¿A dónde, cómo y cuándo emigrar?

Yo, persona con cuatro idiomas, (cinco si contamos mis ridículas nociones de italiano que me fueron muy útiles cuando nos perdimos en Florencia) una carrera de filología y un máster sobre guión… no he conseguido la beca que quería. Sí, supongo que como la mayoría. Una pequeña minoría de 40 lo consiguió este año. La mamma no lo entendió. Dijo que era imposible, que cómo era posible. Tendrán el currículum adecuado, hablarán alemán, habrán hecho una entrevista bastante mejor que la mía que dejó mucho que desear…

Pero no importa, lo que importa es que no me la han dado, y he tenido que recurrir al plan B. El plan B es bastante deprimente porque supone quedarse viviendo aquí, sin que nada cambie. Pero, de todas formas, ¿qué espero que cambie? Si consigo trabajo digamos de guionista en aquella productora para la cual hice una entrevista en verano, no supondrá un cambio radical en mi vida. Seguiré viviendo aquí porque antes de irme de casa tengo que ahorrar, y mis tardes se volverán posiblemente algo aburridas porque mis amigas estarán trabajando y yo tendré mucho tiempo libre. (Y es precisamente cuando tenemos tiempo libre que no queremos hacer nada).

¿A qué estoy esperando? Pues a irme fuera. Eso quería. Y no me lo han dado, así que no me queda otra que hacerlo yo sola. Como cientos de miles de personas lo han hecho antes que yo y otras tantas lo harán después. Cuando estaba en el instituto, y ya sabía que quería estudiar Filología Inglesa, siempre pensé en irme fuera. Extranjero anglosajón. ¿Para qué estudiar inglés a nivel nativo si luego no lo ponía en práctica? ¿Y cuándo mejor que ahora? Ahora que no soy madre de nadie, ni mujer de nadie, ni vivo aún con Chandler. (Por no hablar que Chandler vive muy cómodamente en su casa y no se quiere ir a pesar de tener dinero de sobra para hacerlo).

Así que… ¿qué coño hago aquí? Tengo miedo. Tengo un miedo que me paraliza. Me da miedo no conocer a gente y no hacer amigos. Me da miedo acabar sin trabajo y sin un lugar donde vivir y tener que volver aquí, más deprimida que ahora. Tengo opciones fáciles que seguir. Me puedo ir a Chicago, donde ya tengo amigas, que a su vez ya tienen un gran grupo de amigos, y trabajar en la universidad de lectora de español. Pero Chicago está tan lejos de Chandler…

chicago sunset

Por otro lado, siempre quise vivir en Escocia. Y hoy he pensado que podría mandar mi CV a la universidad para hacer lo mismo que podría hacer en la de Chicago. Además me quedaría en Europa y por lo menos viviría en el mismo ‘horario’ que Chandler.

Sí, Chandler supone un gran problema a la hora de tomar mi decisión. Dice que me apoya, decida lo que decida y haga lo que haga. Pero sé que vaya donde vaya lloraré porque no podré ser feliz dividida. Pienso que ir a Chicago sería sólo durante un año… que podría ser el juego al que jugaba cuando tendré 25 y crearé mil millones de fabulosos recuerdos, podré vivir sola o en compañía, cenaré fuera o cogeré comida para llevar todas las veces que quiera… Pero no doy el primer paso. Me quedo paralizada, sin hacer absolutamente nada, con miedo a todo. Pienso en toda la gente que no veré si me voy a las Americas. Pienso en todo lo que lloverá si tomo rumbo al norte de Europa. Añado a la balanza los acentos, lo mucho que me gustan los británicos y lo vulgar que suena el americano (a no ser que vaya a Alabama y me llame Peggy Sue y suene como los de True Blood. Pero Chicago no está ni remotamente cerca de Alabama).

Sueño con el viaje que queremos hacer Chandler y yo recorriendo EE.UU. y pienso que lo podríamos hacer el verano que viene o el siguiente.

Hay tantas y tantas cosas en tener en cuenta…

Pero yo sigo con mi plan B, sin mover ficha para el curso que viene, para el año que viene.

Sólo sé que no sé nada…

chica libros

Happy Birthday Letter, Dalton Trumbo

La mayoría no conoceréis a Dalton Trumbo. Yo tampoco le conocía hasta hace poco. Pero fue un gran hombre. Un gran borracho, y un maravilloso escribir. Fue uno de los diez de Hollywood. Uno de esos diez guionistas y directores que sufrieron prisión por tener pensamientos rojos.

Y aquí está uno de mis poemas preferidos, uno que escribe a su hijo, para su décimo cumpleaños.

Y con todos ustedes Liam Neeson, presentando con mucha excelencia esta alegoría…

Ser guionista no es lo mismo que ser creador

Como soy algo inocente e idiota, di por hecho, sin pensar demasiado en ello, que cuando escribes, escribas lo que escribas, creas. Lo cual en el estricto significado de la palabra, es cierto, pero en realidad, yo por crear, me refería a imaginar escenas, historias, relatos y sueños plasmados en papel o pantalla.

Error.

Puede que consiga trabajo de guionista este septiembre. Es todo a través de un enchufe y seguramente no lo consiga porque a pesar de haber dicho que me llamaría si conseguía vender el producto que yo podría guionizar, no sé por qué me da que no será mi número el que marque cuando necesite esclavos al teclado.

Pero la idea de trabajar en el proyecto me hizo pensar. Durante el Máster hablábamos de los guionistas que en sus buenos días habían trabajado en series españolas y en estas horas bajas escribían para programas de cotilleo de Tele5. Yo era de la opinión de: sacarte un dinero (bien pagado) por escribir tonterías no debía de ser nada por lo que frustrarse o enfadarse, después de todo, te pagan por escribir absurdidades con un puñado de colegas. Pero éso es lo que pensé entonces, cuando tenía dieciocho meses menos y no era consciente de lo que es tener 24 y seguir viviendo con la mamma. Pero no nos desviemos del tema.

Si me dan trabajo en el proyecto eso querrá decir que seré guionista, pero no escritora. Y yo quiero ser guionista porque quiero ser escritora, necesito contar cuentos, puede que sean cuentos de mierda, o cuentos absurdos, divertidos o demasiado infantiles, pero es una necesidad que florece cada día en cada idea y cada pensamiento que tengo. Los hay que son ninfómanos y no paran de pensar en sexo, hay quien no para de soñar con alcohol, yo cada momento que paso sola y hay un mínimo silencio en una habitación, pienso en una historia.

Así que si consigo en trabajo habré conseguido lo que ansiaba durante tanto tiempo pero no en el formato en el que yo quería. Puede que me equivoque porque jamás he trabajado con un grupo de gente ‘de verdad’. Puede que sea súper gratificamente. Puede.

Ya sé de sobra que conseguir el trabajo de tu vida, si es que existe, es un lujo de muy pocos y otros muy pocos se dan cuenta de la suerte que tienen por haberlo conseguido.

Siempre me quedará la hoja en blanco, y el vaso medio lleno… ¿no?