El tipo se llama Juan Carlos Mejuto, trabaja en Galicia, en la facultad de ciencias. Una pena, que no sea en mi uni de Pijilandia y que no sea filólogo, porque habría sido un honor tenerlo como profesor.
El tipo se llama Juan Carlos Mejuto, trabaja en Galicia, en la facultad de ciencias. Una pena, que no sea en mi uni de Pijilandia y que no sea filólogo, porque habría sido un honor tenerlo como profesor.
Leí en el blog de Hernán Casciari que The Hollywood Reporter ha hecho una lista de las diez mejores series de la década. Y al igual que él estoy de acuerdo con algunas series, y NO con otras.
Os hago un resumen de cómo han puntuado ellos
10) Moder Family: la serie lleva nueve capítulos y pinta futuras risas y tener mucho cariño a los personajes, pero antes elegiría otras muchas que llevan dando guerra años, que esta sit-com.
9) Lost: vale, Perdidos también estaría en mi lista, temporada tras temporada y nada tiene sentido, y yo sigo enganchada, con lo fácil que me canso yo de las series…
24 horas: fue en su día, un boom, una revolución en toda regla. La primera temporada, la mejor de todas sin lugar a dudas, después de la muerte del Presidente Palmer, dejó de tener gracia. No estoy segura de incluirla, cuando acabe de escribir esta entrada y si queda algún hueco libre entre mis diez preferidas, se verá.
7) 30 Rock: a ver… me gusta esta serie, pero desde luego no la pondría NI DE COÑA en esta lista.
6) Mad Men: está en mi lista de series ‘por ver’, así que no sabría decir si es una sabia decisión o no.
5) Damages: la primera temporada SÍ, SÍ y SÍ estaría incluida en la lista… lo de la segunda estaría por debatir.
4) The Shield: tampoco la veo
3) Curb Your Enthusiasm: sí, sí, también está en ‘por ver’ pero tenéis que entenderlo, no tengo tiempo para ver series que cuentan con diez millones de temporadas.
2) El ala oeste de la casa blanca: hombre… sí… pero no. Studio 60, es la obra maestra de Aaron, y no ésto.
1) Los Soprano: totalmente de acuerdo.
Y ahora jóvenes lectores… ¿qué falta? ¿QUÉ OSTIAS FALTA? ¡A SEIS METROS BAJO TIERRA! ¿CÓMO COOOOOÑO PUEDEN OLVIDARSE DE METER ESA SERIE?
Así que mi lista vendría a ser ésta, y en serio mi lista, sé que no vais a compartir vuestra opinión con muchas de las que meta, pero entended que tengo veinte años, que soy una infantil y que soy una chica. No hay ningún orden concreto, simplemente son para mí las mejores de esta década.
Friends, que no sé ni cómo no les da vergüenza no haberla metido.

A dos metros bajo tierra, para escupirles a la cara, darles unos puñetazos y prohibirles volver a escribir otra vez.
Los Soprano

Studio 60, sólo tiene una temporada, lo sabemos MUY BIEN, pero éso no quita para que en ella haya más talento de lo que he visto en El ala oeste so far…

Sexo en Nueva York, no espero que estéis de acuerdo, pero no puedo no poder a Carrie en esta lista.
Dexter, no sé si ya es un clásico, pero si no se da el caso, pronto lo será
Perdidos
En terapia, no sé ni por qué escribo algo aquí, si no la habéis visto es que sois gilipollas, toda una delicia para los oídos

Weeds, verano tras verano la loca vida de mi querida Nancy va de mal en peor y me sigue sin cansar, quiero saber más y más y más
The Wire, sólo he visto una temporada, y desgraciadamente en castellano, pero parece ser que en inglés la jerga que utilizan es real como la vida misma, que ni un filólogo amante de los acentos como yo, podría imitarlo, fonéticamente hablando, tan bien como lo hacen los guionistas, ex policía y ex periodista.
¿Ideas, desacuerdos y nuevas proposiciones?
Todos sabéis, y sino lo vais a descubrir ahora que seguís leyendo, que a mí lo que me apasiona son las películas infantiles, o no tan infantiles. Que mi sueño sería escribir para Disney o Pixar, o cualquier cosa que envuelva magia, inocencia y niños. Y nos llega esta película, que obviamente tengo que comentar.
Es la historia de Hiccup, hijo de un vikingo que quiere convertirse en un héroe. Para ello tendrá que hacerse amigo de uno de los enemigos de los humanos: dragones. Con un toque de magia, emoción y aventuras para niños de 0 a 99 años, como ponen en las cajas de juguetes.
Los directores de esta pequeña obra con Chris Sanders y Dean DeBloisy. Basada en el libro infantil de Cressida Cowell. En Imdb figuran los directores junto con Adam F. Goldberg y Peter Tolan como guionistas. No sé quién les podrá las voces a los personajes en la versión española. ¡Pero de momento sed felices con lo que os dejo!

Desde que murió mi abuela el sábado 14 de noviembre no dejo de darle vueltas al asunto.
Mi abuela se pasaba más de medio año en Andalucía con mi abuelo, luego se venían a finales de octubre o principios de noviembre a Euskadi, para pasar esas dulces fechas con madre y conmigo. Solían volver en abril, más o menos. Lo que significa que yo no veía a mi abuela la inmensa mayoría del tiempo. Estoy acostumbrada a no verla. Sé que está por el sur, en su finca, y que de vez en cuando me escribe cartas y me comenta cómo crecen los higos ese años, la de parras que hay y cuántas naranjas van a poder traer cuando vengan porque los naranjos están cargaditos-cargaditos.
Y me fui de Erasmus, y no vi a mi abuela. Y luego la vi. Y ya no la vi más – ni la volveré a ver. Pero para mí, para la persona que afronta el día a día, mi abuela está en Sevilla. Claro que si lo pienso no, sé que no está, pero lo primero que pienso es que está allí.
Así que lo que no dejo de plantearme es, ¿y ahora dónde está mi abuela? No, no voy a sacar nada en claro, y tendría que tirar a la religión para respaldar mis ideas, pero es algo que no puedo evitar preguntarme. No sé si le pasará a todo el que pierde a un ser querido o si sólo nos pasa a los que tenemos demasiado tiempo libre y/o mucha imaginación.
No mucha gente sabe lo que voy a contar a continuación. De hecho sólo lo saben dos. Una es una de mis profesoras de la universidad, la otra es Céline, a quien se lo conté borracha después de muchos cubatas de ron. No es algo que no quiera contar, es algo que simplemente… no cuento.
Cuando tenía seis años, mis padres me dijeron que iba a tener un hermanito. Recuerdo que esa noche no pude dormir de la emoción, me imaginé cómo iban a decorar su cuarto, cómo me miraría él desde la cuna, la de veces que nos pelearíamos, lo testaruda que sería al cederle mi silla preferida. Pero Román nunca llegó. Nunca. Yo ya le había hecho un hueco en mi vida, ya había pensado en formas de reírme de su nombre, en darle más besos que nadie y protegerle de todo niño malcriado que quisiera pegarle. A mi hermano sólo le iba a pegar yo. Y madre, que siempre a sido de mano larga. Nadie más.
Fue más o menos en aquella época en la que me puse a escribir, un poco antes, porque empecé a inventar cuentos cuando aún no sabía escribir y los dibujaba en pequeños cuadernos. Recuerdo largos viajes en coche donde miraba las nubes e imaginaba silenciosas conversaciones con Román sobre qué forma creía que tenían.
- Yo veo una cuna.
- ¿Sí? Yo un coche. O una carroza, todo depende de si giras la cabeza hacia la izquierda o la derecha.
Eran conversaciones larguísimas, podían durar horas y nunca eran aburridas, con Román no podían serlo.
Y luego me dio por crecer, ya sabéis esa costumbre que tienen los humanos. Y mi hermano crecía conmigo, en algún momento de septiembre era/es/tendría que ser su cumpleaños. Quizá el 8, o puede que el 14. No lo sé. Yo cumplí diez y él cumplió 4, y yo cumplí 16 y él cumplió 10. De repente ya tenía una década, ya era mayor. Y a medida que yo maduraba, mis historias en vez de madurar conmigo y tratar otros temas, se quedaron en la infancia. Me dediqué a escribir todos esos cuentos que le habría contado a mi hermano antes de darle las buenas noches. Y lo sigo haciendo, y siempre lo haré. Es mi forma de quererle aunque no esté físicamente, es mi forma de aferrarme a él, porque no quiero una vida sin hablar todos los días con mi hermano. Escribo por él y para él y porque siempre seré demasiado infantil para una adulta, pero tengo que serlo por dos personas, por mí que estoy aquí y por él que no pudo. Con o sin Román yo siempre me habría dedicado a escribir, pero es por él que muchas de mis historias, o la mayoría, son para niños o interpretadas por niños o llevan a hierro forjado toda esa inocencia que guardan los pequeños.
No sabría decir porqué, como miles de cosas que yo siento pero que no puedo explicar, those hunches, Román se habría parecido mucho a mi aita cuando era un crío, esa cara de payaso que llevan todos los chicos de mi familia, con el pelo castaño rizado y alborotado.
¿Y dónde está Román? Ya sé que Román no está, pero Román siempre está conmigo. De hecho fue a la persona que más eché de menos cuando volví a Neighbourhood hace un mes. Era el único que no estaba. Catorce años habría cumplido ya.
Lo que no entiendo es porqué Román siempre está y estará, y mi abuela no está, no volverá a estar. Ella dejó de existir el momento en el que dejó de respirar, está en mi memoria, en mis recuerdos, pero no es alguien con quien mantengo conversaciones. Mi abuela ha muerto. Y entonces… ¿porqué Román no?
¡Qué primera temporada jóvenes de todas las edades! Una maravilla, un deleite para ver, pensar, paralizarse de la emoción y sorprenderse.
Damages hizo lo mismo que 24 horas en su tiempo, o Memento en el cine. Jugó con el tiempo de la historia. Ya no empiezan las series con un planteamiento, nudo y desenlace. Y si lo hacen, juegan con ello, controlan el tiempo, lo saltan, lo aplastan, lo manipulan y vuelven a empezar.
Damages comienza con el día actual, el hoy. Helen Parsons, está llena de sangre y sale corriendo de un gran edificio en el centro de Manhattan, llora desesperada, está en estado de shock.
Y fin. Pantalla en negro y en letras grandes y blancas aparece: Seis meses antes.
Y son todo mentiras, una red de mentiras, cuando en el capítulo cuatro crees entender todo, qué ingenuidad por favor. Hasta que no se cierra la temporada no entiendes nada, pero claro, los productores querían que las cosas quedaran sin cerrar. La segunda habría aportado dinero.
La segunda está bien, mediocre, común, y muy mala comparada con la primera, pero la primera es realmente una verdadera maravilla.

No os puedo comentar de qué va la segunda porque os fastidiaría el final de la primera, pero es como si comparamos las mentiras de un compulsivo, a las de un niño. Las de un niño se ven de lejos. Aquí se ven que los guionistas estaban perdidos o sólo escribían por escribir llenando capítulos por hacerlo. Una verdadera lástima, pero aún así, yo espero a ver la tercera, si no mejora, se acabó lo que se daba.
Me han pasado un evento con bastantes vídeos de alumnos que en vez de estudiar, se dedican a éso de las artes.
Os pongo los que más me han gustado…
La vi ayer. No, no pagué por ella, no soy tan subnormal. Siempre he pensado que para poder criticar algo, lo mejor que puedes hacer primero es leerlo, verlo y luego discutirlo. Yo nunca hablaré de Jane Austen por ejemplo, me he visto algunas de las adaptaciones de sus novelas, pero cuando intenté leerme una de ellas, no pude llegar a la página dos. Imposible. Algo superior a mis fuerzas, tanta descripción, tanto hablar de cosas que para mí, no venían a nada y no eran interesantes. Puedo hablar mal de las películas y de la forma de comenzar una novela que tiene Austen, pero no puedo criticarla, porque no me las leí.
En cambio con Twilight, puedo hacer lo que me de la gana.
Me leí el primer libro cuando aún no era famoso, está bien, engancha y por la época, era un tema original. Luego vino el boom y ya era como que me veía obligada a leerme todos los libros, sin duda el mejor es el final del cuarto. Pero el amor entre Edward y Bella es inexistente, y si existe, su relación es la más aburrida del planeta. No hay diálogo entre ellos, generalmente se limita a un: yo te quiero más, no, yo te quiero más, no yo, no yo que estoy muerto y te querré por siempre, mentira, yo que estoy viva y YO te puedo amar con más intensidad, oh… pero yo te amo. No, yo te amo… Y es así hasta el infinito, hasta la última línea de la saga. Tedioso, la verdad. Lo mejor es cuando sus vidas corren peligro y no pueden hablar, sólo hay acción. En las pelis la acción en una mierda, pero éso ya se comprobó en la primera película así que lo que no entiendo, es qué esperaban las fans de esta segunda entrega.
Imdb suspende esta segunda película. Yo sinceramente, no lo entiendo, no es peor que la primera. Es una de esas películas para ver cuando tienes 13 años y todavía te crees que hay un príncipe azul correteando por tu barrio. La publicidad llega a todos los públicos, pero son ellos quienes tienen que elegir qué ver.
Esa primera escena en New Moon, en la que Edward y Bella se besan es de lo más… patosa y antinatural. No hay química entre ellos, seguro que en sus casas cuando follan tiemblan las paredes, pero la cámara, no la capta. Supongo que será más culpa de ella, porque a él le he visto actuar antes y no me ha desagradado… pero ella y su carita de asco son mejores amigas ante la cámara. Me ha parecido que había mucho más ‘je ne sais quoi’ con Jacob, quizá porque me gusta más su personaje y la relación que tiene con Bella, pero les veo más como pareja en la novela y en la gran pantalla también.
La película se ha mantenido bastante fiel al libro, hay personajes que no han sido presentados y que será un poco chapucero hacerlo en la tercera peli, pero bueno, decisiones de producción supongo.
Y me esperaba muchísimo más charm, por parte de los Vulturis. Me esperaba poderes increíbles y presentación de personajes misteriosos con sus pasados, incluso cuando Rosalie cuenta la historia de cómo fue convertida, podrían haber incluído éso. Explica mucho su personaje y su enfrentamiento con Bella, pero claro, los recortes.
Es una película pobre, pero es como esperaba que fuera, así que a mí no me ha defraudado.
Eclipse llegará a nuestros Internet y a las pantallas de habla inglesa el 9 de julio de 2010. Y veremos qué nos ofrecen…

Y tenemos serie nueva. No hay fecha de cuándo llegará, quizá a comienzos del año que viene, puede que a finales de éste… quién sabe. Yo la veré online, como siempre, que es una indecencia ésto, lo sé. ¿Pero cómo sino voy a conseguir ver todo lo que quiero si la tv aquí, en Gales, y mucho menos en Bilbo, no me lo ofrece? El piloto ha sido realizado por Scorcese y va a ser producida por uno de los escritores de Los Soprano -Winter, que también escribe ésta-, y mi amado Mark Wahlberg, que además produce la gran serie de Entourage. Resumiendo, que todo queda en familia, y encima de las de clase alta, que no estamos hablando de H2O o de las últimas temporadas de Héroes.
Copio literalmente de ABC Guionistas, que resumen todo muy bien y decentemente:
‘La nueva producción se desarrolla en los años 20, cuando arranca la “Ley seca” y gira en torno a Nucky Thompson, el “rey” de Atlantic City y cabeza visible de una alianza entre políticos y delincuentes para enriquecerse y desarrollar la ciudad. Steve Buscemi, quien ya participó en la cinta de Scorsese “Historias de Nueva York”, interpreta a Thompson, con a su lado actores conocidos como Michael Pitt, Dabney Coleman y la descendiente de españoles Paz de la Huerta.’
Hoy estoy de humor para dar consejos a esos pobres lectores que quieran leerme y seguir mis instrucciones.
1) Realmente lo que voy a escribir es una chorrada, claro que os puede ayudar, pero generalmente será una mezcla de experiencia de la vida lo que haga que cojáis un ritmo a la hora de escribir, os podéis guiar con consejos que los grandes escritores de todos los tiempos den, pero a la hora de la verdad, delante de una hoja en blanco, Stoker, Shakespeare y Brönte… nos dan igual. Y además han muerto.
2) Lo primero que hay que tener, y no sólo lo digo yo, lo dice cualquier hijo de vecino al que le preguntes por cualquier cosa, es ganas. Las ganas es lo más importante casi. Porque miradlo así: puede que haya un genio entre nosotros, alguien que supere cualquier cosa escrita hasta ahora, alguien que haga que el mundo tiemble, que deje de respirar y nos haga estremecernos, pero si a esa persona le gusta escribir como a mí cocinar, estamos jodidos. Coño, me encanta comer, y estoy segura que a él/ella también leer, pero ‘qué pereza ponerme ahora a escribir’, el talento está muy bien, el talento es maravilloso, pero si no sabes utilizarlo, con talento no haces mucho. Yo creo, y es mi blog así que me hecho las flores que quiera, que podría haber llegado muy, muy lejos en el mundo del piano, éso sí, me daba una pereza lo de sentarme y tocar las mismas piezas una y otra vez, que no era ni medio normal.
3) Vale, así que tenemos, un poco de talento, y encima tenemos ganas de aprovecharlo. Ahora tendría que venir la idea. A mí las ideas me vienen de repente, pero generalmente es cuando voy caminando por la calle sola. La mayoría de las ideas que se me ocurren mientras estoy con mis amigas, luego no consigo encontrarles el punto. Mi musa sólo viene de visita cuando estoy caminando. Pero quizá alguno se inspire corriendo, bailando o quietos mirando un par de abuelos pasear por el parque.
4) Cómo poner esa idea en marcha. Yo suelo ser más fluida con el lápiz y el papel, pero es infinitamente más cómodo el ordenador, lo sé, y por éso a lápiz y a papel aparte de mi diario, no escribo gran cosa más. Cuando voy de viaje sí, todo va a mano, pero pasarlo al ordenador, es otra historia. Quizá algo que podría hacerse en una hora, yo tardo un mes, porque sentarme a reescribir lo ya escrito, sin ni siquiera corregirlo, me mata. Pero veamos, cómo comenzar a escribir… dicen que el escritor tiene miedo de la página en blanco. No sé quién diría esa chorrada, pero tuvo cojones para decirla. Una hoja en blanco para mí es un mundo, lo es todo. ¿Qué existe hoy en día a mi alrededor que no pueda dibujar en ella por medio de mis palabras? No existe nada. La hoja es poder, es el futuro de la imaginación, la hoja en blanco es mi aliada, no es mi enemiga.
5) Es una gran verdad éso que dicen que lo mejor que puedes hacer es escribir todos los días. Yo no lo hago, y sé que hago mal, pero a veces no tengo ganas de escribir porque la historia me da miedo, o porque no quiero acabarla. Ahora mismo, lo que tengo entre manos es una historia dedicada, es una historia que tiene vida propia y aunque me gustaría domarla y decidir las cosas de otra manera, la historia no se deja hacer. No quiero terminarla. Me da miedo del vacío que habrá después de ella. Leí en algún lado que Hemingway escribía por la mañana, y por la tarde pensaba lo que iba a escribir al día siguiente. No escribía todo lo que había pensado, era como si dejara miguitas de pan en su historia para luego conseguir seguirla. Yo a veces hago éso. Pero lo que mejor me funciona a mí es sentarme a escribir, sin más. Sin mucha idea de cómo será la siguiente escena, sólo a grandes rasgos, sin definiciones concretas, yo soy muy amiga de lo abstracto.
6) Y qué putada bloquearte en medio de una escena. En casa de mi madre lo que hago es levantarme y caminar por el hall con los ojos cerrados. Me imagino la escena desde cada personaje e interpreto con gestos y silenciosas palabras lo que ellos dirían. En Swansea me he recorrido mi cuarto y el pasillo en busca de cómo seguir, pero creo que el hall de casa de mi madre funciona mejor que ésto.
7) Cómo organizar la historia. Éste punto tendría que venir antes, pero qué querías, tampoco fui nunca amiga del orden. Cojamos la idea de Los diez negritos. Si a estas alturas de la vida no lo habéis leído… mal vamos. Todo el mundo se maravilla con ese final, qué curioso oye, nunca me lo habría imaginado. No, la verdad, yo tampoco. Pero lo primero que me vino a la cabeza fue cómo se le habría ocurrido a Agatha Christie aquéllo. Ai, me encantan las estructuras de las historias. Yo generalmente tengo la idea general que desemboca directamente en el final, luego es cuando le voy dando forma al comienzo y al nudo – no necesariamente en ese orden, también puede ser primero al nudo y luego al planteamiento. Yo habría pensado primero ¿por qué no escribir una historia de crimen/misterio en la que acabe la historia y quede todo sin resolver? Luego lo demás habría venido. Una pena no poder saber cómo lo hizo ella.
Espero haber aportado algo de luz sobre vuestras dudas… sino menuda pérdida de tiempo…
Daría una pequeña explicación de quién es el creador y lo mucho que le costó sacar el proyecto adelante, pero sinceramente, no me apatece nada. Disfrutad…
He vuelto a Neighbourhood. No me gusta estar aquí. Había decidido venir en Navidad, y ya hace unos diez días que me arrepentía mucho de haber cogido billete de avión para venir. Ya notaba que un mes sin mi gente iba a ser demasiado, pero la inmensa mayoría vuelven a sus casas, así que tampoco sería el fin del mundo.
Este finde tenía que estar en París con Kukaa, pero hay un cambio de plan repentino de la noche a la mañana y Kukaa me dice que no viene. Madre me había llamado el jueves por la mañana diciendo que mi abuela estaba en el hospital muy enferma, que seguramente no saldría de ésta. Si Kukaa no viene a París, yo he de volver a la tierra.
Y vuelvo. Pero Neighbourhood no ha cambiado nada. Y yo sí. Durante el vuelo de Cardiff a Charles de Gaule, y de ahí a Bilbao, no paraba de pensar en Chris, en Céline, en Corinne… pero sobretodo en Chris.
Tengo la impresión de que me he dejado algo en Swansea, un vacío muy molesto en el pecho, en mitad del torso. Salir de un Gales gris, lluvioso, verde, muy verde. Y llegar a una noche de Bilbo, donde los 22 grados pendían del cielo, calor. Yo ya no sé lo que éso. Y las calles están iguales, ¿cómo puede seguir todo igual si mi mundo ha cambiado tanto?
Me había pasado medio jueves llorando, primero hablando con Ordinary Boy (que ahora resulta ser mi mejor amigo), luego en Bryn-y-mor tomando unas cervezas (yo demasiadas, la verdad. Necesitaba alcohol, así que pedí una cerveza tras otra hasta que cerraron la barra). Céline le explicó a Chris qué pasaba, cuando salí del baño después de llorar, cogió y me abrazó. No me soltaba. No me soltó en toda la noche. Me acompañó a casa y no me soltó. Me tuvo en sus brazos durante una hora en mi portal, no volví a llorar y dejé que me contara historias de sus abuelos, de verano, le conté lo vacío que estuvo mi abuelo la Navidad pasada, cuando ingresaron a mi abuela, y él se sentaba en el salón, esperando. Esperaba que pasara el tiempo, que pasara rápido para poder irse él también.
Hoy he ido a visitar a mi abuela. No paraba de pensar en Six Feet Under, cuando muere Ruth, no pensaba en ninguna otra muerte, sólo en la de Ruth. La señora que estaba en la cama de mi abuela no era ella. Mi abuela siempre ha sido de lengua viperina y carácter agrio, como yo supongo. Demasiada sinceridad en la punta de la lengua. Tenía la cara hundida, el cuerpo hundido, sigue siendo gordita y tiene color en la cara… pero parece que poco a poco se está deshinchando.
Evito llorar, porque nunca me gustó llorar, después de todo la muerte forma parte de la vida, no hay nada tan seguro como éso. Y nunca fui la mejor amiga de mi abuela, ni iba a verla todos los domingos… pero la pena es algo inexplicable, o quizá sea el amor. Y la falta de Swansea, y las manos de Chris que me agarran para que no me hunda.
Chin up me dice.
Chin up.
Ya os hablé de la película hace mucho, mucho tiempo. Y ya ha llegado a nuestro cines, yo por desgracia estoy en Swansea, así que como no me vea la película ilegalmente poco podemos hacer.
Mi conocido Lander Otaola actúa en ella, seguramente bordando el papel, pero no lo sé ya que no la he visto.
La acción transcurre en uno de los barrios de Bilbo, Santutxu en 1974. Asier vive en ese barrio industrial, gris y triste. Es daltónico pero insiste en hacerle un retrato a una chica de la que está enamorado. Su padre es pintor pero en vez de buscar apoyo en él, va donde su hermano Mateo (Otaola), que acepta si Asier le da dinero. Mateo quiere irse a Melilla a la mili, y el protagonista no le queda otra que quedarse con la máquina de pintar nubes.
Disfrutad…
Ya que me voy a pasar el año hablando de ellos, he pensado en hacer una especie de resumen de quién es quién y cómo es que salimos juntos.
Se podría decir que estamos divididos por apartamentos casas, la gente suele salir con los de su casa. Aquí la casa base es Westbury 11, donde viven Luke y Olie, ambos británicos y mejores amigos desde que se conocieron hace tres años. Con ellos viven Alessia, Chiara (italianas), Céline (francesa) y Felix (alemán).
Karlen (mi compañera de piso) y Céline se conocieron en Nantes, ambas estudian derecho y decidieron quedar antes de venir a Swansea. Karlen y yo por lo tanto estamos conectadas al grupo gracias a Céline. A través de Céline también llegó Corinne, se conocieron en la uni, y también es francesa y estudia derecho.
Felix conocía Chris porque los dos estudian geografía en la misma universidad. Chris vive con Bárbara (argentina que vive en Italia) y con Jon (francés).
A través de Bárbara llegaron Giulia, que vive en el mismo pueblo que ella, y Rocío, que vive con Giulia.
Luke antes (¿ahora? ¿a ratos?) salía (¿sale?) con Helen (francesa), pero que como a veces se odian y otras se quieren, Helen no se siente con fuerzas de salir con nosotros y verle todos los días a todas horas si no están juntos. (Helen es mi preferida, ya veis la suerte que tengo yo…)
También hay gente que viene solamente para ir al cine un día, o salir de fiesta porque es el cumple de no sé quién que conocen… pero en general éstos somos los básicos, los mejores…
Sería más divertido hacer todo este esquema con rayas flechas, colores y rayas para indicar quién está enamorado de quién, quién se ha liado con quién, y quién es ex de quién. Pero yo no tengo ese nivel de dibujar, y quedaría una chapuza de mucho, mucho cuidado. Así que tendréis que conformaros con ésto.

Lo noté al poco de llegar, fue Clem quien no hacía más que repetirlo. Clem es un sol, un verdadero sol, pero acabó la carrera hace dos semanas, así que cuando yo empezaba mi Erasmus ella abandonaba Swansea. Una pena. Cuando Clem hablaba sobre volver a casa en Francia siempre decía:
- No, no me hace falta éso porque en casa de mi madre ya tengo.
O…
- Cuando pueda dormir en casa de mi madre va a ser genial.
Y también:
- En casa de mi madre siempre hace como mucho fresco, no sé porqué, pero me encanta.
Clem ha eliminado de su vocabulario la palabra mi casa/hogar cuando se refiere a su casa en Francia. Me llamó muchísimo la atención y pensé: ‘Joder, en junio a mí me pasará lo mismo seguramente.’
¡Por Dios, junio! ¿¿¿Por qué esperar tanto??? Una semana más tarde estaba hablando con un amigo sobre el vuelo de vuelta para ir desde Bilbados a Londres y escribí:
- Todavía no tengo un vuelo de vuelta a casa.
A casa. A Swansea. A mi casa. Mi nuevo hogar.
Lo comenté con Karlen, y me dijo que ella también se había percatado de lo que decía Clem.
Dos semanas más tarde Karlen vuelve a Francia a pasar el fin de semana a ver a su novio, que era su cumpleaños, y a estar con sus amigos y familia.
Ayer voy a su cuarto a preguntarle qué tal fue todo. Esta en la cama con unas orejas que le llegan hasta la barbilla y comienza a contarme lo tarde que llegó, lo cansada que está y lo raro que fue estar en casa de sus padres.
Y hay un klik en mi cerebro, todo tiene sentido de repente. Mi cuarto con dos paredes verdes y dos naranjas, con todos esos pósters, y fotos con mis amigos está en Neighbourhood, donde he vivido los primeros 20 años de mi vida. Hace más de un mes que no sólo no duermo en él, sino que ni siquiera estoy en Neighbourhood. La niñez ha terminado, la protección de tener a los padres detrás, protegiéndonos y ayudándonos, ha terminado. Ahora tengo mi vida, en otro país, en otra casa, con otra gente.
La casa de mi madre siempre será mi hogar… pero es la casa de mi madre y no la mía. Y lo difícil será hacer que ella lo entienda.
Y así es como sucede todo, qué mal pensada es la gente, ¡vamos!
Las gafas. Sí.
El dinero. Sí.
Bufanda y paraguas para ir hasta el cine. Sí.
Emocionada por ver la última peli en la que actuó mi amado Heath Ledger. Sí.
El lunes por la noche estaba ya lista y andando a toda leche por las calles de Swansea con dos de mis amigas para ir a ver la película. Llegamos justo cuando se apagan las luces. Posamos nuestros traseros en los cómodos asientos y la pantalla comienza a tomar vida. La magia empieza.

Nos situamos en Londres, donde un viejo hombre, el Doctor Parnassus, está en el escenario de su barraca de feria con su hija, otro chaval y un enano que lleva siendo su compañero desde el principio de los tiempos. Hay un espejo en medio del escenario, o más bien diría una especie de espejo, que nosotros mismos podríamos crear y ponerlo lindamente en nuestros cuartos a modo de decoración, pero he ahí donde se encuentra la imaginación, sacarle brillo a lo común.
La ironía de la película con la realidad es que la primera vez que se ve a Heath Ledger, está ahorcado bajo un puente. No, no murió ahorcado, pero murió. Tony se llama el chico, que al principio dice no recordar su nombre ni quién es. Y es gracias a él que el pobre negocio del buen Doctor vuelve a tener gancho, la gente se pelea por entrar en el Imaginarium, de hecho hay una escena en la que se ve a varias mujeres salir una tras otra del Imaginarium y dan ganas de saltar a la realidad que crea Gilliam para poder probar suerte.
El mayor problema de Parnassus es su ansia por apostar. Apuesta todo, siempre, a riesgo de perderlo todo, siempre. Incluso su hija. Hizo un trato con el diablo, y prometió que le daría a su hija el día que cumpliera 16 años, y a Valentina sólo le quedan cuatro días para éso. Ella ansía libertad, huir de esa barraca que su padre lleva de un lado a otro. Hay un chico de su edad, Anton, que está perdidamente enamorado de ella, pero que no tiene nada que hacer cuando Tony entra en acción.
Fue realmente un gran acierto tener a Depp, Farrel y Law como otros rostros de Ledger cuando visita los sueños de la gente. Yo como futura filóloga a la que entrenan para analizar todo tipo de textos, imágenes y posibles explicaciones de todo lo que el autor quiso decir, podría interpretar esas nuevas caras de Tony como que el personaje no es alguien de quien hay que fiarse, tiene demasiados rostros, no sabemos realmente quién es, ni siquiera sabemos si él lo sabe.
En resumen, ¿la película? Mágica. Yo creo que gustará a todo el mundo, o por lo menos a todo el que vaya sin una ilusión increíble por ver la película y salga del cine infeliz. Sí, merece la pena, te hace soñar/plantearte cuál y cómo sería tu mundo ideal, tu Imaginarium.
El mío tendría millones de libros en los que se podría entrar para visitarlos y fomar parte de ellos, ains… ¡menos mal que existe el cine!

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Tengo ocho horas a la semana de clase, cuatro días a la semana. Dos horas de Writing, Genre and Women in the wall, dos de Psycholinguitics y cuatro de Greek.
Sea como sea, os sitúo.
Martes, 11.00, Clase de griego. Nos ponen a hacer los ejercicios de dos en dos, por si tenemos dudas. En fin, a mí más que dudas me ralentizan porque yo he hecho dos años de griego, lo que estamos dando ahora, me parece pan comido. Así que hago los ejercicios bastante rápido. Se acaba la clase, mi compañero y yo hemos terminado todo, no tenemos deberes.
- Pero claro, no es justo que no tengamos deberes – me dice Matt, le miro asombrada – hemos hecho un poco trampa, porque como tú eres griega, haces todo muy rápido. ¿Por que eres griega, no?
Me han llamado francesa, italiana, portuguesa, española e incluso norteamericana. Pero griega nunca.
- No, soy de España. No tendría ningún sentido venir a estas clases si fuera griega.
- Ya claro… tienes razón.
Vuelvo a casa divertida pensando en ello.
Jueves. 11.00. Clase de griego. El profesor que nos da los jueves está hablando de la pronunciación, de cómo a veces la letra theta, puede pronunciarse como una t, pero no como una t aspirada – como la inglesa- sino como una t griega. Y entonces me señala.
- Tú eres griega, ¿no?
El profesor. También. Piensa. Que. Soy. Griega.
Sonrío.
- I’m Spanish.
Muy sorprendido, abre los ojos y menea la cabeza.
- ¡Oh! ¿En serio? Bueno, sí, claro… da igual, ¿puedes levantarte y pronunciar la letra t, como lo haces al hablar español, por favor?
Soy morena, vale.
Tengo rizos, vale.
Pero… ¿griega? ¿Por qué todo el mundo dio por hecho que era griega?
Siempre dije que tenía un poco de filósofa en mí…
Sorry, I’m late!!
Pero tengo una buena excusa: estoy de Erasmus.
Ahora bien, dividiremos estas nuevas series a las que me he aficionado en dos. El primer grupo estará formado por series nuevas, el segundo por nuevas temporadas de series que ya veía.
Grupo A
Tenemos Modern Family. Que a su vez se divide en tres familias: la familia común, con tres hijos, un padre que va de guay y es patético (pero muy divertido); una madre, que haga lo que haga el marido ella siempre tendrá razón (porque la tiene) y sus tres hijos, una adolescente, una preadolescente y un niño. Luego tenemos al padre de la madre de la primera familia. Un hombre que ronda los 60 y se ha vuelto a casar con una tía buena. (Y lo digo yo que soy mujer). Ella es sudamericana, y tiene un hijo de un matrimonio anterior, Mani, que ronda los 10 u 11 años. Y para terminar tenemos a la tercera familia, gays. Uno (el hermano de la madre de la primera familia), encerrado en el armario e intentado salir, lo que consigue sólo de vez en cuando, y el otro un gay en toda regla. Acaban de adoptar a Lily, una monada de bebé asiático que me dan ganas de comerme besos. ¿Qué tiene esta comedia que no tengan las otras? Los personajes le hablan a la cámara, un falso documental. Un falso documental maravilloso.

También he empezado a ver The Goodwife. Donde actúa Mr. Big (y me da exactamente igual cómo se llame, ¿alguno de vosotros sabe cómo se llama Ros el de Friends? ¿¡No!? Da igual porque si digo Ros el de Friends, sabéis quién es, con Mr. Big pasa igual). La trama no se centra a su alrededor, pero podría decirse que él es quien la causa. Lleva felizmente casado varios años su mujer, pero de repente hay un escándalo político. Llevamos cuatro capítulos y todavía no sabemos si es verdad o no, pero lo que sí sabemos es que además de “ser un político corrupto”, le ha puesto los cuernos a su mujer con todas las fulanas habidas y por haber. Alice Florrick (Julianne Margulis), ahora tiene que salir adelante ya que su marido está en la cárcel, así que ¡manos a la obra! Estudió para ser abogada, pero desde que se casó no ha ejercido como tal. Cada capítulo son miguitas sobre cómo va la historia de su marido y su juicio y un caso que investigan y se resuelve. Me encantan este tipo de series porque en cuanto empieza ya comienzo a maquinar quién será el malo y porqué. Tengo 40 0 45 minutos para ser más rápida que la serie. A veces gano, a veces no. Pero dios, cómo me divierte.
Flashforward. El plato fuerte para el final. Yo ya había fichado esta serie antes de venir a Swansea, pero aquí la echan en la tv los lunes a las 9, así que Shah, Karlen y yo nos sentamos en el sofá y la vemos. Agarrándonos los unos a los otros, estirándonos de los pelos y resoplando cuando nos ponen anuncios.
Imagiros. Un día, de repente, durante dos minutos y 17 segundos, todo el planeta se desmaya. Y todos sueñan el futuro, lo que ocurre el 29 de abril a éso de las 10 de la noche, hora nortemaricana. Salvo por los que no sueñan. Ésos aún lo pasan peor. Ya que si no sueñas, lo lógico es pensar que vas a morir, no tienes futuro.
Y la suerte está echada. El ex alcohólico sueña que recae mientras busca las respuestas de porqué el mundo ha sufrido ese desmayo, su mujer sueña con otro hombre, el patrocinador del primero sueña con su hija muerta, hay quien sueña que está en el baño, o gritándole a alguien por teléfono. Para bien o para mal, el futuro está escrito. Ahora la pregunta es… ¿por qué han soñado con éso y aún más importante, se podrá cambiar?
Grupo B
Primero está Dexter, que empecé a ver antes incluso de poder ver series online. Me bajé toda la primera temporada en francés, porque no encontraba otra cosa. Y a partir de ahí seguí todas y cada una de ellas. Es tan retorcido nuestro amigo… tan frío y aún así… si le pasara algo, ¿no sería terrible? No queremos que nadie le pille, nunca. Además, el buen hombre sólo asesina violadores, crueles deprabados y otros asesinos, pero no de su clase.Él limpia las calles, los otros las ensucian.
Y esta temporada ha cambiado, porque es papá. Y no puede dormir, y falla. Dexter, el perfeccionista, falla. No encuentra su cuerpo, confunde sus casos, y ahora que necesita matar más que nunca, es cuando menos puede. Ese famoso círculo vicioso. Una delicia esta serie vamos…

Y llegamos a la última, la de mi amigo El Mentalista. La segunda temporada empieza como la primera, explicando un caso en los primeros minutos. Voilá. En realidad no hay ninguna diferencia entre la primera y la segunda, nada que aportar al resto de la clase. Les han quitado el caso de Red John, pero éso no impide que Patrick Jane haga de las suyas para seguir sacando información de nuevas pruebas. Echo de menos algo más de información en lo que respecta a éso, algo más de acción. Pero no va mal la temporada, tiempo al tiempo, a ver si madura y nos trae fruta exquisita.

Si ésto no os hace llorar, es que no tenéis corazón
Lucía lleva un año con su novio. Le quiere con locura, pensar en él la vuelve loca, y estar lejos de él es imposible. Y aún así, van a estar un año separados. Él se ha ido a trabajar a Estocolmo y ella se ha ido a estudiar a Londres. Por supuesto que en Navidad y algunos fines de semana irán a verse y quedarán. Pero no será lo mismo.
En Londres todo es diferente. Javi es muy celoso y no soporta la idea de que Lucía tenga amigos chicos y luzca escotes. En Londres puede hacer éso sin que Javi se entere. De hecho puede acostarse con cualquiera sin que Javi se entere. Y ahora cuando les separan todos esos kilómetros es cuando Lucía se da realmente cuenta de que quiere pasar el resto de su vida con él.
Comparte piso con una chica francesa que se llama Juliet, y un chico inglés, que se llama Richard. Parece que el destino los hubiera juntado allí a los tres, Lucía no se puede creer la suerte que tiene; se llevan los tres tan bien. Además con Richard hay una especie de conexión… no se lo ha dicho a Juliet, no quiere ser juzgada, pero el otro día cuando fueron a tomar algo al bar y el resto estaban distraidos, Richard la siguió al baño y la empujó contra la pared.
- No, no. Yo tengo novio y tú novia. Nos gustamos pero éso no tiene nada que ver, por favor, vamos a comportarnos como adultos.
Se dan picos a veces. Pero éso no significa nada.
Acabó por contárselo a Juliet, quien se rió.
- Ni siquiera nos metimos la lengua, lo que viene a ser un pico, vamos.
- ¿Y Javier qué?
- Nada. Yo le quiero, lo de Richard es algo sin más…
Un sábado de madrugada, cuando volvieron los tres de fiesta, recibió un mensaje al móvil de Richard.
Ven a mi cuarto, por favor
Se levantó de la cama y cruzó el pasillo. La habitación de Juliet y Richard estaban pegada la una a la otra, ella estaba a unos cuatro metros de los otros dos.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué me mandas ese mensaje ahora?
Richard está borrachísimo.
- Duerme conmigo – se pone en pie y la agarra por la cintura, la abraza desesperado – duerme conmigo – repite – no consigo dormir, te necesito.
- Pero si tienes novia.
- Da igual, te necesito, desnúdate.
Se besan. Un poco. Casi nada. Más tarde cuando Juliet fuera testigo de esta historia, Lucía diría que sin lengua, pero ya no estaba muy segura de nada. ¿Y Javier?
Javier se pone enfermo cuando ve fotos en el facebook de Richard.
- No es feo – escupe las palabras a través de Skype una noche – me dijiste que lo era.
- A mí no me parece nada atractivo – contesta ella.
Javier está molesto. Lucía no sabe qué hacer.
- ¿Quieres que vaya a verte dentro de dos semanas a Estocolmo? – se ofrece ella, siente la necesidad de recompensarle, gastar ese dinero por él, es su novio, le quiere. Lo necesita.
- No. Ahora estoy bien así, ya nos veremos si éso en Navidad.
- ¿Si éso…? – murmura ella, desesperada.
Una semana más tarde es ella la que se emborracha y arrastra a Richard al cuarto de baño de la casa en la que estaban celebrando la fiesta.
- Bésame – le suplica.
- No. Yo estoy enamorado de mi novia, no quiero salir contigo.
- ¡Richard! – ella está sorprendida, dolida. ¿Siete días lo cambian todo? – ¿Por qué?
- Tengo novia. Y tú novio. A ver si empiezas a ser consciente de ello.
Lucía le cierra la puerta del baño en las narices y se pone a llorar.
Más tarde, cuando van al centro de la ciudad, Lucía se hace amiga de un australiano. Se emborracha demasiado. No sabe volver a casa. Sabe que su casa está cerca del parque pero no recuerda dónde exactamente.
- Quédate a dormir en mi casa – ofrece el australiano.
- Tengo novio, ¿eh?
- Ningún problema…
Se besan. Un poco. Sólo picos.
Antes de dormir Lucía piensa consolándose: Javier se lo merece, por tratarme tan mal.