabajo.

Todo empezó en un lindo día de octubre, cuando mi grupo Chica, Chico y yo nos juntamos para crear seis diferentes sinopsis. David elegiría una de ellas que nosotros desarrollaríamos durante estos meses. Nuestras sinopsis venían a ser: humor absurdo, una historia de amor, un aventura para niños, un thriller, un drama político y una historia muy rara que era como algo que Goddard habría rodado. Mis aportaciones habían sido la historia para niños (venga va, sorprenderos) y el thriller que está basado en lo que le pasó a una amiga mía de Erasmus.

David eligió el humor absurdo. Chico y Chica dijeron que no, que no querían escribir aquella historia. Al final nos adjudicaron la sinopsis de otro grupo.

Y pasaron las semanas, y las visitas de David al máster se fueron acumulando. Escribimos ocho, OCHO, sinopsis diferentes. Con los mismos personajes, la misma personalidad que iba cambiando de historia en historia. OCHO. Para pegarse un tiro.

¿Y de qué va la historia? La historia es una mierda. Es una especie de Chicas malas pero de peor calidad, que no acaba de motivar a ninguno de los del grupo y que acaba siendo un lastre más que mi emocionante primer largometraje.

Hace poco nos visitó el guionista de Fuga de cerebros, una película que pudiendo haber sido divertida, a mí me parece una auténtico bodrio. Y pensé, pensé que aquel pobre guionista nos hablaría de cómo le obligaron a escribir aquello, y que lo hizo por dinero, que le daba igual hacer reír o no, que hizo lo mejor que pudo lo que supo y que ha dado resultado, porque dinero sí que ha ganado el asunto.

Pero no. Inocente de mí.

El tipo era un pepero que había recibido el don (nótese mi ironía) no sólo de escribir el guión de los guiones de la comedia gamberra española, sino que su guión estaba tan bien escrito y era tan divertido y funcionaba tan bien, que durante el rodaje no hizo falta que ningún actor, productor o director dieran su opinión sobre lo que podría mejorarse. Porque era perfecto.

Tócate la seta.

Y mientras él hablaba yo pensaba cómo sería si yo presentara mi largometraje (digo mi, por no decir nuestro, o sea Chico y Chica, pero como es mi blog, digo mi). Para empezar diría que la idea partió de un drama, pero como a David Muñoz le hizo tanta gracia, que nos lo leyó con su tono burlón y toda la clase se rió. Dejó de tener gracia a partir de la tercera sinopsis cuando no conseguíamos cogerle el tono a la historia. Bueno ni el tono, ni los personajes, ni la gracia ni mierdas. Porque hay otro problema, que Chica y yo somos más de drama (Chandler aquí dirá que no, que yo soy de comedia, de un humor negro y cruel y retorcido que me hace divertida. Parece ser que en guión no me sale) y éso es una putada cuando te ha pedido el profesor que escribas comedia.

Y entonces llegó ella.

Election. Una película de Alexander Payne, el director de The Descendants. David nos sugirió verla, para encontrar un camino, un tono que seguir. Graciasportuayuda. Yo ya la tenía fichada, y me encantó. Os la recomiendo. Sublime, pequeños y pequeñas lectoras.

Así que mi largo es una versión mala y pobre de Election, y una versión española aunque no del todo de Chicas malas.

Así que mientras Chica, Chico y yo buscábamos inspiración llegó el guionista de Mientras duermes, Alberto Marini, que es productor.

Y entonces se hizo la luz. De hecho fue un foco de los de Hollywood, pero no seamos tan detallistas…

Nos hizo hablar a cada grupo de nuestros proyectos y creedme que hay historias que me encantan. De ocho grupos que somos, me gustan mucho seis historias. (Sin contar la mía, por lo tanto cinco). De todas esas historias con fantásticas ideas, con personajes extraordinarios, la única de todas esas películas que se puede producir es la nuestra, ninguna de las otras sale rentable. Ninguna.

Nos sonreímos. Sí, tenemos una historia típica, es para adolescentes y la historia es una comedia algo tonta sobre la amistad. Pero NUESTRA HISTORIA es la única que algún día podría ver la cartelera. Y olé.

Más tarde una de mi clase me dijo que le encantaba nuestra sinopsis, era algo que a ella le encantaría escribir y que desde luego que iría a ver al cine. ¿Puede que no seamos tan malos…?

Es un ejercicio después de todo, un trabajo más, es gracias a este largo que estoy aprendiendo a hacer otros. Si sale adelante por algún milagro de Dios, pues maravilloso. ¿Y si no? Da igual.

pd. Las buenas noticias es que por fin la semana pasada nos dieron permiso para escaletar (véase, dividir la historia en escenas y comentar qué pasa en cada una) y aunque todo pintaba muy negro, se me están creando unos diálogos divinos en la cabeza.

Como diría madre «Tout est bien qui finit bien!»

Allan Heifetz’s Advice for Scripts

(Ni me molesto en traducir porque es un artículo largo, pero quien entienda inglés y sea guionista, le interesa hacerlo):

CONFESSIONS OF A GENIUS SCRIPT READER

According to Quentin Tarantino, if a rookie screenwriter wants to get their script read by the right people in Hollywood they must first find a way to bypass the script readers. In the director’s eyes, a reader will never recommend you since they’re frustrated writers themselves and don’t want anyone else to succeed. Tarantino was killing me softly with his advice, telling my whole life, with his words, killing me softly. Yes, I do read scripts on occasion for extra cash and I’m also currently writing a script that I know everyone will hate and that I’ll never finish anyway. However, I assure you that we readers have nothing but respect for the show-offs who actually complete a script. It’s more accurate to say that we’re hoping your script is very, very, very bad.
You see, in the world of a script reader, the only thing worse than a bad script is a good script. If by some miracle I get a dreaded “quality” script then I have to go and explain exactly why it’s good and be all celebratory and nurturing and sincere. What a pain in the ass. A script reader’s job is supposed to be simple; you must reassure the client that the huge pile of scripts on his desk is pure trash and not worth considering. It’s just so cushy to coast on the tsunami of Final Draft excrement that flows my way. Unfortunately, we’re not allowed to go all Mystery Science Theatre and have a party trashing people’s work with our scathing comments. You have no idea how hard it is not to shatter these authors’ self-esteem and steal their happiness with my judgments. Believe me, when faced with scripts the likes of Topless Video: The Movie (I kid you not) you too will go Tourettes-y in a flash. We readers must create an endless catalog of euphemisms for In the name of all that’s good and true, burn it now, before it spreads! Alas, the nastiest comment I can get away with is a “The story lacks freshness”, or a “Doesn’t have the depth to fully explore the issues that it raises.”
Most people can’t write. Alas, it’s not my place to say such things or to decide what the public wants. After all, there seems to be a sizeable army of loonies who, after a long day of cackling in the street have managed to scrape together some complete sentences on their Apple II’s and, more incredibly, were able to dump their psychotic manifesto on a movie exec’s desk. To them I say congrats (and, no I don’t have any spare change), but when it comes to this grade of screenplay, one should interpret the list of “attached stars” on the cover page rather as a directory of people the author will systematically stalk and kill if no one returns his calls.
I’m not sure why Tarantino assigns us bottom feeders so much power. I assure you that nobody is listening to our advice. Some scripts will be made no matter what you say and no matter if the public will hate it or not. I learned this lesson the hard way when Kings Ransom, a disaster that the New York Times dubbed the “equivalent of trampled chewing gum on a subway platform,” was dumped into theatres. Out of the forty one reviews that rottentomatoes.com collected for Kings Ransom, exactly 0% of them were positive. You’d think that since I had the pleasure of reading Ransom in its larval stages, I could have somehow helped to destroy it. Alas, this Anthony Anderson/Jay Mohr vehicle was allowed to metastasize and mutate to full fruition. I thought I had made my position clear to the client about this project, starting off my comments with, “The less said about this one, the better.” I’m thinking the client took this as a call to action; a sign to stop talking and start shooting, post haste! Nowadays, while roaming the Blockbuster aisles (after I’ve depleted my Netflix supply, of course), I’ll be strolling the comedy section and kapow! There’s Kings Ransom, laughing at me and taunting me from the dust covered bottom shelf. “Here I am, dipshit!” the box says, “whaddaya gonna do about it? Ooh, do I lack freshness? I’m real scared. Ha ha ha! Ha ha ha! Ha ha ha!”
Alright, so I’m well aware the job I’m doing could be done by any unpaid intern. However, I’d like to think I know what I’m talking about. I went to film school, ok? Need I say more? I think I just might know a little bit more about movies than Mr. and Mrs. Joe Stupid-ass out there. FYI: I make four to five grand a year doing this shit. You ever made that much scratch in such a miniscule period of time? Didn’t think so. So sit back and be schooled. Thanks to reading hundreds of examples of what not to do, I now know exactly how not to write a movie. And hey, isn’t that almost as good as knowing how to write one? In my book* it is. It’s high time I use my negative writing powers for the benefit of mankind. Allow me to steer you past the typical rookie mistakes that make readers like myself hate your script.

* also unfinished.
THE GOLDEN DONT’S

1. Voiceovers, Flashbacks and fourth wall breakin’: Don’t You Dare!

If you’re a beginning screenwriter looking to kick-start your saga with some empty gimmickry, your desperate mind will immediately run to old Auntie Flashback and Uncle Voiceover for help. Don’t do it. If you think you can use these shaky devices in a fresh and new way you’re wrong.

A flashback can be a dangerous thing in the hands of an amateur and unless you’re writing Memento II: Assignment Miami Beach, it’s a good idea to steer clear of them. Beginners love to send readers on a purposeless trek back and forth in time without contemplating the benefits or what the point is. All script readers suffer from
chronic chronological whiplash because of these jokers. The worst offenders spend so much time in the past that the “present” becomes but a vague and distant concept that wecan never really grasp. Films like Memento and Pulp Fiction are guilty of convincing no-
talent writers that the “present” is strictly squaresville. Perhaps I’m old-fashioned but I sort of dig the present; it’s where I spend a good hundred percent of my time. To quote Mr. Jesus Jones; right here, right now, there is no other place I’d like to be.

Voiceovers: nobody likes ‘em (see Bladerunner). In documentaries the voiceover can be a powerful tool (see Grizzly Man), but there’s something about fiction films that render VO’s unnecessary. A movie isn’t a book on tape with visual aid. If a few short lines of dialogue or a telling silent moment can speak volumes, why would an audience benefit from being told anything?
Newbies also love to break the fourth wall. These fools must think they have super strength. “Hulk smash fourth wall! Aaargh! Hulk need to address audience for lighthearted and wacky fun! Hulk’s rom-com is effervescent and delightful! Aargh!” Unfortunately, once you have a character address the camera you are essentially saying that your movie takes place in a magical fantasy land where anyone can talk to a theatre full of people from another dimension whenever one feels the need to vent. What’s worse is that many writers use the fourth wall break only a handful of times only to drop it early on as if the main character eventually grew tired of sharing. For the safety and comfort of your characters as well as our own, I’m going to have to ask you to keep everybody behind the wall. Maybe it’s me, but when big stars look directly into my eyes I feel violated, like they’re stealing my soul on top of the $6.50 I just paid for popcorn.
I’m sure that anyone can site instances where these gimmicks were used wisely, but why not err on the side of caution? You already have so many factors stacked against you, such as your inability to write. Why make it harder on yourself?

2. Swearing

Sometimes a script isn’t so much a screenplay, per se, as an excuse for the writer to use swear-words in really clever ways, i.e., “Halleh-fuckin-luyah!” Many writers specialize in crafting unique combinations of swears and/or inventing new ones like fucknuts, a recently discovered gem. Modern cuss artists are way too concerned with swearing and overestimate its importance as a communication tool. Sometimes their scripts even feature mini-discussions about swearing. My favorite example:

MAN #1
(insulting MAN #2)
Mother fuckin’ faggot!

MAN #2
Isn’t that a contradiction?

Touché. I love swearing, I assure you, but at a certain point, repeating the f-word isn’t writing, just swearing. After all, how many times can one say fucknuts before it loses all meaning? Either you tell it like it is, or you wax scatological to no purpose. My advice to all up-and-coming swear-ologists; get thee to a Spencer’s Gifts, grab a super-size box of dirty word fridge magnets and go ape shit. I mean, go crazy.

3. Thesaurus Abuse

Some writers work hard on maintaining a rich and varied vocabulary palette from which to paint their story. Mixing things up word wise is certainly a good thing– for a book report or a term paper on Micronesia. Thesaurus-toting writers don’t understand how movies operate or where a film’s power comes from. With movies, however, an audience couldn’t care less if a character is articulate or the least bit intelligent. Your dialogue need not be eloquent, unique or even interesting. What matters is the psychological makeup of the character saying the words, as well as the circumstances in which he’s saying them. “Please pass the butter”, might be a dull phrase but if someone says it while wrapped in a straight jacket and writhing around in a padded cell, then maybe we’ll listen.
Thesaurus addicted writers never bother to visualize their characters saying their precious dialogue out loud, in a big screen context. Perhaps they subconsciously already know what we know; that their movie isn’t going to make it to the big screen, little screen, or even one of them crappy one inchers seen in the stands at football games. Or maybe they assume the Deniro’s, Pacino’s and Streep’s of the world will be chomping at the bit to bring their unspeakable dialogue to life. It would be the ultimate challenge for even the most seasoned of thespian. Alas, not even Deniro could make pulchritude or implacable sound cool.
If you must choose an alternative word, pick one that human beings have actually uttered within the last few hundred years. I always see fossilized words imbedded in dialogue that seem to have come directly from my 11th grade English class vocabulary list. Words like pneumatic, for example, which one particular author chose to repeat twice in the span of a page. I believe it was used thusly: “Oh, that’s so pneumatic, dude!”, and, “Way to be pneumatic, asswipe!”
Throw your thesaurus away. You have nothing to lose but your pneumatic, pulchritudinous manacles! Remember; the better it looks on paper, the worse it’s going to sound on film. How’s that for an unwinnable situation? Take that, Iraq!

4. Names and Titles

What’s in a name? A whole lotta nuthin. Let me list a few characters I’ve had the pleasure of meeting lately; Dusken, Melvah, Floridia, and Frederix. Pleased to meet you all; what ultra-pretentious planet do you hail from? Rule of thumb, if a particular character’s name can’t be found in a 50,000 Baby Names book, the writer has sadly succumbed to the name game, in which names of characters tend to have incongruous syllables forced together like Farken, Morfblatt and Gotvill. This name obsession is what ruined Fight Club for me. Tyler Durden? Yeah, right. A name-crazy author wastes precious hours that could have been spent writing on creating cool and subtly meaningful names. In doing so they clearly blow their, as the French say, “creative wad.”
The name-obsessed writer always makes sure we notice his naming skills by having someone in the script call attention to it. In a screenplay we’ll call Landfill, I came across a cop character named Captain Morgan. GET IT?!?! LIKE THE RUM?!?!?! For a second it seemed the author just might have the good taste to leave this “joke” alone. Unfortunately, our leading man, Bobby, did not.

BOBBY (V.O.)
(RE: the Captain)
I held back on the spicy rum jokes.

Damnit! We were almost in the clear! The awesome names just keep on coming.

SULTRY VOICE (on phone)
My name’s Bambi Gamble.

BOBBY
That’s an interesting name.

Here we see the author congratulating himself on yet another kick-ass name. It takes the razor-sharp Bobby eighty pages to bring up the last name of his love interest.

BOBBY (to Felicia)
What kind of a name is Quattlebaum?

Is it Jewish? How quirky and hilarious!
As long as we’re talking about names let’s open our no-no parameters to include cutesy movie titles that seek to capitalize on a lead character’s stupid name. Of course Good Will Hunting is a top offender and Affleck and Damon are damned lucky anyone bothered to read past the title page. John Singleton’s Poetic Justice might be the worst title of all time. To start with, Janet Jackson’s character is named Justice, which is clearly unforgivable. But guess what? She’s a frickin’ poet too! What about Jason’s Lyric, that other dud from the early 90’s African American film explosion? In case you don’t remember, there’s a guy named Jason and a girl named Lyric in it. Bet you didn’t know Jason wants Lyric all to his own. And what about Grosse Pointe Blank? John Cusack plays Martin Blank, a hitman who went to high school at Grosse Pointe. Why didn’t they call it Grosse Pointe hit man Blanke class reunion typical Cusack looks like it might be a cool movie but really isn’t? It could have joined Looking for Comedy in the Muslim World and Who is killing the Great Chef’s of Europe? in the Awkwardly Long Title Hall of Fame.
This just in: a future inductee– Lucky Number Slevin. I bet there’s a guy named Slevin in it and some gambling.

6. Soundtrack Advice

Just as a script can deteriorate into a swearing dictionary it can also morph into a playlist of songs currently cramming up the author’s IPOD mommy got him for graduation. If the author is suggesting certain tunes at certain intervals throughout his script, we have gone in the wrong direction once again. For example:

EXT. CEMETERY – CONTINUOUS
Durden’s coffin is lowered into the ground as Poison’s Every Rose Has its Thorn gives the scene a sad, introspective mood.

INT. MOVIE THEATRE – WEEKS LATER
Frederix and Melissfah lean in for a passionate kiss. Lionel Richie’s Dancing on the Ceiling takes them to a higher romantic plane.

INT. KITCHEN – CONTINUOUS
Mr. Morfblatt lifts the toilet lid and unzips his pants as Cutting Crew’s, I Just Died in Your Arms Tonight wraps him and us in a soft ethereal blanky.

Just like books on tape with pictures, mix tapes with big screen visual accompaniment don’t make film producers drool with excitement. Producers will also not be willing to pay the ridiculous licensing fees for your kick-ass music wish list. However, if you’re Zack Braff and you get the green light for your upper middle class, 20-something white male project, you can literally have people in your movie telling you:

“You gotta hear this one song, it’ll change your life I promise you.”
-Natalie Portman to Zach Braff in Garden State

Here, Portman is really speaking for Braff the writer, who wants to share his incredible taste in music with us. So, in a sense, Braff is asking himself, “Hey! What music do I like?”, and answering with, “I’m so happy you asked. The Shins.” This is sort of embarrassing. Why should we take music suggestions from a guy under thirty whose taste swings the gamut from Colin Hay to Simon and Garfunkel? Gee, you think Braff likes Elliott Smith and Badly Drawn Boy too?

7. Men Writing Women

To be fair, most no-talent writers aren’t sexually, emotionally or even plain ol’ regular retarded. The problem is that their scripts often tell a different story, revealing ugly unconscious desires and hang-ups that they probably didn’t want exposed. This is especially true of male writers who, left to their own devices, often unwittingly create an elaborate patriarchal fantasy world that they themselves rule with an iron penis. Finally they can do with womankind what they’ve always wanted to do. It must be said that even in so-called “quality pictures” you’ll find that the women characters are only there to be humped. If only pumpkins or bottles of Jergens could talk, eh fellas?
The male psyche is a terrible place to visit and we readers must make this journey regularly. I recently read a comedy script in which a group of guys go to Japan to teach English and end up starting a gigolo service where Japanese women pay to perform oral sex on the male prostitutes. Let me repeat that; the ladies would pay the guys to stand there and get blown. Hmmm…might the author have a schlong? In another script a woman confesses she had to “rub one out” in order to be calm enough for sex later. Is this Girlz Gone Wild? More like Girlz Gone Boyz.
Guys, if you’ve never had contact with the opposite sex you are hereby not allowed to put words or anything else for that matter in their mouths. You gotta write what you know and you know nothing, therefore I implore you to stick to these genres:

1. Sci-Fi (as in a movie set on a planet where all women have been eradicated).
2. Military Sagas
3. Prison Dramas

You say you haven’t been to jail or to the frontlines? Hang out with your asshole friends for afternoon and record it. Your script is almost complete. If you insist on coming up with women characters then at least rent some Catherine Keener movies and get your mind blown. Listen, buddy, I’m on your side. I just don’t want you to let all our secrets out. Guy code, dude.
______________________________________

There you have it. Steer clear of these no-no’s and you can rest easy knowing your script will be thrown in the dumpster based strictly on premise, content and profit potential alone. Wait, I take that back– far be it from me to discourage you. Just look to the legend of Kings Ransom when you’re feeling low, for us readers are powerless to stop your train wreck. Keep on chuggin’ down the line.

Todas esas críticas

En el máster de guionismo, hay veces que vienen ponentes que nos mandan escribir alguna escena antes de que ellos lleguen para luego poder comentarla en clase y hablar de cómo se podría mejorar. Hace poco vino un guionista, cuyo nombre no mencionaré pero al que llamaré John Doe, que ha estrenado película hace poco. Nos hemos leído varias versiones de los guiones que ha escrito, concretamente la primera y la última, y fuimos al cine a ver la película. Vale. Bien. A mí no me gustó el guión, el punto de partida de la historia me parecía muy interesante, pero cómo la había desarrollado él, no tenía ningún encanto. No me gustaban los personajes, ni las escenas, no me gustaban los diálogos, no me gustaba el modo en el que se había rodado (aunque ésto último era culpa del director y no suya). (De hecho me dormí en el cine, pero éso es tema aparte).

En nuestras escenas teníamos que representar a un padre y a un hijo haciendo determinadas cosas. Las cosas las hacemos en grupos de tres, y en mi grupo escogimos a un hijo con autismo. John Doe nos machacó bastante, diciéndonos que no le gustaba la forma en la que hablaba el niño. (Sé que le que diré, lo digo porque soy una novata, pero que sea novata, no me hace ser idiota, ni mucho menos, llevo escribiendo desde que tengo seis años, y llevo inventándome y dibujando cuentos desde que tengo cinco, claro que cometo fallos porque sigo aprendiendo, pero desde luego que tengo instinto para ésto, y más para el diálogo que es lo que más me apasiona del tema guión). El niño era autista y por lo tanto soltaba frases cortas y las repetía, la madre del chaval hacía que todo fuera muy obvio al hablar porque el autismo que le habíamos dado al niño no entienden ni los cuentos ni las ironías. Vale. Sí que había cosillas que podríamos haber cambiado, porque para guión eran mejor. Pero otras veces era simplemente que él decía que aquello era redundante y antinatural. Y yo me acordaba de su pemlícula (y sí, he dicho pemlícula, no hay un fallo ahí) y de lo patéticos que eran los diálogos y no le tenía ningún respeto, todo lo que decía me entraba por un oído y me salía por el otro. ¿Qué me puede enseñar un señor que no sabe escribir un diálogo como dios manda? Así que hice anotaciones en mi escena, poniendo mucho cuidado de poner todo en paréntesis.

Soy idiota, pensaréis. Han herido tu orgullo y reaccionas mal. Pues en parte sí, la verdad, pero hace un par de semanas vino un guionista llamado Carlos Molinero que nos hizo escribir un par de escenas para su clase y terminamos riéndonos de nuestros propios fallos. Eran tan absurdos que no hacíamos más que reírnos por no haberlos visto antes.

John Doe es mal dialoguista, es mal profesor, es mal informador. Y es profesor de mi máster. Qué gran putada no tenerle respeto a un profesor, porque si lo mismo me lo llega a decir cualquier otro seguramente le haré mucho más caso a él, que nos habla de diálogos baratos cuando los suyos son de vergüenza.

ONO, I loathe you

Llevo en Salamanca un poco más de dos semanas. Llevo un poco más de dos semanas sin Internet. No veáis lo maravilloso que ha sido todo este tiempo, no conocía a nadie en la ciudad salvo a mis compañeras de piso que se han pasado más de la mitad de este tiempo en sus respectivos Neighbourhoods. La otra que se ha quedado es más chica de quedarse toda la tarde viendo la tele, actividad que llevo sin hacer desde que estoy en Bachiller, no sabéis la puta gracia que me ha hecho verme obligada a ello.

Pero vino Chandler a visitarme, y empecé clase el jueves pasado, así que ya soy feliz. Ayer nos vino a dar una conferencia Fernando Castets, el guionista de El hijo de la novia. No sé si la filología ha hecho milagros, si yo soy especialmente inteligente o simplemente fue casualidad, que lo que contó aunque me pareció interesante, no me dio la impresión de que me aportara demasiado. Eran cosas que ya había escuchado cien veces antes de boca de otros escritores. Me pareció un tipo genial y encantador, pero me esperaba más de ello, después de todo tengo unas enormes espectativas de este máster. Puede que fuera las preguntas tan sencillonas que hacía la gente de mi clase, yo no dije nada, soy así de inteligente, fue a la noche cuando se me empezaron a ocurrir preguntas a las que Castets conocería la respuesta. Sea como sea, de todo lo que se formuló simplemente dos preguntas me parecieron interesantes. Igual hubo quince preguntas, para que os hagáis una idea.

Con la primera semana de clase ya nos han mandado por grupos de tres que ellos han elegido escribir seis sinopsis que podrían convertirse en largometrajes, ver dos películas y leer un libro. Iré poniendo poco a poco los deberes que tengo, por si alguien se anima y también quiere hacerlos en algún momento. Wendy y Lucy (Kelly Reichardt, 2008) y Hanna (Joe Wright, 2011), el libro que tenemos que leer es Manifiesto de David Mamet. Con esto os dejo para actualizar próximamente con más información de Salamanca, de cine y sobre todo de series, que afrontémoslo, es en realidad lo único que controlo.

Au revoir!

The gift

Cuando hacía el trabajo para el practicum, Víctor me aconsejó que viese el documental de Trumbo, uno de los guionistas que fue a la cárcel durante un año por ‘ser comunista’. En esa película varios actores leen cartas del guionista. Esta en concreto es una que le escribió a su hijo Christopher cuando cumplió diez años. A la vez que hacía el practicum, estudiaba poesía, en poesía habíamos dado esta herramienta de los dioses. Siempre me pareció imposible escribir así. Pero cómo me alegro que la madre naturaleza creara gente que tuvo ese dominio del lenguaje que yo nunca alcanzaré.

Le dije a Chandler que me encantaría copiar sus palabras y pegarlas en mi habitación de Salamanca. No había conseguido encontrarlas por Internet, así que lo que tenía pensado hacer, era pasarlas a mano. Ayer cuando quedé con él me las regaló. Así de guay es mi novio.

MacCarthyism Effect on Hollywood: Similarities and Conclusion

Similarities

There are three major characters who find themselves alone confronting completely different situations. Will Kane tries to make his friends and neighbours help him kill Frank Miller, none of them seems interested in risking their lives for the former sheriff who has saved them several times. There is also Terry Malloy’s case, who tries to do the correct thing by talking in front a jury and sending Johnny Friendly out of the Union, but Malloy’s revenge is different, his motivation comes from his brother’s murder, and all he wants to do is find justice. The third character is Henry Drummond, who shows up in a town where no one wants him to defend a man he does not know, only to make freedom of speech and ideas a right all the citizens should have. And not a right which would be lawful to use depending on the occasion and provided that those who rule agree with it.

All three of these characters are a different side of the same coin. Kane stands for those blacklisted who saw their time had come to talk to the HUAC, or those who had already talked with them and knew they would not find jobs anymore. They had to face the situation on their own, friends who had been there supporting their career had suddenly disappeared. The word Communism produced fear among the population. Communists were something very bad, which had to be removed from the ideas of the citizens. Terry Malloy represents the opposite side of Kane, although the result seems to be similar, as both characters end up alone, with no friends. Malloy needs to speak to find internal peace, because he firmly believes he is doing the right thing since Johnny Friendly was oppressing the longshoreman. In the first part of the twentieth century, Communism was actually the only political party that apparently was doing something for its supporters, maybe what they did was not the right thing to do, but at least they tried. Terry feels unfairly treated, for he thought his actions were taking the right and only path one could take. In the movie, Friendly was clearly the bad character, but in reality, we have to wonder what would have happened if all the witnesses who had been called had named names. Let’s say that then, everyone would have been ‘free’ of guilt because everybody would have confessed and promise to erase all those Communist ideas from their brains. Someone needed to pay the price, some screenwriter or director would have been sent to jail, or left without a job. Even if all had named names, someone would have been fired, and the situation would have been the same because they needed someone to blame. So, the only conclusion to make is that Hollywood acted selfishly and there was nothing to do to save the situation. The last character, Henry Drummond, represents the ideas in the movie that link the other two situations. The lawyer corresponds with the truth and the freedom of religious (political) ideas. Inherit the Wind with Drummond explains how people should have behaved for their freedom of ideas, he fights in the trial for the right to think freely and to be able to disagree. There would be no progress if everybody had the same thoughts and believed in the same things.

In summary, it could be said that High Noon would correspond to Carl Foreman as a screenwriter and Stanley Kramer as producer; On the Waterfront would stand for Elia Kazan as a director and Budd Schulberg as the writer and finally Inherit the Wind would be Nedrick Young as the screenwriter and Stanley Kramer as the director. The only name that is repeated is Stanley Kramer’s. Roger Ebert in his review for the Suntimes comments

Inherit the Wind is typical of the films produced and directed by Stanley Kramer (1913-2001), a liberal who made movies that had opinions and took stands. He was dismissed by some critics for saddling his films with pious messages, for preferring speeches to visual style and cinematic originality, but he stuck to his guns.” (Roger Ebert)

So it is well known that Kramer was left-wing, and he ‘fought’ for the freedom of speech, but then, did not want to be related to Foreman when the HUAC called him as a witness. Kramer wanted to do good works, but from a distance where he knew he could be safe.

 

Conclusion

The general idea can be summed up in facts as clear as Americanism and Un-Americanism, some fought for American rights, others fought for human rights, as if it was not the same. Communist ideas became Un-American because Capitalism would lose money, and as capitalists controlled business, it was inadmissible. Hollywood got separated into two bands, some – mostly screenwriters – fighting for the freedom of ideas, and others fighting against Communist ideas, and somehow these two concepts stood against each other. Unfortunately, some people became famous puppets who convinced their fans by appearing on advertisements against Communism, and taking into consideration the poor criteria United States citizens have, it was rather easy to convince everybody of what was good and what was bad.

High Noon was released in 1952 and Carl Foreman wrote four movies during the next six years in which he had to change his name into Derek Frye, or he appeared uncredited. It is in 1958 when he began to produce his own movies and hence, was able to continue writing. Inherit the Wind was shown in the cinema in 1960, but Nedrick Young already had changed his name into Nathan E. Douglas. Inherit the Wind was the second movie in which he used that name. His name did not appear in 1964 in The Train, and finally in 1968 he was able to use his real name. He was also an actor and he appears uncredited since 1953 until 1966, when he acted in Seconds. Budd Schulberg on the contrary continued to write films and television shows until 1987, when he retired. He wrote an average of a film a year, or two or three television episodes a year.

Mccarthyism destroyed the life of many filmmakers, who for at least ten years had to live on other countries, had to write under other people’s name or work as a teacher or builder. Several people died due to the stress caused by the black list and the impossibility of getting a new job. Many of them died of heart attack, others committed suicide, and they were still young, in their late forties or early fifties. None of the moviemakers that have been analysed here suffered that kind of destiny. Of course it is easier to see everything with perspective now, to realise how clear this situation could have been if they had done something or another. But at the time they were in the eye of the hurricane and it was rather difficult to see outside the closed circle that was capturing filmmakers. As Drummond says at one point in Inherit the Wind “An idea is a greater monument than any cathedral”.

 

 

Sources:

MacCarthyism Effect on Hollywood: Inherit the Wind

Inherit the Wind

Inherit the Wind was filmed in 1960 by Stanley Kramer, producer of High Noon, and the script had been written by Harold Smith and Nedrick Young (although in the movie he appears as Nathan E. Douglas). This film was based on the play with the same title written by Jerome Lawrence and Robert Edwin Lee in 1950. These two men were familiar with the so-called “monkey trial”, for that was the name that the historical events which occurred in 1925 took. Lawrence and Lee saw a metaphor between the current situation developing with McCarthyism and the trial.

Inherit the Wind is the story of a school teacher who was put on trial for teaching evolution in school. The press covered this event and as the situation could not be contained, the atmosphere was chaotic. The Tennessee state law forbade teaching Darwin’s theory and so that is how everything began. Although the authors of the play have stated that even if the trial is based on historical facts, the story is completely fictional. The names were changed, Clarence Darrow became Henry Drummond and William Jennings Bryan was transformed into Matthrew Harrison Brady. What they actually wanted to denounce through this film was the lack of intellectual freedom, under McCarthyism, people were denied their right to think, the HUAC was not trying to control people’s mind, they would simply erase what they did not want people to think (Communist ideas) and would move on with the next victim. In this film, religious people are afraid that their beliefs are so vulnerable they did not want them to be confronted to different points of view which could destroy them. If someone’s values preclude them from watching movies or reading some books, that is their problem, what they do not have the right to do is to make everyone else stop doing it.

Nedrick Young was called to speak before the HUAC in 1953, it is after that year when he began to change his name and use alias to sign scripts so he could still earn money out of his talent. He was apparently quite aggressive towards the committee. “I will probably refuse to answer any questions from a committee that refuses to confront me with a prosecuting attorney, which is the oldest right in the United States. Why don’t you say which proofs you have against me?” The bold answer of the witness made the public laugh, and it probably made the HUAC feel uncomfortable. He mentioned the First Amendment when they inquired if he supported the Communist Party “by answering your question, I would grant you the right to ask it, which I will not do”. Young was doing the same thing the Hollywood Ten had done a few years before, which gained Young their respect among them when they were interviewed about Nedrick Young’s interview. From 1951, uncooperative witnesses had to resort to the Fifth Amendment, which Young did, infuriating Jackson, who for a moment was unable to speak because of the rage. The screenwriter commented that Jackson was on his way to Fascism, to which he answered “I prefer to go that way than being a slave and a footman from the Communist Party”. Young mocked him for recognizing his sympathies for Fascists. Jackson intended to cover it up by blending Fascism and Communism, but the harm had already been done. (Humphries, pp.168)

The review published by Bowsley Crowther in The New York Times in 1960 does not refer to anything out of the common, it mentions its clear connection on the freedom of ideas, but this topic could be connected to many things, so it was not immediately linked to Communism. In fact, it can be assumed that the filmmakers refer to Hollywood’s situation because of who is writing and who is directing. (Kramer as it has already been mentioned, preferred to support the freedom of the people from a distance; the moment it jeopardised his job, the situation changed). Crowther mentions the two main actor’s fantastic interpretation with the help of the consistent characters they were interpreting. He comments on the make up and direction of the movie, but makes no comment concerning MacCarthyism. By the beginning of the 60s it is true that some of the Hollywood blacklisted began to be hired again by some bold studios. Situation was starting to be as normal as it could get taking into account that very few years had passed since the trials had sent quite a lot of people in Hollywood into unemployment.

There are no real parallelisms to be found between MacCarthyism and Inherit the Wind, of course a few of them can be found, but they are not obvious. It is more the general idea of liberty to think and produce and utter the speaker’s own ideas what relates this movie with Hollywood’s situation. When Henry Drummond (the liberal lawyer from Chicago who was sent to defend the teacher) arrives in Tennessee, he is received with hatred by the people of Hillsboro. Only two people talk to him, a reporter and the accused, whereas Matthew Harrison Brady enters the town with his wife and almost a parade celebrating his presence in the trial. What today’s society considers ‘the good guy’ was then thought as the undesirable man. In Los Angeles, in the 50s what today would be considered as the ‘good guys’, at the time they had no one to talk to, no friends who would help them, since they were all in the same situation. Edward Copeland in his review of the movie explains:

“He also asks why would God give man the ability to think when no other species does. Didn’t God grant Darwin the ability to come up with that theory? Does a sponge think? Brady says that if God wants a sponge to think, it thinks. ‘Shouldn’t man have the same rights as a sponge?’ Drummond asks. ‘I don’t think about things that I don’t think about,’ Brady responds. As the give-and-take continues between the two men, Drummond says, ‘It frightens me to think about the state of learning in the world if everyone had your driving curiosity.’ (…) Finally, Drummond reminds his legal adversary that, ‘The Bible is a book. It’s a good book, but it’s not the only book.’” (Edward Copeland)

Drummond turns all the Bible’s religious ideas against Brady who tries to answer as well as he can with all the information he has been instructed with since he was a child. And hence, Drummond manages to disturb him, to trap him in his own speech, as the HUAC used to do with nervous and insecure witnesses. Chicago’s lawyer’s quote about the lack of interest in learning can also be attributed to some of the friendly witnesses, and the great majority of United States population who believed everything they were told by the media, they did not want to know the truth, or they were maybe not curious about the truth, what they were told was the end of the matter, and that was it. Another similarity can be depicted with the Bible, “It’s a good book, but it’s not the only book”. The HUAC, Hoover and MacCarthy’s way of thinking could have been considered by some as a good way of doing things and obtaining results, but it was surely not the only one, and theirs was surely not the best. But what they wanted was for everybody to think the way they did, or they were afraid their belief structure would crumble.

MacCarthyism’s Effect on Hollywood: On the Waterfront

On the Waterfront

On the Waterfront, 1954, was directed by the famous director Elia Kazan, who gave eight names when he was called to testify. He could have claimed the Fifth Amendment, but decided otherwise and destroyed the career of the co-workers who had helped him reach fame in the seventh art. Humphries explains “On the Waterfront, written by Schulberg, makes an eloquent apology on the act of testifying” (Humphries, pp. 193). Kazan received an Honorary Oscar for all his devoted years to the cinema industry in 1999 which was severely criticised due to his betrayal almost half a century before. Budd Schulberg called the HUAC, before he had been called, to declare his communist past. He stated that blacklisted moviemakers could find jobs in other places are theatres, publishing books or editors. He could not understand why that bleak reaction, he believed there were job offers opened everywhere. Cinema was over for them, but other possibilities were still available, which was not entirely true, as the blacklisted’s names were public and although they wrote asking for jobs, most of them were left unanswered. Elia Kazan and Budd Schulberg made this movie, as a way to purge their conscience, and to defend their ideas, with a doubtful result on the screen. If this movie was watched knowing what it was about and the context, parallelism began to appear everywhere, sentences with double meaning and characters that represent other people or situations. It must have been the same for the anti-communist who looked in movies for communist tinges, if they had imagination (and paranoia) it could be found everywhere.

The film is about Terry Malloy’s story and his confrontation with Johnny Friendly, the Union boss who rules it as if he were the capo. It is based on a true blackmailing story. Malloy wants to defend his interests and ends up being a squealer. Terry is contacted by the police to make a statement about Johnny. He is considered a friendly witness, not an unfriendly one, “the irony of this declaration lies in the fact that what happens to Terry (the Union’s reprisals) is precisely what happened to dozens of people that appear before the HUAC.” (Humphries, pp. 193) Terry speaks and then has to endure the consequences. Kazan spoke and then made the others suffer the consequences. Terry represents both Schulberg and Kazan. They tried to justify their acts when it is done because of honest and noble reasons. Johnny Friendly’s Union represented the Communist union. The parallelism between Terry’s confessions about his Union and Kazan’s confessions about the Communist Party was meant to be that all Communist Unions were corrupted and all the corrupted unions were Communists. It was not like that, not in Hollywood, nor anywhere else in the States.

There is a strong imagery regarding birds throughout the movie. At the beginning of On the Waterfront Marlon Brandro (Terry Malloy) sets a trap for a man named Joey. He does not know they will kill him, Malloy thinks they are only going to talk to him, but Joey is thrown from the top of the building and dies. Some of the union workers make a joke saying “Maybe he could sing but he couldn’t fly”, for Joey was a squealer. He is made an example for all to see. Joey’s father does not want to make a statement when the policeman arrives, he knows his son was murdered because he decided to talk. Later, Malloy is shown on the top of a building were he takes care of a cage of carrier pigeons, in a conversation with Edie, Joey’s sister, he says he envies them, because they have no one controlling them. It could be interpreted as if in a sense he envies Joey as well, who could not fly and hence, now has no worries for he is buried. It might be a feeling of guilt because it was his fault that Joey was killed. It is a clear sign that Malloy feels manipulated by Johnny Friendly, and sees the birds in the cage freer than he sees himself. He has the help of a young boy, Jimmy, who also cleans the pigeon’s cage when Terry cannot do it. After he declares against the Union, Jimmy kills all the carrier pigeons and throws one of them to Malloy. Jimmy has destroyed Terry’s only hobby, the only thing he cared for and thought of it as a passion. Kazan can be seen in Jimmy who killed the dream and job of others. Edie says “you try to help them and they stab you in the back”. Johnny Friendly is also seen as a hawk, who hunts mercilessly the pigeons he finds free in the middle of the street. This imagery links the first one above explained, Terry’s pigeons are freer in a cage, where they are free and safe at some level because in the streets were they can be killed any moment due to the lack of protection, but then, their murder can be considered an easy one because they are all locked up in the cage and they trust Jimmy. They were betrayed by someone they thought they were safe with, as Kazan gave the names of people who were his friends. It is a movie which explains at some level the reasons for Schulberg and Kazan to form an alliance with the HUAC, but it has many flaws and some scenes go against the ideas they are promoting. It may seem that the creators of On the Waterfront did not know how to defend their ideas with arguments without fissures.

Another comment that traps the ‘true’ meaning of the movie is when at a certain point it is clear that Friendly works for other people, he does not have the leader’s position, and they are represented in the movie as the industry union. They mention a phone call made by ‘Mr. Upstairs’. The film wants to show that Johnny Friendly works under orders of the Union, but actually he works for business men as corrupted as he is. Without doing it on purpose, On the Waterfront depicts the true capitalist who export jobs. Schulberg and Kazan meant to represent the Union as the Communist Party, but I see it more as the HUAC. Some people (as Budd Schulberg) turned to the HUAC to confess, this was a way of becoming directly a friendly witness, and at the same time acquiring the honour to be despised by the rest to the moviemakers. In On the Waterfront, people went to the union to ask for some favours, normally money, and then, they were trapped by the system. They could not talk against the Union, because somehow they were part of it, they could not go against the union because they had gone to ask for help, it was a manner the Union had to defend itself. And terror, of course, was a very important factor. And if somebody was against the Union, as Joey was, it could be eliminated, creating fear among his friends, who would not want to cooperate with the police anymore. HUAC did not kill people, but they could make the producers not offer them jobs. In Schulberg’s case, for example, he had gone to talk to them to save his future, destroying other people’s future at the same time. The HUAC considered him a friendly witness, they had caught another important fish. People who were against the HUAC were sent to prison like the Hollywood Ten, or were blacklisted. The HUAC had all the power it needed, it made everyone be terrified by it, and that was more than enough.

The Catholic Priest, (Father Barry) interpreted by Karl Malden, represents idealism, he is the possibility of how witch hunting could have been if no one had betrayed no one, but fear is a powerful enemy. It might also be seen as a way of telling the blacklisted that indeed it was their fault to be if they were in such a situation because they did not fight for their rights. The union makes the Malloy brothers face each other. Charlie, the older brother, has to convince Terry to go back to their way (to their ‘good’ way) or he has to let him go, with all the consequences. In the car conversation Charlie points a gun at his brother and forces him to accept the job, a job in which he will do nothing, and earn 400 dollars a week, the condition is that he will do nothing, but say nothing either. They are trying to make him take that job so if for some reason the boat sinks, Terry Malloy will sink with them because he will be part of the band. When Terry refuses and Charlie lets him go, Charlie enters a trap and ends up murdered. Terry finds him, hung on the street; he has been shot three times. In Mccarthyism not only the witnesses who were considered Communists were attacked, but the people close to them as well, so people who in the beginning were strong against the HUAC would little by little crumble. Another scene in which they play with silence and sound is when Terry confesses to Edie that he is to blame for Joey’s death, the sound of the boats does not let the audience hear the conversation, which can be a metaphor stating that the truth is not completely revealed, or the truth can only reach the ears of a few chosen ones.

As the movie comes to an end, Kazan and Schulberg begin to be more ambiguous. After Terry Malloy confirms that he was the last person to have seen Joey alive and that Friendly had his men kill him, his acquaintances and friends in the street do not greet him. Hence, this scene might mean that Kazan and Schulberg considered the way they were treated unjust as they firmly believed they were doing the correct thing by denouncing their friends to the HUAC. If they had filmed On the Waterfront it was a form of defending their ideas but also a kind of apology. Perhaps they wanted to see themselves as the victims of this situation for they kept their jobs but they lost their credibility to be loyal and the trust and friendship of all the people who had helped them get to the place where they were. The reason why Terry spoke in court was because Johnny Friendly had killed his brother Charlie, Terry here had a personal excuse to denounce the Union – apart from the unjust way the union treated the other workers. But Kazan had no reason for revealing the names of those who had been in the Communist Party with him. Alternatively, maybe Kazan considered himself old enough, he was in his early forties when he spoke with the HUAC, to believe that even if he went somewhere else to work, it would be hard to start from the beginning. In any case, it is quite clear he took the easy way, first thinking about himself and not doing what he later makes Father Barry do in the movie. He took his chance, knowing he had the talent and he was at the right time in the right place. He obviously felt guilty and later filmed On the Waterfront; it was his way of expiating his sins.

The last scene is an idealistic happy ending Schulberg wrote, certainly wishing everything would have ended that way for them. When Terry Malloy confronts Friendly, all the longshoreman back him up, maybe not taking part in the fight, but only their presence probably made Malloy feel stronger and gave him the courage to be so brave. But then again, the situation cannot be compared because Terry is the one that has no job because he spoke in court, whereas Kazan and Schulberg precisely because they spoke, they had the guarantee they could keep theirs. In the end, when they gain control of the union, giving equal rights and conditions for everybody and having no boss who would manipulate them as puppets, it can be related to Communism. So, even if these filmmakers wanted to free themselves from Communism and named names to ‘clean’ the country from those ideas, this movie can be considered to have a Communist ending. Communism was something they learnt to hate so much, they even ended up becoming part of it, and tinges of communism began to spread everywhere.

Movie critic A. H. Weiler wrote in July 29th 1954, only a day after it was released, a review about On the Waterfront, only mentioning the theme of the movie, the cast and the wonderful job the producers, director and scenarist had made. There is not a single word about the HUAC or Communism. Another review published in The Times on the 9th of August of the same year, explains not only what Weiler mentions, but also comments some anecdotes on the setting, other movies which were filmed at the same time and the money that was spent for it. Bosley Crowther was bolder in his critic of High Noon than these two reviews probably because the HUAC was becoming very severe and because Kazan was not trying to make people react, he was just representing his point of view and the victim he had become when he named names.

What some of the contemporary reviews say is the magnificent work Kazan and Schulberg have done, what an extraordinary work they accomplish, and how clearly they explain Malloy’s need to tell the truth to be in peace with himself. If Schulberg and Kazan represent Malloy, that statement cannot be true, because if they were proud and did not doubt they had made the right choice then it would make no sense to later shoot a movie, to explain their behaviour. In Damian Cannon’s review he mentions

“It becomes painfully clear as to why someone wouldn’t want to testify, simply because the cost is too high, and it wouldn’t be their fault. Not everyone is cut out to be a hero. Some folk have learnt, in the spirit of self-interest, to look away and forget what they’ve seen. On the Waterfront has it both ways.”

Cannon treats Kazan as a hero. This review was published in 1999, it was crystal clear that at that time what Elia Kazan had done to maintain his job was of common knowledge, at yet some people treat him as a hero because he was a good film director. Talent and integrity have nothing to do with each other.

Esas casualidades

A estas alturas, quienes lleváis un tiempo leyéndome, sabéis que mi vida está llena de pequeñas casualidades, son cosillas que hacen reír a mis amigas, a mí en el momento me dejan perpleja, pero si lo miro desde un ángulo lejano, o sea, como si no fuera yo en absoluto, sí que veo que tienen gracia. ¿Ejemplos? Cuando tenía doce años me gustaba un chico que se llamaba Gorka, cada vez que hablaba de él en voz alta por la calle, y he dicho cada vez, pasaba él, su mejor amiga, su padre, su perro, su hermano o cualquiera de su alrededor. Siempre. Me puedo ir tanto a Nueva York como a Sevilla que es ley de vida que me encontraré con alguien de Neighbourhood, comprobado. Cuando fui a Madrid, en el bus de vuelta me encontré con un buen amigo, que hacía un año y medio que no veía, y él venía a visitar a su familia porque está estudiando en Ecuador. Y coincidimos en el mismo autobus. O cuando La Pegatina descubrió que había escrito un artículo sobre ellos y lo publicaron en su blog. Son chorradas, claro que sí lo son, pero cuando ocurren una vez al mes este tipo de cosas, empiezas a notar que tienes un imán hacia ese tipo de casualidades…

Ahora al tema, o al monotema, dónde estaré el año que viene. Un amigo me iba a dejar un libro, pero no lo hizo y yo ya me había terminado La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Y yo ya tenía pensado comenzar el libro que me iban a dejar, claro que visto que no me llegaba, (sigo sin tenerlo) y no quería irme a la cama sin leer, decidí coger el libro sobre comedias televisivas de Natxo López que tenía en la estantería a la espera de ser leído, cuyo blog sigo desde que estoy en la E.S.O. Aquí es donde empieza esta tontería de historia. Abro el libro y ojeo la portada y las últimas páginas, donde aparecen palabras de vocabulario, también me leo los agradecimientos, y encuentro que pone en sitios donde estudiar, la universidad de Salamanca. ¡Vaya! Pero bueno, es una chorrada, ya sabía que era buena antes de leer que este guionista lo pensaba. Os falta un detallito, y es que en aquella época en la que empecé a leer su blog, le pedí que me diera consejos para qué estudiar y cómo y dónde hacerlo para hacerme guionista algún día si los planetas de alineaban. Y me contestó. Lo imprimí y lo pegué en mi diario, madre insistió en el que mandara un email ipso facto y le diera las gracias. Por aquella época también solía pasarme mucho por este blog, que me pidió que por favor le mandara los consejos, que ese tipo de consejos no se conseguían todos los días. (También he visto que en agradecimientos sale su blog).

Así que los días pasan y yo no le doy mayor importancia a esto, hasta que anoche empecé a inquietarme porque quería saber si me habían aceptado en el máster de Salamanca o no, miré en la página web la dirección de email que daban para contestar a ese tipo de dudas y de paso también miré la lista de profesorado. Puede que haya unos veinte profesores… y (aquí es donde se cierra el círculo) entre ellos está Natxo López, adjuntaban una foto, no me lo imaginaba así, pero tampoco me lo había imaginado del todo. Y ya mi cabeza se puso a darle vueltas a todo – precisamente lo que llevaba semanas evitando a la ‘perfección’. Si hace años que leo su blog, me dio consejos, estoy ahora mismo leyendo un libro suyo, él recomienda Salamanca, yo he mandado mi solicitud a esa universidad, y veo que está entre los profesores.

Yo creo mucho en estas cosas, porque le da al mundo su lado divertido, precisamente ahora que me he dado cuenta de ésto si es que había alguna posibilidad de que fuera, ahora queda reducida porque me he dado cuenta de cómo se movían los hilos de esos dioses que se lo pasan divinamente con mi vida. El siguiente paso lógico sería que me aceptaran en Salamanca, y ese es el pensamiento que yo precisamente quería evitar a toda costa. Escribo bien, sí. Pero dudo mucho que escriba increíblemente bien como para que se me considere entre los 24 mejores a entrar. Yo ya tenía hecha la idea de que echo a Salamanca, pero tengo claro que me acabaré llendo a Madrid. Y ahora tengo una espinita clavada en el pecho, que me pone nerviosa, que me grita que me ponga en contacto con Salamanca, para ver si sí, no, o estoy en lista de espera.

Mierda de casualidades…

ACTUALIZACIÓN, CUATRO HORAS DESPUÉS DE ESCRIBIR ESTO…

¡me han admitido en Salamancaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Where to study, that’s the question

Lo de pequeños pasos seguirá siendo verdad, pero por lo menos tiro para adelante. Este año acabaré la carrera, por alegría o por desgracia, porque yo no quiero responsabilidades (cualquier cosa relacionada con números y bancos me aterra) ni crecer ni cosas malas que hacéis vosotros mayores que sois personas retorcidas y crueles.

Pero bueno, gracias a un estupendo email que Víctor me escribió recomendándome varias escuelas de cine en España (porque no me quería ir a USA y en Londres costaba 20.000 libras el máster). En varios días reducí la lista a dos: el máster de guionismo en la universidad de Salamanca y el curso de guionismo en la Factoría del Guión, en Madrid. Luego vino una larga lista de pros y contras, por si acaso sois nuevos lectores y no lo sabíais, yo soy euskaldun, y por muy tonta que sea la idea, SÉ que en algún punto me encontraré a algún gilipollas en Madrid que me haga algún comentario ingeniosamente estúpido al respecto. (Minipunto a favor de Salamanca). No he visitado ninguna de las dos ciudades siendo adulta como para recordarlo. Salamanca es ciudad de fiesta, en la ciudad de las letras, habrá miles de filólogos correteando por las calles. (Salamanca 2 – Madrid 0).

Pero no hay que olvidar que Madrid es la capital, y que si hay oportunidades, estarán allí, o éso hemos aprendido de todas las películas americanas donde todos los que quieren triunfar se van a LA o a NYC. Y visto lo visto que Barcelona y yo no estábamos destinadas a ser unidas en santo matrimonio, la gran ciudad española es Madrid. Además aunque Salamanca esté más cerca de Bilbao, tendría que coger dos buses para llegar, y por lo tanto tardaría más. (Salamanca 2- Madrid 2). El mejor máster de España, donde casi que sales con trabajo (ja!) debajo del brazo (ja! ja!) es Salamanca. (S3 – M2).

El dinero es otra historia, Madrid es más barato, algo más barato que Salamanca, y en Salamanca no conozco a un alma, y en Madrid conozco a dos personas. (¿Yupi?) Lectores, por favor, si alguien vive o visita frecuentemente cualquiera de las dos ciudades, y desea conocerme en persona, por favor que se ponga en contacto conmigo que le invitaré a que me invite visitar y conocer cualquiera de estas ciudades. Absternerse personas falsas o que vayan a ser mala gente, sino sacaré las garras, y gritaré muy alto y patalearé además de planear una venganza de lo más cruel y peligrosa. (El que avisa no es traidor).

Total, que seguimos en las mismas S3 – M3. Así que, he sido práctica, como madre me ha inculcado ser, si Salamanca, que supuestamente es la mejor, y me coge, iré a Salamanca, aunque secretamente me he hecho a la idea de que voy a ir a Madrid, donde inventaré un millón de historias porque es una ciudad antigua que contiene muchas historias y leyendas y que me haré un grupo de amigos magníficos llegados desde todas las esquinas de España, Europa y el mundo. Porque a ratos sé, a ratos dudo, que sí que soy buena escribiendo, que no tengo un estilo que hará que nadie se desmaye, pero mis ideas, tan directas, mis diálogos imaginarios, tan estúpidamente divertidos y esas situaciones irónicas de la vida que sólo (CON TILDE) me pasan a mí, serán suficiente para inspirarme, pero seamos sinceros, no soy, ni seré de las mejores escritoras españolas, y por lo tanto no entraré a Salamanca.

En mi cabeza es un 90% vs 10% que acabará siendo Madrid. Voy el jueves, a hablar con la escuela de cine, a visitar un poco y a gritar de un lado a otro como hacía Phoebe en Central Park porque me agobiará la gran ciudad sin playa, donde no conoceré a nadie y donde me iré a vivir el año que viene si todo va bien.

Qué miedo emocionante va a ser convertirme en guionista.

Las clases de guionismo

Mi primera clase de guionismo fue como un primera cita. Como salir de fiesta una noche cuando sabes que algo va a pasar. Pensé en la ropa que me iba a poner, en cómo sería la gente de mi clase, en si se les notaría en la cara, la forma de andar, o la de vestir, que querían ser guionistas. Quizá también hubiera gente que estaba allí para rellenar créditos. Pero… ¿quién querría hacer éso? ¿Y porqué?

Fue andando a la uni con la tripa revuelta, los puños bien cerrados y dando saltitos de vez en cuanto, estaba muy nerviosa. Nerviosa/emocionada, como si hubiera quedado con alguien muy, muy importante. Cuanto más me acercaba a la clase, más me obsesionaba en cómo sería el profesor. Iba a ser un hombre, seguro.  Pero, ¿qué cara tiene un guionista? Subí las escaleras de dos en dos, llegué a clase demasiado pronto. No había más que cinco o seis personas allí, y no quise preguntar si estaba en efecto estaba en la clase que me correspondía.

Y fue al sentarme, cuando me dejaron de latir los oídos cuando vi que delante de mí, en la mesa del profesor, había un señor con un caja de cartón llena de películas. Sobre la mesa había un enorme taco de papeles. Así que un guionista es así, pensé. No os penséis que no me daba cuenta de lo estúpido de la situación. Un guionista tiene mil caras, todas las caras del mundo pueden ser de guionistas, no hay una sóla cara, no somos Smith’s.

El hombre estaba de pie, buscando algo dentro de la caja de cartón, tiene el pelo un poco largo y muy, muy oscuro. Parece más italiano que inglés. Porque practicamente todos los profesores en Swansea son ingleses, o por lo menos mis profesores, no tengo ninguno que sea galés, ni escocés.

La cara de idiota que se me queda cuando el profesor mete los papeles en su caja de cartón junto con sus películas y sale de clase. Qué idiota soy. Obviamente ese profesor era el de la hora anterior. Pasan cinco minutos, me sudan las manos. Era mi primera clase de guionismo, más importante que una primera cita o que tu boda. Aquellas dos horas iban a decidir mi futuro. O por esas dos horas, yo iba a decidirlo.

Y entró el profesor, un hombre alto, delgado, de ojos azules y cara simpática. Muy inglés, very gentleman like. Entra sonriendo, se presenta y nos mira de uno a uno. Se acerca a mí.

– You are an exchange student, aren’t you?

Sonrío, asintiendo.

– Spain?

Vuelvo a asentir. (Mentalmente me paso las manos por la cara, para ver si tengo alguna marca que dice que nací en la península Ibérica, pero no, no la tengo).

– Are you sure you’d be able to get everything I say?

Por supuesto. ¿Por quién me toma?

– I’m just asking, because English is not your first language and you’d probably struggle writing a short.

– I’ll just use the dictionary.

Comienza la clase, hay que escribir un guión para comienzos de mayo, a finales de marzo hay que entregar un treatment, comentando los personajes, y las escenas que tendrá nuestro corto. Nos dice que improvisemos alguna historia, así a botepronto. Se me ocurren dos, pero no digo nada. Nadie dice nada. El profesor habla y nos da dos ideas, una comedia y una de misterio.

Salgo de clase casi dos horas más tarde llorando. Estoy temblando. Quiero gritarle al mundo que quiero ser guionista, que estoy temblando porque puede que no sepa escribir comentarios de texto, pueda que sea incapaz de establecer un orden claro en un texto crítico, o sea incapaz de recordar los nombres de los directores y productores. Pero manejo las conversaciones, y lo demás… ya lo aprenderé.

pd. No quiero presumir y creerme superior a nadie, pero fui la que mejor nota sacó en el treatment de mi clase. Y éso anima a tirar pa’lante. (Y obviamente usé el diccionario).